viernes, 11 de enero de 2019

video killed the radio star

La tecnología y los bodrios han aplastado lo mío con los libros.

Hace siglos que no abro uno detrás de otro. Los acumulo, no es que no siga enamorada de ellos. Los acumulo, pero la vida y la tecnología los convierten en pilas, pilares, columnas, montones.

Puede que influya que las últimas lecturitas no me han interesando nada de nada de nada (con excepción de Five days in November, de Clint Hill, pero -entre nosotros- esto es más icónico-idílico-pop que otra cosa). Lo cierto es que hace tiempo que no leo algo que me quite el sueño y ahora el sueño va acompañado invariablemente de un podcast. Casi siempre de historia de América. A veces, de templarios y santos griales. Depende.

El caso es que sentarme a leer concatenando libros es algo que no hago desde hace muuuuchos meses. Es curioso cómo alterno etapas. Y es curioso también que esta está durando más de lo normal. Ya no leo por la noche y he perdido la rutina. Debe ser eso. Lo de perder el hábito, digo.

Por lo demás, he empezado el año con un kit nuevo de natación que me está dejando caer a la piscina todos los días a las 8 de la mañana. Con una pereza infinita antes y una gran algarabía después.

A tope. 

Así empiezo el año. Creando hábitos nuevos e intentando recuperar los antiguos molones.

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