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Mostrando las entradas etiquetadas como algunos momentos únicos

soñar es gratis

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Estoy escribiendo un artículo sobre una obra de Miquel Barceló. No tenéis por qué saberlo, pero este señor me encanta. Él y sobre todo lo que hace. Me parece maravilla pura. Es de esas personas sobre las que piensas... "ojalá una comida con él para que me cuente y para que me enseñe, ojalá ser mejores amigos y poder verle trabajar". Hace unos años -diez, ni más ni menos- inauguró una exposición en Madrid a la que no recuerdo por qué carambola de la vida yo tuve la suerte de asistir y pude verle de cerca. Siendo yo paradentro de naturaleza hice el esfuerzo sobrehumano de acercarme a él y decirle "GRACIAS". Gracias por hacer el mundo mejor con tu trabajo. Gracias por la belleza. Gracias por la inspiración. Gracias por tu mar y por tu tierra africana. Buenovale , solo le dije gracias y alguna otra balbuceante frasecilla. También os digo que él juega en el equipo de los paradentro (se ve que somos legión) y eso paraliza bastante cualquier intento de ampliar una conversa...

en el museo

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“Había un vez una chica que no se quería casar y decidió que sólo lo haría con el chico que la ganara en una carrera. La chica se llamaba Atalanta, y era muy muy rápida. Todos los chicos se querían casar con ella, pero ninguno era capaz de ganar la carrera, así que Atalanta vivía feliz. Había un chico que quería casarse mucho con ella, pero sabía que nunca la ganaría. Un día, su madre, que era la diosa del amor, le dijo Hijo, sé que amas a Atalanta. He estado pensando y creo que con estas manzanas de oro podrás ganarla. ¿Cómo?, contestó el chico, que no me acuerdo como se llamaba, pero empieza por H.

me voy a la cama

El fin de semana empezó bien, encontrando un libro que me apetece en una librería del centro. El fin de semana ha acabado en un centro de otro tipo, que es algo que me espanta pero miraves , hoy no ha estado tan mal (ayuda haber ido a la hora de la comida). El libro lo tengo aquí al lado, a mi izquierda, esperando paciente a que termine de contar un par de cosas para acompañarme a la cama. Y las dos cosas que tengo que contar han pasado el fin de semana. La primera es del viernes. Con el libro aún en el bolso tuve la oportunidad de escuchar a Pedro Duque hablar sobre los viajes espaciales. Además de ser brillante, tiene un estupendo sentido del humor, lo que hace que escucharle sea una auténtica delicia. Pues veréis, una vez terminada su interesantísima intervención salió pitando (volando resulta escaso) hacia el coche, flanqueado por mmm.... debíamos ser cinco personas. De las cinco a cuatro nos hubiera encantado continuar la conversación de antes -no siempre tiene uno la oportunidad ...

mi espacio exterior

Hoy a las 12:00h necesité respirar y cogí el coche para llegar, en dos minutos, al planeta de la tranquilidad. En el planeta de la tranquilidad el sol calienta y el viento no deja que nos queme. En el planeta de la tranquilidad puedo quitarme los zapatos. En el planeta de la tranquilidad invariablemente acabo sonriendo. Y allí sentada, rodeada de los sonidos del planeta t, he vuelto a reordenar las prioridades, a organizar los frentes abiertos, a tomar decisiones. Esto es lo que quiero y lo quiero así. Mmmm.... esto no, de ninguna forma. Me encontraba tan bien con los ojos cerrados y el sol calentando mis mejillas que por un segundo casi me quedo allí a vivir. Por un segundo, porque al cabo de un tiempo, con los pulmones llenos de ese aire que me había faltado antes y la cabeza llena de responsabilidades, he emprendido el camino de regreso. El paseo hacia el coche ha sido estimulante. Caminaba con bastante firmeza. Me sentía bien.Veinte minutos en el espacio exterior centran. Lo juro. ...

