lunes, 13 de febrero de 2017

Oona y Salinger

Este fin de semana he tenido una sensación extraña leyendo un libro. 

¿Esto es un libro o no es un libro?

En serio, ¿qué es esto?

Se trata de Oona y Salinger, una especie de biografía novelada se supone que de los protagonistas, por lo menos, del título del ¿libro?

A ver, libro es si nos ceñimos a su estructura física. Lo raro es la indefinición de todo lo que contiene. ¿Es literatura o no es literatura? ¿Metaliteratura? ¿De qué género? ¿Cómo está estructurado? ¿Por qué se cuela el autor en las conversaciones?

La historia me ha gustado muchísimo. Supongo que será por los protagonistas, que son lo suficientemente atractivos por sí mismos como para hacernos caer en la red del relato. De hecho, me ha gustado tanto que anoche me metí en la cama con las gafas de ver vídeos antiguos y terminé -bien entrada la madrugada- zambullida en mil documentales sobre Chaplin, Salinger, Eugene O'Neil, Truman Capote, Orson Welles, los Vanderbilt, F. Scott Fitzgerald o los clubs de jazz del Nueva York de los cincuenta.

Sin embargo, el libro no me ha gustado. Es inconsistente. No es serio. Cuenta la historia de una manera que consigue estropearla. Si no lo hace es, como he escrito antes, porque por sí misma tiene tanto interés que el lector quiere, inevitablemente, seguir leyendo.

El autor, un francés de apellido Beigbeder del que no quiero saber más, interrumpe el relato para dirigirse al lector en términos como oye, que si pones en YouTube Oona Chaplin vas a ver un video divino. Venga, no pierdas tiempo y vamos, verás qué mona y qué jovencita está. En otra ocasión, pone en boca de Oona un comentario del tipo ¿te imaginas que pudiéramos tener teléfonos móviles y hablar por la calle? A lo que Salinger contesta qué cosas tienes, sweetie, eso es imposible y nuestro Beigbeder se cuela en el diálogo con un Salinger, no tienes ni idea, machote, los teléfonos móviles van a ser un must en un pestañeo. Con otras palabras, pero así como lo leéis.

En el libro se habla mucho de la diferencia de edad de las parejas. Primero de la que -según ha decidido el autor- crearon Salinger y Oona (ella14 él 21, o así), segundo y por supuesto de la de Oona y Chaplin, que se debían llevar casi 55 años y -pásmate- que el libro termina contando el enamoramiento y posterior boda del autor con su novia, con la que se lleva también 20 o no sé cuántos años.

En serio, Beigbeder, ¿en qué planeta te piensas que acabar una historia sobre Oona Chaplin contando cómo le lavabas los dientes a tu novia en vuestra primera noche juntos, intentando no dañarle sus preciosas y sonrosadas encías, le va a parecer maravilloso a tus lectores?

A mí desde luego, me ha dejado patidifusa. Y si lo que pretendías era ser molón, a mí no me lo has parecido. Todísimo lo contrario.

Tampoco me ha gustado -no sé cómo llamarlo- la inconsistencia de lo que cuenta. Comienza el libro contando un rollazo sobre que lo que él hace nos es fiction, sino faction. Un rollazo que ya le permite pontificar sobre cualquier cosa. Cuenta la historia como si estuviera superdocumentada y al final te cuela unos correos electrónicos que le envió a los representantes legales de los Chaplin pidiéndoles soporte documental para el libro y los que le enviaron de vuelta diciéndole que nanay. Así que se toma la licencia de inventarse todo, pero oye, que es faction. Yo me lo invento, pero fijo fijo fijo que pasó así, porque yo soy muy listo y superb.

Otra cosa que no me ha gustado ha sido la rimbombancia sin venir a cuento, con frases del tipo (y vuelvo a citar de recuerdo, no literal, pero casi) hicieron chocar sus copas de champagne, replicando el sonido que hace el triángulo en el tercer movimiento del concierto en fa de George Gershwin. Pffff qué pereza de desarrollo estilístico, ¿no?

Como os he contado, y siempre desde mi punto de vista, el libro es malísimo pero la historia es muy interesante. No solo por los personajes (protagonistas y secundarios), sino por la época y el lugar en el que se desarrolla. El periodo de la IIGM es por sí mismo un argumento brutal y altamente interesante (para mí), así que tengo una sensación contrapuesta. 

Creo que es la primera vez que me siento así en relación con un libro. Me ha encantado y me ha espantado a la vez. Es curioso. Lo recomendaría, pero no.

Me voy a lanzar a la búsqueda de algún libro de verdad sobre cualquiera de los protagonistas de esta cosa que he leído. Me he quedado con las ganas de profundizar más en esta historia.

Qué pena que una historia que podría haber sido tan estupenda se haya quedado en algo tan descafeinado.

Ni fiction, ni faction, ni ná.


No hay comentarios: