los días largos
En los días largos ¿qué ha pasado que me ha colocado aquí? Y mucho calor. Y echar mucho de menos el cielo gris y el olor de cuando llueve. En los días largos ando sin pins y sin poder aprovechar su ausencia. Compruebo periódicamente si alguien se ha acordado de mí y si es que no, rollo, y si es que sí, rollo también.
Afortunadamente, en los días largos no me da por hincharme a gusanitos. Y procuro esforzarme por no ceder a la angustia de sustituir la algarabía por donuts. En los días largos, la respuesta es no. Y la sonrisa, forzada.
Son grandes días para adelantar trabajo pendiente. Me encierro entre mis cuatro paredes (tres amarillas, una malva) y me convierto en una máquina de producir. Produzco letras, produzco planes, produzco programas y produzco ideas. Escribo y tomo notas. Leo y pienso y organizo. Son días productivos, los días largos. Porque son solitarios.
Los días largos me tomo todo a la tremenda, así que mejor bien lejos.
Los días largos no caben en ninguna canción. No interesan. Casi molestan. Pero es lo que hay.
No hace falta mucho pensar para deducir que hoy está siendo largo. Luzco seria, sin ganas de hablar, con frenesí productivo. Me espanta lo de luego. Se me hace bola cerebral si pienso las horas a las que volveré a casa. Tengo ganas de cambiar. Lo que sea que cambie. Cosas nuevas. Caras nuevas. Ilusiones nuevas. Los días largos son ilusión cero por nada.
Pero quién sabe. Como la vida va a trompicones, lo mismo lo que me depara el día a partir de ahora me gusta. Así que voy a poner el cerebro en mode vamosaporeldía y a ver qué pasa.
Comentarios