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16 de enero por aquí

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Ayer estuve en Madrid y me quedé absolutamente sorprendida por la magnitud de los efectos de la nevada en las calles. Lo que más me llamó la atención, sin duda, fue la grandísima cantidad de árboles caídos y ramas tronchadas. Qué sensación de desolación me produjo ver las calles llenas (cuando escribo llenas quiero decir exactamente eso: llenas) de ramas, troncos, y árboles caídos.  Más allá de la nieve (aún) en el asfalto, de los metros acumulados en las aceras, de la fealdad del hielo negro acumulado por todas partes, de la grandísima cantidad de bolsas de basura adornando cada esquina; más allá de la sensación general de catástrofe, los árboles tronchados me produjeron una tremenda sensación de pesar.  Puede que sea por la certeza de que en pocos días todo volverá a su ser, menos los árboles. La verdad es que me pregunto por qué habrá pasado algo así. Bueno, el porqué es evidente, entendedme, el peso de la nieve y blablabá. Lo que me pregunto es si los árboles eran viejos, ...

veinte veintiuno

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Hola a todos y feliz 2021. Empiezo el año con muchas ganas, con ilusión y con la felicidad de esta gran nevada que ha dejado momentos bien molones, como esas bajadas en trineo por la gran paradoja que es la calle de Los Llanos. Qué buen rato es la nieve, ¿verdad?, supongo que sobre todo cuando es esporádica y no afecta a la vida más allá de algún resbalón sin importancia. Ha resultado un fin de semana mágico y hoy, medio volviendo a la realidad, miro por la ventana y qué ganas de salir a dar un paseo, oyes. No sé si luego me dará tiempo. Ya veremos. Ayer vi una serie documental que se llama Pretend It's a City y quiero contaros que me gustó millones. Si tenéis ocasión buscadla y vedla. Son, fundamentalmente, conversaciones  sobre la vida en Nueva York  entre Martin Scorsese y Fran Lebowitz (hasta ayer desconocía su existencia y me parece un descubrimiento bien interesante). Me apetece tantísimo volver a viajar en general y a Nueva York en particular que ojalá poder hacerlo es...

Fun, fun, fun

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El día de Navidad de 2020 pasará a la memoria de la pequeña historia de mi familia como el Día Familiar de las Nuevas Tradiciones. No sé si será por los cambios que se avecinan, que me tienen sentimentalmente alteradilla, o porque desde hace unos años mis fechas navideñas tienen una felicidad nunca antes vista, el caso es que este año hemos disfrutado de un día 25 a estrenar. Todo empezó con la llegada, absolutamente inesperada, de Santa. En esta casa todos somos fans de SS. MM. Los Reyes Magos de Oriente y siempre había creído que esta clarísima afinidad le daba un poquito de alergia a Father Christmas y que por eso no se pasaba por nuestro balcón. Y resulta que no. O sí. O no. No sabemos por qué, pero este 25 nos despertamos a un salón lleno de regalos y caramelos. Magia pura. Pasada la maravillosa sorpresa inicial, que todos esperamos que no haya sido un despiste de Rudolph y que se repita en años sucesivos, nos marcamos un desayuno de chocolate y panettone, que aún recuerdo con lá...

Mis locas vanidades

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Hoy solo vengo a dejaros este enlace.  Rincones Estoy muy contenta. L.

Un ratito en la Alcarria

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Una mañana te levantas y acabas haciendo una cena de picnic en unas ruinas visigodas. ¿No es maravilloso? Y así dio comienzo un miniviaje a la Alcarria. El objetivo inicial era el yacimiento, of course, pero entre la ida y la vuelta cayeron, además, el castillo de Zorita de los canes, el poblado de Bolarque y los tapices-maravilla de Pastrana entre otras cosas molonas y manjares.  Volví con la idea de hacerme con un ejemplar de Viaje a la Alcarria , pero ha pasado el tiempo y aún no lo he comprado. Me lo apunto. Ese y Madrid , de Trapiello. A ver si encuentro un rato hoy para amazonear a gusto. Creo que ya adelanté por aquí mis ganazas de conocer Recópolis. Que no os confunda su nombre de parque temático (me viene tantísimo a la cabeza Dinópolis y lo felicísimo que fue mi M cuando estuvimos por allí), Recópolis es el yacimiento de lo que se supone que fue una importante ciudad visigoda. Por lo que sé, se construyó por mandato de Leovigildo para su hijo Recaredo. Y por lo que sé, au...

al mal tiempo, volteretas

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Una de las cosas que más echo de menos es viajar. Me encanta planificar viajes y me encanta también la vertiente espontánea de salir de casa de aventuras.  Hoy he visto esta foto de mí hace unos años en Grecia y, ostras, qué ganazas tengo de volver allí. También os digo que a Grecia, a Italia y a Estados Unidos porsupuestísimamente, y a lo que salga. Entre las ideas que barajaba antes del parón pandémico iban cobrando fuerza las islas Mauricio y Reunión y Perú. Ahora, por cosas de la vida y del trabajo, también me apetecen Ecuador y Cuba. Y Canadá. Y volver a Escocia. Y a todos los mares y a Rumanía y a Menorca y a Córcega. Con suerte, aunque me temo que tampoco va a poder ser (ya tuve que decir goodbye a Menorca tan ricamente), tengo cositas cercanas en formato reserva-done. No sé si habéis oído hablar de Recópolis. Si la vida no lo impide, en una semanita estaré por allí, de yacimientos (que no me puede encantar más). Y así voy sorteando la frustración esta de no poder llevar a c...

Una tarde en el museo

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Ayer tuve la suertísima de asistir a una conferencia/presentación de libro en el Museo Arqueológico. Y digo suertísima por tres razones: - fui acompañando a una amiga, sin tener del todo claro qué me iba a encontrar (aquí es donde aplaudo de lleno el factor suerte) - aluciné con la ponente, Alicia Vallina, y ahora quiero que seamos mejores amigas - el tema del libro y la confe me resultaron interesantísimos Del primer punto diré poco, fue un plan divino dejarme llevar por el entusiasmo museístico de mi amiga. De no ser por ella es altísimamente probable que no hubiera asistido a la presentación, y lo que me hubiera perdido, oye. Del segundo os contaré algo más. Alicia Vallina es maravilla pura. No os podéis imaginar qué entusiasmo y qué manera de transmitir sus conocimientos. Para que os hagáis una idea yo entraba a trabajar a las ocho y tenía planeado salir a menos cuarto. Acabé retrasando la salida media hora, y me fui con toda la pena del mundo, porque no podía retrasarlo más. Q...