9 de noviembre

Cuando era pequeña me flipaba el nombre de Almudena. Me sigue gustando, la verdad, aunque ahora ya no me lo cambiaría (llegué a fantasear con ello). Y esto porque hoy es la Almudena y después de cinco años vuelvo a disfrutar de un nueve de noviembre casero. Ahora, en un rato, saldré para llevar a Julio a escalada. Podría decir que no me queda más remedio, pero la realidad es que es algo que me sigue encantando hacer, aunque ya no sea un niño. Salir de casa está sobrevalorado. Salir para ir a trabajar es hez. Madrugar para ir a trabajar es el infierno. Lo mío con las madrugadas es visceral. Odio visceral. Negación visceral. Mierda visceral. Madrugar es mal y salir para pasar ocho horas absurdas fuera de casa un castigo. El despertador me quita años de vida cada mañana a las seis. Debería ser ilegal despertarse a las seis. No le puede hacer bien a nadie ponerse en marcha antes que el sol. El despertador, la ducha de a ver si me espabilo, vestirme y salir de casa corriendo para no perder ...