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Mostrando las entradas etiquetadas como mis pins

en el museo

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“Había un vez una chica que no se quería casar y decidió que sólo lo haría con el chico que la ganara en una carrera. La chica se llamaba Atalanta, y era muy muy rápida. Todos los chicos se querían casar con ella, pero ninguno era capaz de ganar la carrera, así que Atalanta vivía feliz. Había un chico que quería casarse mucho con ella, pero sabía que nunca la ganaría. Un día, su madre, que era la diosa del amor, le dijo Hijo, sé que amas a Atalanta. He estado pensando y creo que con estas manzanas de oro podrás ganarla. ¿Cómo?, contestó el chico, que no me acuerdo como se llamaba, pero empieza por H.

me voy a la cama

El fin de semana empezó bien, encontrando un libro que me apetece en una librería del centro. El fin de semana ha acabado en un centro de otro tipo, que es algo que me espanta pero miraves , hoy no ha estado tan mal (ayuda haber ido a la hora de la comida). El libro lo tengo aquí al lado, a mi izquierda, esperando paciente a que termine de contar un par de cosas para acompañarme a la cama. Y las dos cosas que tengo que contar han pasado el fin de semana. La primera es del viernes. Con el libro aún en el bolso tuve la oportunidad de escuchar a Pedro Duque hablar sobre los viajes espaciales. Además de ser brillante, tiene un estupendo sentido del humor, lo que hace que escucharle sea una auténtica delicia. Pues veréis, una vez terminada su interesantísima intervención salió pitando (volando resulta escaso) hacia el coche, flanqueado por mmm.... debíamos ser cinco personas. De las cinco a cuatro nos hubiera encantado continuar la conversación de antes -no siempre tiene uno la oportunidad ...

el concierto veintiuno

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Hay cosas que entran en una vida y se quedan para siempre. Estoy pensando en la mía -of course- y en el concierto para piano nº21 de Mozart. La música es una de esas cosas que llega para quedarse. Cuántas canciones llevo en la cabeza. Y hoy, esta noche, cuando me he acordado de él -no sé cuántos años después- he sentido un agradable sentimiento de anticipación y con los primeros compases... algo tan sencillo como cerrar los ojos y dejarlo volver. Si hubiera ido en un coche hubiera sacado la mano por la ventana para hacer olas de viento. Lo tengo entero en la cabeza. No importa las vidas que me han pasado por encima. Sigue aquí dentro. Y siguen (i) los movimientos -os dejo al final parte del allegro con la recomendación de que lo escuchéis entero... el allegro y el concierto- y (ii) las sensaciones que evocan, que siguen siendo las mismas. De qué pequeñas maravillas está hecha la vida. El concierto 21, una puerta que se abre, un escalón, una sonrisa, M que me dice entre sueños “y yo a t...

vacaciones en el mar (I) - descansar

Descansar y eso tan sobado de cambiar de aires son los objetivos principales de esta huída al norte. También la lluvia, el cielo de nubes, el monte verde, el olor y el mar. Ahora, mientras escribo, llueve gris y los pins duermen. La lluvia y su respiración. Dos sonidos perfectos. Descansar -decía- y cambiar de aires. El segundo objetivo se cumple irremediablemente. Ya lo he contado. Este norte al que me he ido no tiene nada -pero nada- que ver con el centro que dejé. Las cinco horas en coche que los separan son una buena forma de vivir el cambio. Viajar del amarillo al verde, del calor sofocante a quitar el aire acondicionado, de sólo querer cantar a gritos a callar sobrecogida por la inmensidad de las montañas. Y llegar y bañarme en el mar. Y flotar mirando al cielo y olvidar todo menos a los pins, que llegan corriendo y salpican y mamáaaaaaaaaaaa M me ha tirado arena a los ojos buaaaaaa es que C es una mandona y sólo quiere mandaaaaaaaarmeeeeeeeeee. El objetivo uno -ya...