listas

Supongo que porque mi vida necesita orden me ha entrado una necesidad frenética de listar. Listas de la compra, listas de cosas que hacer, listas de cosas que no hacer, listas de nuevas normas, listas de libros, listas de canciones, listas de palabras bonitas, listas de colores, listas de comidas, listas laborales, listas de sí, listas de ni de coña, listas abiertas, listas cerradas, listas de frases de ayer, listas de flores que quiero, listas de muebles, listas de destinatarios, listas de cumpleaños, listas de planes infantiles, listas de planes de lucía, listas de medicinas, listas cosas que debería limpiar, listas de abrazos que quiero dar, listas de listas. Es evidente que esto de las listas se me ha ido de las manos. Aún así, las reivindico y las reivindico en su doble vertiente: útil, por un lado y literaria por otro. Porque las listas -con amor- son de lo más literario que he hecho últimamente (literario, entre nosotros, para que nos entendamos). Resulta que empecé con una list...

vacaciones en el mar (I) - descansar

Descansar y eso tan sobado de cambiar de aires son los objetivos principales de esta huída al norte. También la lluvia, el cielo de nubes, el monte verde, el olor y el mar. Ahora, mientras escribo, llueve gris y los pins duermen. La lluvia y su respiración. Dos sonidos perfectos. Descansar -decía- y cambiar de aires. El segundo objetivo se cumple irremediablemente. Ya lo he contado. Este norte al que me he ido no tiene nada -pero nada- que ver con el centro que dejé. Las cinco horas en coche que los separan son una buena forma de vivir el cambio. Viajar del amarillo al verde, del calor sofocante a quitar el aire acondicionado, de sólo querer cantar a gritos a callar sobrecogida por la inmensidad de las montañas. Y llegar y bañarme en el mar. Y flotar mirando al cielo y olvidar todo menos a los pins, que llegan corriendo y salpican y mamáaaaaaaaaaaa M me ha tirado arena a los ojos buaaaaaa es que C es una mandona y sólo quiere mandaaaaaaaarmeeeeeeeeee. El objetivo uno -ya...

el fúbol es así

En un alarde de antiglamour a tope, el otro día fui al fútbol. El ratoncito pérez, que es súuuuuper súuuuuper sagaz, le trajo a M una entrada para ver al equipo de sus por ahora sueños. El chiquitín aún está verde para ir solo a según qué sitios, así que nos organizamos para escoltarle en esa velada tan especial. Escurrí con gracia el bulto de liarme bufandas al cuello y aún así, creo que me mostré lo suficientemente entusiasmada como para que M disfrutara de la cosa. Ni un segundo de mal humor, ni una mala palabra, todo felicidad y emoción y –por supuesto, jejeje- disección antropológica mental del fenómeno masivo por excelencia. Es extraordinario esto de los blogs. Ahí sentada, tan rodeada de hinchas y bocadillos de jamón, sólo pensaba eso de “esto es un auténtico filón”. El señor de delante, que debía ser por lo menos seleccionador nacional, no se creía lo que veía. Nos impartió (indirectamente, porque hablaba sin dirigirse a nadie en particular) unas clases interesantísimas de técn...

flan sin nata

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Me recuerdo hace dos vidas dedicando una calurosa tarde de verano a frank sinatra, en un arrebato de cantar y bailar todas sus canciones. Me recuerdo en esa especie de escenario que improvisé en mi casita de madrid, con un vestido muy corto, con unos doce kilos menos (arrghhhh) y con una agradable espectación entre los asistentes, no en vano soy tímida y el espectáculo no parecía que fuera a salir nada bien. Ayer, viendo los puentes de madison, oí una frase que interpreto así como... yo nunca he sido así, pero tampoco nunca me he sentido más yo que ahora. En eso ando estos días, y en eso también estuve aquélla tarde de frankie. Desde entonces a veces vuelvo a él, y aunque no nunca repetí los bailecitos, es escuchar cualquiera de sus canciones y sentir de nuevo aquella sensación de no ser yo, pero ser más yo que nunca. Seguramente estos días retorno a él por lo que se parecen a aquélla tarde de hace mil años en la que -como dijo el poeta- me liberé y fui. Y como esta noche ya toca FS, o...

los abrazos de lucía

Un día bajé a la tierra o bajé la guardia, aún estoy decidiendo qué pasó, y me convertí en eso que llaman persona normal , con sentimientos y así, y empecé a querer abrazar a todas las otras personas a las que sentía sufrir. Cuento esto porque me asombro de mí. Yo, que tradicionalmente he sido distante en mis relaciones con el mundo, de repente me encuentro queriendo hacer llegar mi apoyo, mi amistad o mi amor en forma de abrazo. De repente me importan los problemas de las personas que me rodean. Vamos a ver, antes me importaban también y también trataba de ayudar a solucionarlos, pero sin el sentimiento de hoy, sin la implicación emocional de las últimas veces. Yo siempre he sido muy objetiva. ¿Tienes un problema? Vamos a solucionarlo, pero desde la razón. Vamos a pensar, vamos a decidir. Y ahora de repente siento que un abrazo puede más que toda esa ayuda pensante. Un abrazo hace llorar, un abrazo reconforta, un abrazo hace desaparecer la soledad, también hace sonreír. Y esto de ahor...

cosas sencillas

un columpio mmmm.... cómo me apetece sentarme ahí. Qué bien huele y qué verde es todo. Me encantan las vallas de madera. Me estoy mojando los pies andando por aquí. Me gusta. Se está tan bien. Y este silencio es soberbio. Qué bonito. Es de madera, también. ¿Y estas cuerdas? Deben medir varios metros. Parece consistente. Vamos a ver. Impulso y... aaaahhhhh ¡estoy volando! Me tumbo y todo el pelo vuela conmigo. Arriba los trozos de cielo que me dejan ver los árboles. Adelante y hacia atrás y otra vez hacia delante y el silencio tan especial del río. Me impulso y me tumbo y veo mis pies ahí arriba. Me enderezo y estoy en el viento y el agua me salpica. Extiendo los brazos y me tengo que reír. No quiero parar. No quiero que esta felicidad termine. regar Era tan temprano que no tenía otra cosa que hacer que regar mi jardín. Regar es algo de lo que disfruto. Me gusta hacerlo por orden, primero lo de comer, que crezca ya y bueno, y a partir de ahí por tramos y zonas. Me gusta regar las horten...

los hombres grises

Los hombres grises son invisibles. Los hombres grises no dejan rastro. Los hombres grises pueden gritar y llamar mi atención, pero desaparecen de inmediato de mis areas de interés. Los hombres grises no existen. Mi cerebro no es capaz de asimilarlos. Y hoy, tan asombrada por haberme dado cuenta, quiero dedicar una entrada a todos ellos, a todos los hombres gris marengo que habitan en silencio este mundo de colores. No es malo ser gris, porque nunca se es gris para todos. Los hombres grises seguro que brillan en ámbitos que yo ni siquiera sospecho. Los hombres grises también enamoran. Los hombres grises seguro que son luz para sus madres. Los hombres grises son grises para mí, para mis ansias de color, para mi forma de entender la vida. Seguramente por eso pasan por mi lado y no les veo. No les reconozco. Los hombres grises no me interesan. No es desprecio, es que no puedo verlos. A mis ojos sólo les emociona el color y lo que no emociona pasa directamente a ese lado oscuro del cerebro ...

momentos especiales

Hoy me he despertado a las siete de la mañana y me he quedado en la cama pensando y pensando y a veces sonriendo y dando vueltas calurosísimas hasta que -vaya- me he vuelto a quedar dormida. Casi eran las doce cuando me he despertado por segunda vez. Y ahí estaba, pensando en mis sueños, cuando M ha hecho lo propio. Hemos bajado a desayu y mi chiquitín no paraba de contarme cosas con bigotes de leche y migas de galleta. Y de repente ahí me tenéis, delante de él, con unas ganas terribles de espachurrarle en un abrazo de madre oso. Momentos como esos me hacen feliz. Hace un rato, después de comer, me he encerrado en la cocina para relimpiarla. Eso -entre nosotros- era mi coartada para otro momento único, el de engancharme a la música y bailar y cantar y dar vueltas con el micrófono de cuchara de palo mientras los restos de la vida anterior a la comida iban volviendo a su sitio poco a poco. Ahora estoy sentada en la mesa. M está en el suelo descubriendo todos mis tintines y asterixes. Tar...

