Confieso que soy bastante seta. Normalmente no soy consciente, pero a veces -como hoy- inmortalizo una setada y pienso ostras, Luci, mira que eres poco sociable . La de hoy ha sido legendaria. Iba a echar gasolina y según iba entrando en la gasolinera he visto a un exompañero de trabajo con el que he convivido laboralmente durante 10 años o más. Y además, me llevo bien con él, nada de compañero-pero-meh. El caso es que según le he visto he pensado puf qué pereza y he pasado de largo en busca de otra gasolinera como si saliera de un pitlane, que me río de las arrancadas de los todos los fernandos alonsos del planeta. Todo esto pensando Lucía, tía, eres lo peor, porque no solo me hubiera costado cero patatero acercarme y hablar cinco minutos con él, sino que me habría encantado, la verdad. Los setas somos así de espontáneos. Y me río por no llorar, eh, que luego viene lo de pasarme las tardes mirando la lluvia por la ventana. Me alucinan estos (mis) arrebatos antisociales. Creo que ...