el fúbol es así

En un alarde de antiglamour a tope, el otro día fui al fútbol. El ratoncito pérez, que es súuuuuper súuuuuper sagaz, le trajo a M una entrada para ver al equipo de sus por ahora sueños. El chiquitín aún está verde para ir solo a según qué sitios, así que nos organizamos para escoltarle en esa velada tan especial. Escurrí con gracia el bulto de liarme bufandas al cuello y aún así, creo que me mostré lo suficientemente entusiasmada como para que M disfrutara de la cosa. Ni un segundo de mal humor, ni una mala palabra, todo felicidad y emoción y –por supuesto, jejeje- disección antropológica mental del fenómeno masivo por excelencia. Es extraordinario esto de los blogs. Ahí sentada, tan rodeada de hinchas y bocadillos de jamón, sólo pensaba eso de “esto es un auténtico filón”. El señor de delante, que debía ser por lo menos seleccionador nacional, no se creía lo que veía. Nos impartió (indirectamente, porque hablaba sin dirigirse a nadie en particular) unas clases interesantísimas de técn...

1, 2 y 3 yo me calmaré

La inspiración... ese elemento tan curioso en la vida de quien escribe. Va y viene en función de todo. En este caso se ha ido, para lágrimas de todos aquellos que os habéis quedado sin leer una de las experiencias más hilarantes de mis últimas vidas. En resumen y sin gracia -por esa musa que nadaporaquínadaporallá- hoy hemos entrado en casa por la ventana. Los pins y la madre -no sé si pobres- que tienen. Un espectáculo digno del mismísimo azcona. Me entristece haber dejado escapar el momento de contarlo, pero las obligaciones maternales pueden con todo y -entre nosotros- después de preparar la comidita, discutir hasta la extenuación, abandonar a los pins, llenarme el vestido de yogur, recoger la comidita, limpiar la cocinita y discutir hasta la extenuación (esto lo había escrito antes, lo sé, pero es que he repetido)... después de todo eso, cuando por fin me siento, lo de la ventana -además de que parece que ha pasado hace un mes- ya no tiene ni puta gracia. Ahora me he transformado e...

ser mamita

Ser mamita es que cuando por fin vences al insomnio el chiquitín quiere vomitar voy a vomitar espera que llego voy a puaajjj y en mitad de la noche te preguntas ¿por qué? y te sientes mala persona y recompones al niño y la noche y todo a lavar y el sueño está perdido. Ni de coña lo concilias ya y olvídate del yoga y del fin de semana y de pensar gilipolleces. Ser mamita no es lo que uno espera cuando se imagina siendo mamita. En mi caso me creía haciendo tartas y comiditas, bailando entre la harina, con delantalitos de colorines y flores. Todo rosa y fácil. Pero después de limpiar el primer intento empecé a ver la cosa desde la perspectiva de la mamita real. Ser mamita es quedarte dormida en el sillón, abrazando al chiquitín, y despertarte porque te está dando besos. También lo es meter la llave en la cerradura y no saber si abrir o quedarte un rato más fuera. Y es que ser mamita es muchas veces una contradicción monumental. Dentro de media hora iré a buscar a C al cole. La alegría de ...

el paréntesis

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Ayer decidí que me merecía un paseo bucólico por los alrededores de mi casa, y a pesar del polen y del cansancio y del mal ánimo y del calor y de las nubes y de las curvas, en un pestañeo estaba ahí, paseando entre las jaras y jugando a los indios con mis pins. La tarde fue un paréntesis. Y qué bien me sentó, por cierto, recobrar un poco la tranquilidad de un paseo sin cobertura, de probar la camita que C preparó para las hadas o de hacerme la víctima de las emboscadas de M y sus flechas de junco. Cuando atravesábamos el río a la vuelta me apeteció meter las manos en el agua y la sentí tan fría y tan metida en su papel de correr y correr que me despisté el rato justo para que C&M desaparecieran de mi vista. Cuando los encontré habían empezado una conversación interesantísima sobre tarántulas, cabras y elfos. Desconectar así es perfecto y tener la suerte de vivir en un parque regional... sensacional.

much ado about nothing

Llevo un par de días con este mucho ruido y pocas nueces en la cabeza, preparados listos ya y nada, no arranca, así que lo pongo aquí de título para darle algo de vidilla y me dedico a contar mi día veintinosécuantos de abril, que sin ser especialmente festivo, no ha estado mal. Como hasta mañana no hay cole, he disfrutado del último despertar mágico. Habitualmente mis mañanas son de espanto. Dicen que tener pins es preciosísimo, pero hay momentos -y las mañanas son uno de ellos (hay más)- en los que yo cambiaría a los míos -no sé- por unos platos hondos (1) . Abro paréntesis : la parte buena es cuando llegan las vacaciones y vivo mañanas de una felicidad imposible. ¿Qué puedo decir de esos tres días en los que me desperté sola, deambulé de aquí a alla, desayuné sin voces, no repetí el vamosvamosvamosquellegamostarde ¿es que no me oíssss? ¿se puede saber a dónde vas ahoraaaaa? ¿quieres meterte en el coche de una maldiiiita vez? Cierro paréntesis . Total, que después del último desayun...

