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1+1=Pistoletto

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Hoy vuelvo para hablaros de la exposición de Pistoletto que puede verse en el CAC de Málaga hasta principios de diciembre. ¿Por qué? Porque es oro puro. ¿Y todo este tiempo sin escribir? Covid intenso afortunadamente superado. Vamos al lío. Lo primero que ves -del tirón y para empezar ya bien arriba de emoción y sorpresa- es la versión malagueña de la venus de los harapos . Pistoletto realizó su primera venus en 1967 (creo) y desde ahí la ha ido replicando y adaptando a diferentes espacios expositivos hasta convertirla en una de sus piezas más icónicas. La de Málaga es grande. Impresiona. Me encantan los contrastes blanco/color desnudo/ropa y todo lo que uno  puede imaginar que representa. Arte conceptual, le dicen. Y povera. Arte povera. Pistoletto. Amor infinito. Si te das la vuelta ves, también armado con trapos, su símbolo estrella desde hace un tiempo: el tercer paraíso , que se replica en otras ocasiones a lo largo de la muestra y ese 1+1=3 que da nombre a la exposición y que...

novelones

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Hacía añísimos que no leía un novelón y aquí me tenéis, aún impresionada por este que os cuento por aquí. Lo compré por un impulso, sin saber nada de él. Si hubiera leído la contra ya os digo que se hubiera quedado en la estantería de los nomeinteresasniente , pero no la leí y me senté en la playa con él y me sumergí en una historia que... ... no os voy a engañar, en sí misma me ha interesado poco. Es un cuento de adolescentes irlandeses que a simple vista os podéis imaginar. Que si me enamoro por aquí, que si me drogo por allá, a topísimo de bullying por este lado, profesores abusadores por el otro, todo regado con páginas y páginas de movidas de videojuegos y juegos de rol y de teorías de cuerdas y demás fantasías físicas ininteligibles por una mente tan de humanidades como la mía.  Total, que por la historia, desde luego, no os lo recomendaría. SIN EMBARGO y a pesar de todo lo anterior, el libro me ha enganchado todo. He disfrutado muchísimo leyéndolo. Ni se me ha pasado por la...

days like this

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En los días largos miras el reloj con hambre pensando qué bien las 14:00h, hora de zampar, qué habrá hoy de comer y constatas con horror que solo son las 10:50h.  10:50h.  El momento exacto en el que sabes, sé, que me espera por delante una jornada tirando a mierder . Pffff. Yo qué pensaba que ya tenía medio día echao y me encuentro perdida casi en el comienzo de lo que sea que quede por venir. En los días largos no pasa nada y, lo que es peor, no hay previsión de movimiento. Ahora mismo lo que queda de día se me antoja desierto del Sahara. Todo arena. Miro al frente y el día se me pierde en el horizonte, con sus ratos de ordenador, de teléfono y de sueño porque esta noche he dormido regu. En los días largos, de hecho, se me acumula cansancio de días anteriores, normalmente más rock and roll. Días monótonos contra días todo-lo-contrario. La monotonía de los días largos. La somnolencia infinita se instala como un perezoso en las ramas del cerebro, dejando caer las patas con la...

se me enamora el alma

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El pasado fin de semana ha sido mi primero en Málaga y la verdad es que no ha estado nada mal. Me ha faltado compañía, para qué voy a decir otra cosa, pero así para empezar ha sido molón. El sábado lo invertí en museos y en pasear por el centro de la ciudad. ¿Qué digo molón? ORO PURO. Lo resumo entre 3 palabras MIQUEL, BARCELÓ y MAR. Rozando la perfección.  Los que me conocen saben de mi amor eterno a Barceló. He llegado a un punto en el que me da hasta igual lo que haga. Me gusta y porque no puedo comprarlo, que si no me lo llevo puesto, por favor. La expo del Museo Picasso, no os voy a contar otra cosa, me ha encandilado. Iré a verla más veces. Está hasta septiembre, así que me quedan días para rendir pleitesía al mito. Si le queréis como yo, venirse . No digo más. De entre todas sus maravillas encontré dos que me emocionaron todo. No sé si sabéis que Barceló ha participado en el comité de expertos de la cueva de Chauvet. Pues bien, se exponen dos lienzos que... lo voy a explicar...

colorinchis

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Creo que, aunque he cogido el runrún instagramero, lo de contar por aquí las fotos ha sido uno de esos tiros por la culata que ni blanco ni negro ni na de na. Nonainoná. Hoy he puesto esta que veis por aquí y nada que contar. Que ole con ole con los días de colores.  Esta semana puse también otra que me gusta mucho.  Estuve hace unos días con mis hijos en el Thyssen y tuve la ideísima de posar colgada al móvil junto al cuadro  de Richard Estes   Cabinas telefónicas.  Me flipa verlo y OSTRAS cabinas telefónicas. Qué mezcla de lástima y aplauso me produce esta revolución tecnológica en la que flotamos. Ahí estamos, las cabinas y yo en pleno contrapunto de modernidad. Esta ha sido una semana de comienzos y vaivenes y ahora estoy tranquilita y bien, escuchando Round midnight mientras os lanzo esta sopa de letras. Con un poco de suerte (y fuerza de voluntad para mover mis muchostantos kilos de persona) este fin de semana me daré un paseíto por la playa. La verdad es...

dancing in the dark

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Esta semana que estamos a punto de acabar ha resultado movidonga por aquí. Mucho ir y venir, varios desasosiegos vitales, noches de menos dormir y días largos como pitones. Cosas que acaban y cosas que empiezan. Todo bien regado con sus buenas dosis de inseguridades varias y planes que medio quieren salir. Entre toda esta marea, he conseguido mantener a flote el propósito un-día-una-foto y el resultado es este que veis a la derecha. Una foto de Johannisstrasse, Murnau , de Kandinsky que veré mañana con alegría infinita en mi último paseo por Madrid en un tiempín (buenísima idea despedirse de Madrid con una visita al Thyssen), tres de porquesí , una de un poke bowl espectacular que me zampé creo que el martes, la luna, un almendro en flor (ay, el buen tiempo) y la penúltima que es la felicidad de llegar a casa después de una semana vértigo y todo el amor de una de mis personas favoritas en forma de bizcocho recién hecho para que lo huelas cuando entres . ¿Se puede ser más adorable? Yo d...

otras tres por aquí

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Esta primera foto la hice saliendo (o llegando) del aeropuerto de Bergamo en una de cualquiera de las mil veces que he pasado por allí. La puse para recordar a una amiga, con la que he viajado mucho a Italia, que los días buenos volverán. Ya no digo los viajes, que también, simplemente los días mejores. Sin penas ni preocupaciones. Esta broma de la vida ya se nos está haciendo demasiado larga y lo mismo esta foto de las mariposas enlaza con la de ayer, una de las tres que pongo hoy aquí, que titulé Mad Mask en un alarde ingeniosísimo de jugar con las palabras (Mad) Max y mascarilla. Y es que así estoy, un poco pasada de vueltas de tanto mascarillear. De verdad, qué pesadez todo y qué angustia no verle fin. He descubierto que la humedad de Málaga, mi garganta y la mascarilla no acaban de entenderse. Me paso el día tosiendo, lo cual es un engorro porque me paso el día (también) dando explicaciones. Hoy estoy en Madrid y aún no he tosido ni una vez. En cuanto llegue a Málaga empieza la fi...