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el faro del silencio

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No sé muy bien cómo fue que dejé de escribir sobre libros. Nada premeditado. Sólo pasó. Supongo que cada una de las entradas llevaba aparejado tanto trabajo que al final pudo el "para qué" y en mi cabeza se dibujó una idea estupendísima: escribir sólo sobre libros que me hayan enganchado millones. Desde que empezó el año -como no podía ser de otra manera- han caído unos cuantos. Novela negra, novela rosa, novela lumpen, novela autobiográfica, novela gráfica, poesía siempre, algún ensayo, alguna biografía, libro tradicional, libro electrónico. Qué os voy a contar. Que yo recuerde ahora mismo, desde que dejé los recuentos mensuales únicamente he escrito sobre Alma salvaje , de Cheryl Strayed. Por la historia y las imágenes. Esto no quiere decir que el resto de cosas que he leído no sean pichis, pero tienen en común la característica de no haberme emocionado más allá de pasar un buen rato y disfrutar de leer.

el campito

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“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla” (Antonio Machado) Anoche, mientras volvíamos a casa, me martilleaba este verso en la cabeza. Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla . Volvíamos a casa, muy la entrada la noche, desde El campito. Mi infancia son recuerdos de tardes de campito. El campito es la casa de mis veranos. La casa de mis abuelos. La casa de la familia y de los amigos. También es casa en algunos días de otoño, tan llenos de chimenea. Me acabo de acordar de que cuando éramos peques nos hacían palomitas en la chimenea, en una sartén negra con tapadera.

pegapegos

Yo me muevo según el viento -como muchos, supongo- y uno racheado del norte me ha devuelto hace un rato a lo que estaba haciendo en abril. Yoga, fundamentalmente. Dos meses sin apenísimas dedicar unos minutos a tantas cosas, que ahora se me amontonan encima de la vida. Pero la alegría es que me he levantado, me he sacudido las hojas que se me habían quedado prendidas en la falda, me he adecentado el pelo con las manos y lista para abrir el armario y vamos a ver qué tenemos por aquí. Camiseta fucsia, pantalones ¿pantalones, con este calor?, pantalones descartados. Un incienso por aquí, una musiquita relajada y relajante por allí. Mi esterilla bonita, mi zafú adorable, tan hecho ya a mi peso y forma. Un poco de padmasana y vamos a por ello.

así, sin acritud ni nada...

- Let's speak in English. This way they won't understand us. - Oh, what a gorgeous idea, sweetie! You are quite smart. ... Vamos a ver Mari, cómo te lo cuento. Que si quieres que el de al lado no se entere, lo del inglés ya no mola. Te sugiero que -si no tienes ya edad para aprender chino o ruso o noruego o algún dialecto minoritario, viejuna (que no me engañas a pesar de esos pantalones jipis)- te trabajes un lenguaje en clave, como el que inventan mis pins cuando no quieren que me entere de sus fechorías. Claro, que eso exige una inteligencia que no te presupongo, visto lo visto. Así que mejor utiliza el viejo truco de hablar bajito y comunicar más con las miradas que con la voz. ¿O es que nunca jugaste al mus? Es verdad que puede que tus interlocutores no estén a la altura. Mi consejo, si sientes este pequeño contratiempo, es que utilices los viejos trucos de sentarte más lejos o cambiarte de bar. Que es que los de al lado -a estas alturas d...

junio

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Hace un mes que no escribo nada y desde entonces han pasado toneladas de cosas. Escribo con gafas, por ejemplo. Claro, que aún ando en la tozudez del quitaypon . Veo mejor con ellas, pero me resisto a usarlas. Un día yanopuedomás decidí ir al médico y -cosas de la edad- ahora soy una gafitas a tiempo parcial. Junio es uno de los meses que más me gustan, junto con abril y octubrenoviembre , y puedo decir que a pesar de las muchas tensiones de este junio diferente, he descansado y he disfrutado de los días largos y las noches calurosas. He seguido corriendo (llegando a la cima de los cinco minutos) y he dejado de hacerlo por la suerte de unos días en la playa. Retomarlo a la vuelta ha sido complicado, pero mañana lo intento.

italia mola mil

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Unos días en Italia, aunque sea por trabajo, nunca vienen mal. Cambiar de aire es fenomenal. Y de rutinas y -me vais a entender muy bien- de comidas. El cambio de comidas ha sido un gran paso para mi sonrisa.  ... Los viajes de trabajo siempre son rollo para el que los hace y ganan las olimpiadas de dar mucha envidia a los que se quedan. Son rollo porque no puedes hacer las mil cosas que harías de viajera y eso sólo lo sabe el que está en ello, los de la envidia se imaginan cosas que en realidad son no rotundos. Aún así, regalan momentos buenos. Se comparten experiencias diferentes, resulta más fácil reírse que en un día normalito de oficina, lo de la comida de antes, los nervios, la satisfacción de cuando todo sale bien, las anécdotas con las que abrasar a los preguntantes a la vuelta. Como aquél primer día en el que los zapatos y yo empezamos con mal pie y tuve que volver andando descalza al coche que -entre nosotros- no es algo que me espante ni mucho menos. ...

sola

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Hace muchos años -puede que en el siglo pasado- estaba aburrida en casa y decidí salir a dar una vuelta. Pasé por la puerta de un cine y sin pensarlo dos veces compré una entrada para lo primero que fuera a empezar. La afortunada fue una película española -se llama sobreviviré - protagonizada por un entonces casi adolescente Juan Diego Botto (por cierto, este chico es un amor) y por Emma Suárez. Es una historia de amor blablablá nada del otro mundo si no fuera porque una de las canciones de la banda sonora -ya que estoy, una gran banda sonora- me martillea el cerebro en cada cruce de camino.