una nueva ocupación

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¡Mami! Me han regalado gusanos de seda. Mira. Puaj, ¿y no te han dado morera? ¿Qué es eso? Pues lo que comen los gusanos No, pero tú me buscas ¿no mami? Eeee… ¿Vamos hoy a comprarme unos zapatos? Pues no lo tenía previsto ¿Qué hay en esa caja? Gusanos Yo también quiero Que no los toques Y así fue como empezó la nueva experiencia maternal de los gusanos de seda. Creía que ya tenía esto de ser madre bajo control, cuando me descubrí encaramada a un árbol cogiendo ramitas para que esos diminutos bichos no murieran por mi mala gestión. Ahora los tengo en la cajita –va a ser cierto eso de que la vida da vueltas- y me gusta verles comer y crecer y seguir comiendo. C ya pasa olímpicamente de ellos y como M estuvo fuera del juego desde el principio resulta que el pinto pinto me ha señalado directamente. No sé con cuántos empezamos. O sea, no sé cuántos se han quedado en el camino (pasaron un par de días sin comidita porque –a que no lo sabéis- las moreras no crecen maldita sea en la puerta de ...

entre fogones

Estaba preparando medio entusiasmada la comida de hoy y de repente me he descrito imaginariamente así, entre fogones, sólo que la imagen no es real. En mi casa no hay fogones, ni siquiera hoy huele a -no sé- pan recién horneado. El arroz con verduras se debe exclusivamente a que ayer había guisantes en la frutería y se me ocurrió que C&M disfrutarían desenvainándolos, y yo viéndoles. Así ha ocurrido. Después, ellos se han ido a jugar (el sol y el jardín les esperaban brillantes) y yo me he quedado mirando los guisantes con un poco de cansancio. Intuyo que se avecina la desesperación anímica de la primavera. Lo intuyo por la coca cola extraña que me estoy bebiendo (nunca, pero nunca, me apetece una coca cola, que guardo abajo, en el garaje, por si alguien viene y no quiere té) y por el libro olvidadísimo que gritaba anoche mi nombre desde un lugar inaccesible de la estantería. Una, que está hecha de todo, no reniega de su pasado cursi (por llamarlo de algún modo) y sí, reconozco que...

así me va

Tengo tantas novedades tontas agolpadas entre la frente y la nuca que me parece que un día de estos me voy a convertir en un géiser. De momento he pensado aprovechar esta entrada en blanco para desprenderme de un par: Al final C tuvo su fiesta y aunque a mí me costó dos días en el planeta del estrés todo resultó tan fenomenal que sus amiguitos quieren –aymadre- repetir. Estoy contenta porque ha servido para que C se integre definitivamente en su nueva clase, a pesar de ese inolvidable momento en el que hice la croqueta en el salón. Y es que si no hago de las mías reviento, para bochorno de una niñita a la que ya le empiezan a hacer poca gracia según qué cosas. Luego están las novedades discográficas del lucimóvil, ambientadas en el más palpitante estilo neotecno. He accedido a cambiar satie por lady gaga y presiento que éste ha sido el punto de inflexión hacia la nueva era. Mis pins comienzan a desarrollar un criterio musical completamente opuesto al inculcado durante años de dulce imp...

