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los viernes de L (vamos a intentarlo)

El mundo de los podcast me resulta practiquísimo y muy entretenido y no hay día sin su sesión de escucha selectiva de temas de mi interés, PERO a veces oigo cada cosa, que de verdad os lo digo, no sé hasta qué punto está bien dar voz a todo el mundo sin ton ni son. Grabadores de podcast, por favor, un poco de seriedad, de documentación, de no decir lo primero que os sale por la boca como si tuvierais 17 años y estuvierais de charla con amigos, sentados en un banco de la calle, una tarde fresquita de otoño con los cuellos de los abrigos subidos y las manos en el calorcito rico de los bolsillos. Da gusto escuchar programas de radio de profesionales en su versión seveneleven o incluso de aficionados entusiastas de los temas de los que hablan. Pero es una pena tanta morralla distorsionadora, con contenidos que podrían ser interesantes pero terminan siendo un voy-a-quitar-esto-que-me-estoy-poniendo-mala.  Hoy he tenido la poca suerte de uno de estos últimos. Y ahí lo he de...

me he explicado fatal, lo siento.

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La ropa que me guste, que me valga y que tenga bolsillos, por favor. No pido más. Un par de buenos bolsillos son felicidad ropil. Los bolsillos son maravilla. En cualquier prenda. Soy feliz con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones. Si ya son de una falda o de un vestido ni os cuento, por excepcionales.  Los bolsillos son practiquísimos y comodísimos. Y sé que esto que voy a contar es raro, pero llevar las manos en los bolsillos me parece tan confortable que cuando no los tengo... qué digo, yo siempre con bolsillos. Los bolsillos grandes de los abrigos, los comunicantes de las sudaderas, los superútiles de los delantales y mandiles*, los traseros en los vaqueros, los laterales. Estoy pensando ahora mismo que es curioso que encantándome los bolsillos no me gusten los chalecos de explorador ni los pantalones esos multibolsillos, me temo que no tengo alma de cocodrilo dundee.

qué guay

Ayer fui a bailar a Rafa Pons. Si no sabéis quién es ya estáis buscándole en Spotify. Le sigo desde hace varios años y cada día me gusta más. Me gusta él, me gusta lo que escribe, me gusta cómo canta y me encanta lo bien que se lo pasa haciéndolo. La música en directo es magia y cuando ves a alguien que te mola -yo qué sé- los problemas desparecen durante un rato. Y sales sudando y cantando y con una sonrisa sideral.  Y esta no, que no es mi preferida, como todas, mola mil. https://youtu.be/LnqWFJWk1-4 L.

pequeños horrores cotidianos

Tranquilos todos. Voy limando aristas. De hecho, soy master del universo de lima de aristas. Aún así, mi regreso al mundo civil continúa regalándome pequeños horrores cotidianos, como la calle Núñez de Balboa, que atravieso con absoluta desesperación cada mañana en minutos que parecen horas, dando encima gracias al cielo por haber encontrado este atajo que me ahorra la locura de Serrano. Y es que voy bien, voy divinamente, como Luis Escobar, hasta ese enfilar la calle con sus pasos de peatones, sus innumerables cesiones de paso, sus semáforos, un stop, algunos baches, varios aparcamientos, un hotel con -a veces- autobús medio en la acera, zonas de obras, empleados municipales regando jardineras, los que intentan aparcar, los que salen marcha atrás, los que nos saben a dónde van, los de las bicicletas, los de las motos, los que cargan y descargan, los que tiran del perrito porque se ha quedao parado en medio de la calzada. La travesía mañanera por Núñez de Balboa me quita años...

pero como no todo iba a ser regu

os cuento que me he colado en un club de lectura y estoy muy contentísima por tener la posibilidad de reunirme con las chicas una vez al mes para hablar de un libro y lo que surja. De momento los tres  que he leído me han encantado: La trenza , de Laetitia Colombani, Matar a un ruiseñor , de Harper Lee y 84 Charing cross Rd , de Helene Hanff. Ahora tengo que empezar Kokoro , de Natsume Soseki, pero creo que voy a esperar al fin de semana, porque tengo a medias Una educación , entre otras cosas, y vísteme despacio que tengo prisa o el que mucho abarca poco aprieta (¿esto existe?). De los tres libros que he leído (hay un cuarto que tengo en la pila de pendientes porque me incorporé al club un mes tarde, pero lo quiero leer) el más maravillosísimo SIN DUDARLO ni un segundo es Matar a un ruiseñor . Leedlo. De verdad. Leedlo porque es un libro espectacular. Es el típico "ya he visto la película" (a la sazón el peliculón) pero merece la pena leerlo aunque nos sepamos la pel...

la vida

Adelanto que vengo de una semana de mierda sideral. Si no estáis dispuestos a leer mal humor ya podéis ir cambiando de historia. Acabo de cambiar de trabajo y el cambio de trabajo ha supuesto todo un tsunami en mi vida. Puedo decir que ha cambiado todas mis estructuras vitales y que ahora ando de voltereta en voltereta. Además de los cambios y de las volteretas y los atascazos a todas horas me siento totalmente frustrada porque siento que estoy haciendo algo que no quiero hacer. Yo quiero hacer otra cosa y he elegido esta opción por miedo a que lo otro me salga mal porque -entre nosotros- no puedo arriesgarme a no tener ingresos. Lo que viene a ser el sentido común frente a los sueños. Lo típico. Supongo que mi actitud está siendo bastante gris y ya sabemos que el gris solo trae tormentas y cada día es gris y las semanas se me hacen eternas y espero con desesperación que me cambie el chip y poder empezar a disfrutar de esta nueva etapa que, por otra parte, no está nada mal...

viento del Este

Creo que Mary Poppins es una de mis historias favoritas y ahora que se están sucediendo mil cambios en mis días, me viene una y otra vez a la cabeza la cancioncilla con la que se anuncia su llegada.  "Viento del Este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir. No me imagino qué va a suceder, mas lo que ahora pase ya pasó otra vez". Me encanta la imagen del viento anunciando los cambios que llevan consigo todos los comienzos. Y justo ahora que estoy comenzando de nuevo a los 45 pienso en el viento del Este y en todo lo que va a traer y en los nuevos caminos que estoy empezando a transitar. Ando llena de nostalgia por lo que ha terminado y de incertidumbre por lo que estoy emprendiendo. Parece que un día pararán, pero no, las volteretas que nos da la vida se suceden y te alborotan cuando menos te lo esperas. Y lo mejor es aceptarlas con amor y con ganas de seguir evolucionando, riendo y aprendiendo.  Que no sabemos lo que ha de venir, pero seguro q...