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sin asunto

Al final ni he empezado. He tenido un día tristón, de los que pasan y ya. Enlazo otra de mis canciones y cambio la mano.

La casa por el tejado

Cuando me despierto y puedo me regalo cinco minutos más para pensar en el día que tengo por delante, en el que he dejado atrás, en qué demonios decía aquélla cancioncilla de duncan dhu, ¿qué tal estará E?, se me ha olvidado llamar a V, definitivamente ese final no. A veces aventuro un brazo al exterior para confirmar qué bien se está en la cama, vuelvo a mirar por la ventana y sigo dando vueltas a mis cosas. Ayer en una de esas me encontré con el título del próximo cuento. Me puse nerviosísima. Ya no pude pensar en otra cosa, ni en la cama ni a lo largo del día. Es un título formidable, ¿y el narrador?, ¿cómo llamo a la protagonista?, la casa de la chica, ¡tengo que inventarme la casa entera! ¿de qué color la visto?, ¿cómo consigo que él vea el interior?, ¿qué se encuentra allí?, ¿qué sucede?, ¿qué historia me apetece contar?, ¿qué demonios hago ahora con este título tan redondo? Pasé un día emocionante dando vueltas a la historia, apuntando -ahora sí ahora no puedo, que no se me olvid...

El día del padre...

… se celebra puntualmente cada sábado en la piscina del pueblo de al lado. No sé si hacerlo coincidir con cierta expiación de culpa por la desgana semanal en la atención al hijo o si se trata de una imposición más mujeril del tipo mejor-vas-tú-y-así-aprovecho-yo-y-hago-la-comida-no-olvides-traer-el-pan. Votaría por la alternativa uno -sin dudar- si no fuera porque las madres autóctonas son bastante bastante bastaaaante ¿antiguas? y me pega que se relacionen con el hombre de macho a mari. A lo que iba. Entro en el vestuario infantil (se advierte mi anacronismo vital) para encontrarme sin sitio en el que colocar nuestra única bolsa. Supero mi primer instinto de echar a correr y empujo con entereza montones de ropas mojadas y secas. En un abrir y cerrar de ojos C&M están listos y cogen sus complementos (gorros, gafas, zapatillas de agua, toallas, ay). Los pobres se sienten abrumados por el descontrol, y no se dan cuenta de que les empujo con cariño hacia la puerta que -por fin- les sa...

Positivo. Muy positivo.

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Dejando a un lado la carne, siempre ha habido tres cosas que no como por defecto: Mejillones (puaj), chocolate blanco (repuaj-repuaj) y una cosa que en inglés se llama pickles y en castellano no tengo claro, ¿encurtidos? Esas cosas que se venden en botes avinagrados, entre otras pepinillos. Bueno, pues llevo un mes de antojo de pepinillos. Quiero pepinillos. Me gustan los pepinillos. ME ENCANTAN los pepinillos. No veo el momento de llegar a casa y abrir el bote. Porlamañanaporlatardeporlanoche. Ácidos, dulces, semidulces, especiados, crujientes, grandes, medianos y pequeños. De verdad que no lo entiendo, puede que esté... ¿madurando? Una vez compartida la reflexión alimenticia, quiero escribir que la semana ha ido bien. ¡Qué digo bien!, fe-no-me-nal . El nuevo trabajo encarrilado (y emocionante), la cabeza activa, el cuerpo recuperando su esbeltez, el pelo creciendo, C&M más tranquilos y la nevera llena de botes de pepinillos (¡yuju!). El balance es muy positivo, y esto no ha hech...

Pues eso Juan, un beso

Además de los sueños-mis-sueños-tengo-un-sueño, me despierto agitadísima por esos otros sueños, más inconscientes, tan novelados en 2010 que qué pena perderlos entre el esfuerzo del minuto heroico - el que precede a los pies en la tierra- y la urgencia porque ¡mierda mierda mierda! me he vuelto a quedar dormida. He retomado la lectura de cama con “La maleta de mi padre”, de Orhan Pamuk, un libro que recoge tres discursos pre-premio. Lo cuento porque no es libro que propicie estas películas de aventuras (con guapos, con guapos) que me organizo en cuanto cierro los ojos, y es que traigo asesinatos, intrigas familiares, profundas historias de amor y -ayer mismo- viajes tropicales (¿será el invierno?). Me estoy organizando una vida paralela, se ve, y me quiero quedar dormida por los rincones. Pensaba en estas cosas cuando me llamó Juan y la alegría me impulsó a dedicarle una entrada en este blog. Aún no lo he descartado, pero tengo tantas cosas en la cabeza/vida que no quiero dejar pasar l...

15 de enero

¡Allá voy!

Por la mañana

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Hoy mi recuerdo vuela a Kenilworth, el pueblecito inglés en el que viví. Anglófila de nacimiento, me apasiona el estilo de vida inglés, así, sin anestesia, y esta mañana he tenido un poquito aquí, en Manza. Hace un viento de mil demonios y estoy sin coche, el kilómetro ahora cuesta abajo ahora cuesta arrrrriba que me separa del cole se me hacía imposible. He llamado a s (que no S ), un amigo muy amable que por supuesto nos ha transportado cuesta abajo y a mí de vuelta arriba, cosa que nunca le agradeceré lo suficiente porque -a pie- hubiera llegado a casa al estilo amundsen. Entre la puerta del cole y casa ha volado la ráfaga kenilworth. Habrá sido el tiempo -tan inestable-, la solidaridad vecinal, el packet lunch que nunca me da tiempo a preparar. Creo que ha sido el color de la mañana porque oler, no huele a scone. Y ya en plan final inesperado, me apetece enlazar una barbaridad: un atisbo del Rach 3 interpretado por Marta Argerich, quién pudiera. http://www.youtube.com/watch?v=LY4ko...