hoy me ha dado por aquí

Mi experiencia vital confirma que se puede vivir bajo la lluvia constante. Lo que no parece bueno es hacerlo bajo chaparrones esporádicos. Ahora me nublo, ahora lluevo, ahora coloco un sol de justicia y ahora que están tranquilos -zas- un poquito de viento huracanado y más agua. Así no se puede vivir, y mucho menos en junio, con las piscinas a punto y todo eso. Hoy tengo un principio de catarro fenomenal. Ahora me mojo, ahora qué rasca, ahora no puedo con este sol, ahora parece que se levanta un poquito de vieeeeeeee quéeeeeeee vieeeeeeee no te oiiiiiiii tapa las seeeeeeeeerrrrrvvvvv se vueeeeee... Qué cosa más rara de fin de primavera estamos teniendo. Que no me importaría sin este incipiente dolorcillo de garganta que tanto me cabrea, y es que por todos los dioses del parnaso, junio no es un mes de dolor de garganta. O sea. En junio acaba el cole, vamos en manga corta, comemos heladitos, paseamos de noche por madrid, nos sentamos a la sombra móvil que da el árbol que cubre el banco, ...

de compras

no sigo tendencias, no soy chupi, no me cambio el color del pelo, pego más en la casa de la pradera que en desayuno con diamantes y sí, me cabrea ir de compras. Y me cabrea por varias razones. Y las voy a contar, claro. No os queda otra. Antes de nada, esto viene a cuento de ayer. Ya habréis barruntado que tuve la mala idea de ir a comprarme unos vestiditos de flores para saltar conjuntada entre las amapolas y que por supuesto volví vacía de vestiditos y llena de cajas de chocolate. Vamos al despelleje. ¿La ropa trendy es fea o es que yo no me entero? Llego a cualquier tiendecita y en la misma puerta me empiezo a poner de mala leche. Vestidos tremendos a un lado, camisolas (sólo la palabra ya merece un post) de estampados frenéticos al otro. Y otravezno,porfavor quehayaalgo, por favor. A veces hago el intento de dar un paso al frente. Incluso puede que llegue a tocar alguna prenda. Es más, puedo hasta atreverme con el precio. ¿65 EUROS ESTA MIERDA? No hay paciencia en el mundo que pue...

he vuelto

Vale que no he estado dos meses leyendo a Eudora Welty. Vale que no, pero los últimos acontecimientos no me han dejado mucho tiempo que dedicar a los libros y ahora toca rehacer la lista de pendientes, tocada pero nunca hundida. De momento y para ir recuperando el hábito, el otro día me compré éste que veis ahí al lado. Como aún ando con resacas varias sólo leo de noche y hasta que pierdo el conocimiento, que es más o menos al abrir el libro, peeero no es lo mismo éste dormirse prontito, con la ventana abierta y un libro entre las manos que llegar de madrugada, desorientada, tropezando con un desorden de semanas y tirarse encima de la cama con los vaqueros puestos. Durante los últimos meses, ya digo, he leído poco y mal. Relatos cortos, fundamentalmente, pero sin llegar a acabar ningún libro. Eudora Welty, Roberto Bolaño, Juan Leyva, Cortázar… un batiburrillo fenomenal de historias a medias que tendré que retomar este verano, a la sombra de mi árbol preferido. Pero hasta que lleguen lo...

el día más largo

empezó a las siete de la mañana en casa de Aurelio, con una reunión de valientes dispuestos a desayunar en condiciones para aguantar sin desmayos hasta la madrugada. El día más largo fue por supuesto ayer y para evitaros el mal trago de leer esto hasta el final sí, ganamos las elecciones. No con mayoría suficiente para gobernar en solitario (quién sabe si para gobernar), pero en un pueblo de la sierra de madrid los progresistas lo hemos hecho tan tan tan bien que hemos sido la fuerza más votada, consiguiendo además ampliar el respaldo de nuestros vecinos con respecto a todas las elecciones anteriores. Dicho esto, paso a contar la jornada, que fue un horror. Bueno no, antes tengo que agradecer a todos mis compañeros su apoyo, sus sonrisas, su buen humor, los momentos que hemos vivido, los que nos quedan, los abrazos, la complicidad, la confianza, que estemos tan unidos, esos bizcochos, su generosidad sin límites, sus cabreos, que me dejaran libre la mañana de mi cumpleaños, que tengan ...

