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¡mandabasta!

Todos los años igual. Llega el invierno, aparecen las primeras mandarinas y se convierten en nuestros must del frutero. Me encantan. Compro todas las semanas. No nos quedamos sin.  Todos los años igual, entrado ya el invierno un compañero del trabajo trae cajas de milmillones de kilos de mandarinas de Castellón y me puede el ansia. Me encantan. Me hago con (afortunadamente voy aprendiendo) media caja. Nos salen por las orejas. Empezamos a cogerles manía. Hago bizcochos de mandarina como para una boda. Las exprimo. Las comemos. Las regalamos. Nos colocamos en el abismo de la sobredosis de mandarinas. Todos los años igual. Acabo angustiada de mandarinas y muchas de ellas terminan empochándose en el frutero en el que sus amigas más tempranas brillaban tan bonitas. Y así he empezado esta semana, preguntándome cómo es que vivo en este bucle infinito de mandarinas. Cómo cada año pienso que voy a poder con todas, que los bizcochos son divinos (la verdad es que ya me salen bie...

¿madrugar para nadar?

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Me cuesta infinito madrugar. Definitivamente no es lo mío. Admiro a las personas que se levantan de un salto y empiezan cada mañana con energía suficiente para sonreír. Se levantan de un salto, contentas, se preparan súperdesayunos , se ponen música y van dando saltitos a la ducha. Ya sabéis, esas personas. Yo soy más de croquetear en la cama, taparme con el edredón, dormirme denuevoperomal , despertarme, darme cuenta de que es tarde por mil, caerme de la cama y arrastrarme hasta la ducha con el peso de mil días sobre la espalda. Mi actitud lamentable y agotada ante el nuevo día se agudiza hasta el infinito y más allá durante el invierno. Los días fríos son mi criptonita. Me debilitan. Si ya tengo poca energía cuando suena el despertatroz, en invierno llamadme sloth (el animal, no el Fratelli, aunque qué demonios, madrugando puedo ser los dos).

video killed the radio star

La tecnología y los bodrios han aplastado lo mío con los libros. Hace siglos que no abro uno detrás de otro. Los acumulo, no es que no siga enamorada de ellos. Los acumulo, pero la vida y la tecnología los convierten en pilas, pilares, columnas, montones. Puede que influya que las últimas lecturitas no me han interesando nada de nada de nada (con excepción de Five days in November , de Clint Hill, pero -entre nosotros- esto es más icónico-idílico-pop que otra cosa). Lo cierto es que hace tiempo que no leo algo que me quite el sueño y ahora el sueño va acompañado invariablemente de un podcast. Casi siempre de historia de América. A veces, de templarios y santos griales. Depende. El caso es que sentarme a leer concatenando libros es algo que no hago desde hace muuuuchos meses. Es curioso cómo alterno etapas. Y es curioso también que esta está durando más de lo normal. Ya no leo por la noche y he perdido la rutina. Debe ser eso. Lo de perder el hábito, digo. Por lo demás,...

Qué país, Italia

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Tengo sueños que voy convirtiendo en recuerdos.  Una de las últimas transformaciones ha sido Venecia, que siendo menos sueño que Florencia (que sigue en modo dream ) se ha convertido en un recuerdo alucinante. La primera visión de la ciudad me paró el pulso. Salíamos del andén buscando un lugar para un café (salimos a las 6:45h hacia Rovato, para coger el tren, sin desayu ni nada) y a la derecha zas, la magia. Venecia es irreal y creo que mi ciudad favorita del mundo. Tuvimos la suerte de ir un día de frío en el que apenas había turistas, algo que -según me dijeron- es altamente excepcional. De hecho, hubo calles en las que íbamos solas. Nadie delante de nosotras, nadie detrás. A lo mejor mi impresión hubiera sido diferente ( diferentepeor ) si nos hubiéramos atascado 25 minutos por puente, que parece ser que es el pan de cada día. Pero no fue así.  Yo he paseado por una ciudad mágica, por una película, por un cuento. He paseado por mi propio sueño y aho...

something (raro) to remember

Sobre el lavabo, apoyada en el espejo en el que me veo mientras me lavo los dientes, tengo una placa bastante grande con una imagen de JFK y su famoso my fellow Americans, ask not what your country can do for you, ask what you can do for your country . Ayer me ocurrió que estaba enchufada a twitter leyendo que le han dado un premio a Clint Hill (sí, soy tan friki que le sigo en redes sociales), el guardaespaldas que se hizo famoso al subirse al coche en marcha mientras Jackie se deslizaba por el maletero. Estaba enchufada a Clint, decía, precisamente mientras me lavaba los dientes y de repente me di cuenta de que tenía a mi izquierda al presidente y a mi derecha al guardaespaldas y pensé algo del tipo ostras, qué casualidad, aquí los dos, frente a frente y un montón de movidas más que me hicieron decir chica, esto deberías escribirlo. Pero no tengo muchas ganas de escribir, llámalo vida, y toda la historia de ciencia ficción que me organicé por las imágenes de Kennedy y Hill ...

un mes tonto

No hemos cerrado bien la puerta y ahora estamos empujando para dejar fuera al invierno, pero el invierno ha conseguido meter el pie entre la puerta y el marco y la cosa pinta mal. Noviembre es un mes regulero y con estos fríos adelantados más. Sin embargo, este año me he empeñado en que me guste. Me he empeñado en disfrutar de este cielo blanco sin sal, de las manos frías, de la humedad, de las noches tempranas y de la falta de ganas de salir del edredón. Qué digo salir, de sacar siquiera la nariz. Este año estoy en modo colorear el gris. A ver cuánto me dura. Así para empezar me he organizado un fin de semana italiano en noviembre, que es algo que sube bien de puntos la ilusión de este mes tan outsider y he visto Bohemian Rhapsody, que me ha encantadísimo. Estoy leyendo un libro que me entretiene a veces y no me gusta a menudo y estoy enganchada a un par de series molonas y a la calefacción. Aún así noviembre me cuesta infinito, como marzo. Qué dos meses más absurdos. ...

¡Viva Grecia!

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  Cuando estábamos aterrizando me emocioné. También es que soy un poco moñas y lloro rápido, pero la verdad es que ver la costa desde el cielo, con ese mar turquesa interminable y pensar en todo lo que supone Grecia fue superior. Sí. He viajado a Grecia hace unos días. He visitado el norte del país y me llevo una impresión inmejorable, unos recuerdos increíbles y unas ganas de volver infinitas.  En este viaje he tenido la ocasión de pasear por Tesalónica, Kavala, Stagira, Filipos, Arnea, Pirgadhikia, Alistratis, Amfipolis... He estado en las penínsulas de Casandra, Sitonia y Monte Atos (por supuesto no en Agion Oros), pero sí en Ouranopolis. En general he conocido Halkidiki y luego he subido a Serres, cerca ya de la frontera con Bulgaria. He estado en el mar y en la montaña. El mar Egeo es espectacular. Los colores son increíbles. Completamente transparente. Me contaron que las islas griegas son divinas, pero que Halkidiki no se queda atrás con las playas, qu...