lunes, 5 de noviembre de 2018

un mes tonto

No hemos cerrado bien la puerta y ahora estamos empujando para dejar fuera al invierno, pero el invierno ha conseguido meter el pie entre la puerta y el marco y la cosa pinta mal.

Noviembre es un mes regulero y con estos fríos adelantados más. Sin embargo, este año me he empeñado en que me guste. Me he empeñado en disfrutar de este cielo blanco sin sal, de las manos frías, de la humedad, de las noches tempranas y de la falta de ganas de salir del edredón. Qué digo salir, de sacar siquiera la nariz. Este año estoy en modo colorear el gris.

A ver cuánto me dura.

Así para empezar me he organizado un fin de semana italiano en noviembre, que es algo que sube bien de puntos la ilusión de este mes tan outsider y he visto Bohemian Rhapsody, que me ha encantadísimo. Estoy leyendo un libro que me entretiene a veces y no me gusta a menudo y estoy enganchada a un par de series molonas y a la calefacción.Aún así noviembre me cuesta infinito, como marzo. Qué dos meses más absurdos.

Tan harta ya del invierno y aún estamos en otoño.



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