a la salida del cole

Mami, puedo ir con O a fútbol ¿puedo puedo puedo puedo porfi puedo puedo puedo puedo? Sí, mujer, que se venga, yo le llevo. Pero si va con uniforme. Uf, pues hoy sólo tengo la ropa de O, si no se la dejaba yo ¿Por qué no vas a casa y la coges? Ya le digo a P que llegas enseguida. Porfa porfa porfa porfa mami porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa Bueeeeeeeno, vaaaaaal... ¡VIVA! ¡puedo puedo puedo puedo puedo! ¡A por ellos oe, a por ellos oeeeeee! Vamos O! ¡M! Ni se te ocurra moverte de aquí hasta que salga C. ¿No me has oído? MMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!! Hola mami ¿sabes que blablablablablabla...? MMMMMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!! Que me vas a dejar sorda. Eh? Ah, ya estás aquí. ¿Qué tal te ha ido? Bie... Demonios. MMMMMMMMMMMM!!!! ¿Quieres venir aquí de una maldita vez? Te quedas sin ir a fútbol ¿me oyes? Pero me has dicho que podía ¿Va a ir a fútbol? Yo quiero ir a casa y hacer tu merienda y la mía. ¿Puedo mami? Sí digo no. ¿Entonces te llevas a M? Sí, no te preocupes MMMMMM!!! OOOOOOOOOO!!!...

best news

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Ayer estaba tan en una nube que me olvidé de mi deber cibernético de compartir con la multitud mi alegría descomunal. Sí. M lo consiguió. Se alzó pasmado con el premio al mejor disfraz. Ya es oficial. Tengo en casa a mister carnaval 2011. No miento cuando digo que no puedo con tanta felicidad. Desde ayer se me ha congelado una sonrisa de gato de chesire en la cara que -entre nosotros- ya está empezando a resultar un poco falsa. Después de varias horas de arduas negociaciones, convinimos una caracterización clásica: mi niño quería convertirse en Arquímedes y a mí me pareció que con una sábana podía organizar algo (¿pero esto?). C optó por el negro y fue el gato más guapo de la historia de los disfraces de gato. A ella le cosí unas orejitas de nada (aún recuerdo ay los kilómetros del traje de porry hatter del año pasado) y una flor en un rabito de tul. Poca cosa para toda esta repercusión. Tengo a mini entusiasmada. Dice no sé qué de comerse a mis niños. Lucimami también llamó para felic...

yuujuuuu

No contentos con fomentar año tras año esa imagen de madre loca que grapa disfraces entre blasfemias en vez de confeccionarlos con amor y trinos de pájaros, en esta nueva edición del maldito carnaval tengo a mis pins entusiasmados porque el mejor disfraz se lleva premio. Los pobres desconocen que lo llevan claro, claro, y mantienen alta la expectativa de alzarse con el galardón. De momento -y a una semana del gran concurso- aún estamos en el proceso - Yo quiero ir de ave fénix - Ya hijo, pero yo no sé hacer un disfraz de ave fénix - Pues mamá, como un pájaro - Ya, pero entonces vas de pájaro no de ave fénix - Y yo voy a ir de cíngara - ¿no hace un poco de frío para que vayas de cíngara? - Sí, pero yo voy a ir de cíngara - El ave fénix se quema - ¿Y qué me quieres decir con eso? Dadme un par de días y una bolsa de caramelos y descubrirán que en realidad quieren ir de bruja y de pirata, una casualidad fenomenal para mamita, que soluciona el marrón con sólo abrir el armario. Buenovale que...

vértigos de esos

Ayer por la tarde compartí con C el viaje en coche más asombroso de mi vida. El trayecto era fácil, volvíamos a casa de nuestras cosas. - ¿Puedo poner esto? - Sí, claro. ¿Qué es? - Perlas ensangrentadas - ¿la de Alaska? - Sí, ¿la podemos poner muy alto? - ¿Bromeas? Estás hablando con la maldita reina del car scream, y … La interroguéeeen el cameriiiiiino sobre la mueeeerte de Reneeeeeé, me contestoó con evasiiiiiiiivas, no sé, no seeeé, no sé, no seeé. En no llegó a dos segundos C se transformó en una C desconocida. Se revolvía con espasmos dinarama ahora arriba ahora abajo miro a la izquierda miro a la derecha y con los brazos hago así. Al principio me debatía entre mirarla sin piñarme con el coche (aquí tuve que usar mucho el reojo) y luchar por mantener mi título ése del scream. Al final paré el coche en mitad de la calle (las cosas buenas de vivir en un pueblo) y me dejé llevar con la boca abierta de par en par. Definitivamente es mi viva imagen, pero hasta ayer nunca lo hubiera di...