YO

Cosas de esta vida tan paradójica... si ayer escribía sobre compartir, hoy lo que me pide el cuerpo es hacerlo sobre el egocentrismo, sobre esos mundos ajenos que giran alrededor de un YO gigante, enorme, colosal y tan tan brillante que sin mis gafas jackie me cegaría, tanto se parece al sol. ¿Qué puede llevar a personas del montón, iguales, con problemas, con una casa, con diarrea cuando toca, sin cualidades especialmente especiales , con aliento mañanero... qué demonios se activa en un cerebro para que estos tipos se crean masters del universo? Podéis imaginar que conozco a un egocéntrico. Bueno, conozco a varios, pero éste de hoy es el puto amo de los egocéntricos y esta misma tarde he salido -mira tú por dónde- fortalecida del último e intensísimo diálogo -dame las gracias pequeña porque me esté dirigiendo a ti- que hemos mantenido. Una, que es de naturaleza humilde, no alcanza a entender las necesidades estelares de los egocéntricos. ¿No es mucho más feliz el que hace feliz a los...

en el límite del mal

En el cruce, a diez metros de la gasolinera. La gasolinera completamente vacía, lo mismo que el depósito de mi coche. Nadie por la izquierda y vaya, una furgoneta por la derecha. Qué calor. Espero. Mierda, la maldita furgoneta me quita el mejor sitio, ah no, pasa de largo. Nueve coches por la izquierda y uno por la derecha. Éste sí que entra y para y me quita el sitio bueno, el de no llevar la manguerita alrededor de todo el coche. Nadie por la izquierda y otra vez ¡mierda! un coche rojo se para en el lado malo. Mierda mierda remierda. A diez metros de la gasolinera, la gasolinera se llena. Consigo cruzar la calle y me quedo en medio, calculando quién va a salir antes. Efectivamente me equivoco y ya es tarde para rectificar. Otro coche me ha quitado el sitio. Lo bueno es que estoy en el lado que me gusta. Llega el de la furgoneta a comprar el periódico. Sigo esperando. Llegan dos montañeros enamorados a comprar provisiones. Sigo esperando. Sale el de la furgoneta. El tío del coche de d...

insomnio

No puedo dormir. Demasiadas emociones en juego y la luz de la luna que llena la habitación. Repaso los últimos acontecimientos y enfermo pensando en los que quedan. Intento organizar el cerebro vía yoga, pero debe ser que aún no estoy preparada para abstraerme de la vida así como así. El caso es que tengo sueño, los ojos se me cierran, pero los pensamientos se suceden rápidos y sin control. Sonrío pensando en el fin de semana que ha pasado y de repente miierrrdaaa se me ha olvidado hacer el tutú de C. ¿Cuándo demonios tiene el baile? ¿Estoy a tiempo? ¿Conozco a alguien a quien se lo pueda encargar? ¿Por qué todo se junta en el mismo instante sideral? Lucía, querida, haz las tres respiraciones plenas, ¿ves? así está mejor. Ya mañana le das una vuelta al tutú. Ahora toca domir que llevas una semana que ya se nota en esa cara tan mala. Ay, se me clavan las horquillas en la cabeza, ¡se me han enredado! ¡se me han enredado en el pelo! Vamos a ver, mañana debate, el miércoles reunión, mañana...

en resumen

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Cumplir años mola. Mola que te llamen, que te escriban, molan los regalos, mola que te canten cumpleaños feliz. Qué días tan formidables, los cumpleaños. Y ya si tienes la oportunidad de celebrarlo en lo alto de un castillo hinchable… es que no hay palabras!