sensitive

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Hace unos cuantísimos años diseñé en un arrebato las cortinas de mis pins sin imaginarme la sonrisa de ayer, cuando al entrar en la habitación de M me sorprendió una sombra en la pared. Cuántas veces no apreciamos estas cosas tan simples, capaces de abrir un paréntesis en una clara tarde de febrero. Estamos tan acostumbrados a mirar sin ver que nos perdemos casi toda la magia de la vida. Ahora, pensando en estas cosas, me doy cuenta de que ayer tuve unas cuantas dosis de magia. (i) Una persona a la que apenas conozco me regaló unas entradas para un parque de esos en los que C&M disfrutan mucho y yo vomito, (ii) M estuvo en el médico por la mañana, lo que me permitió desayunar con él mami-quiero-churros, (iii) hay a quien leer estas cosas que escribo le hace sonreír, (iv) estuve practicando con C una postura de yoga de relajación, (v) me reí hasta llorar hablando con unas amigas de mis problemas con las mancuernas o (vi) ese momento de paz entre cuatro y cinco menos cuarto en el que...

ternura

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Ayer por la tarde me dio un arrebato de amor maternal. Primerito aviso en cursiva: me espanta que los niños tengan deberes en casa. Soy de la opinión de que después de las horas de cole deben tener la tarde para jugar. Y fomento mucho esto, tanto, que cuando C tiene más de una hora de obligación post cole me arrebato un huevo. Ya tendrá tiempo de estudiar y reestudiar y trabajar y pasar la noche en blanco. Con 9 años debe dedicar el tiempo a jugar, a saltar, a hacer la croqueta en el jardín, a hacerse una casita con la manta, a maquillar a su hermano o a mangarme la ropa para disfrazarse . Hablo de C porque M es aún pequeño para multiplicar y pasa laaaaaargas tardes de niño. Pero ayer trajo deberes (parece ser que se perdió una clase en una nube de sueños de piratas y espías) y quiero escribir de la ternura que me produjo ayudarle a escribir. Se sentó muy formalito, abrió el cuaderno, cogió el lápiz al revés, le dio la vuelta, sacó la lengua, balanceó las piernecitas cruzadas y A Luis ...

cosas que pasan

La nueva decoración del jardín incluye una bonita canasta de dos metros y una pelota (creo que es balón) de baloncesto. Todo muy conjuntado con la pared vintage -otros dicen desconchada- y esas lianas que nos han dejado las últimas lluvias torrenciales. Entre nosotros, le he encontrado un rincón monísimo, aunque parece que poco útil. Mamaaaa pues-así-no-juego ¿es-que-no-ves-que-no-tengo-hueco? ¿es-que-NO-LO-VES? Hueco hay, más o menos. Lo que no tengo claro es que la pelota no chafe la guirnalda de florecitas que he puesto en el aro. Total, que para aplacar esos ánimos enfurecidos y aprovechando el buen tiempo, me he puesto ropa holgada para “echar unas canastas”, que parece algo muy masculino pero no debe ser para tanto. Ni que decir tiene que mis saltitos entre las petunias han abortado la operación. Eso o la especie de pelota de gomaespuma -mis guirnaldas, por dios- que he lanzado entusiasmada a M (ni se ha movido el mamón) y ha caido con poca gracia sobre su cabeza, hecho que ha su...

La táctica

Mamá ¿quiénes son los reyes magos? Pues el de la barba blanca este año es gustavo sánchez lo sé porque últimamente se pasa el día en el trabajo vive muy cerca de patricia la profe de m del año pasado y tiene unos líos tremendos con su vecino ¿sabes? hace muchos años vivía en madrid al ladito de la casa de mami sus hijos no iban a mi cole y ahora viven en otro pais supongo que estarán ahora aquí pasando las navidades con sus padres pobrecitos no se ven mucho, la verdad, el otro dia me estuvo contando que le gusta mucho la naturaleza por cierto podríamos ir el domingo a dar una vuelta por el campo creo que voy a quedar con los padres de albertito para subir al tolmo ¿te parece bien? pero antes tenemos que ir a cortarte el pelo no puedes seguir con esas greñas, hija, a ver si el viernes por la tarde me da un ataque y bajamos a la peluquería claro que lo bueno sería que me diera un ataque y te cortara el pelo yo misma ¿te imaginas? lo que me va a dar es un ataque de pereza para bajar el vi...