domingo, 6 de noviembre de 2016

padres e hijos

Leo con estupor que los padres de la niña de 12 años que ha fallecido esta semana en Madrid, como consecuencia de una intoxicación etílica, se están planteando demandar al ayuntamiento del pueblo en cuestión por su responsabilidad en lo sucedido.

Ayer, a las cinco de la tarde, en el aparcamiento del supermercado de Manza había un grupo bien nutrido de niñas más pequeñas que C (menores de 15 años) bebiendo, fumando (porros, por el olor que flotaba en el ambiente) y haciendo cosas tan lamentables como carreras beodas de carros. El aspecto de las niñas era penoso.

Inevitablemente pensé en sus padres. ¿Qué pensarán de estas conductas?, ¿se imaginarán que esa es la forma en la que sus hijas pasan la tarde del sábado?, ¿lo sabrán?, ¿lo aceptarán? Lo mismo hasta les mola. Y no lo digo por decir. Conozco situaciones por las que han pasado amigos de mis hijos y conozco las reacciones de sus padres y no las entiendo, de verdad que no las entiendo.

Que los adolescentes tienen que experimentar está claro, que van a tomar sus decisiones con independencia de lo que pensemos sus padres es evidente. Que nos van a intentar engañar, of course. Pero también debería ser evidente que los padres tenemos una responsabilidad -qué digo una, LA responsabilidad- sobre nuestros hijos menores y sus acciones. Tenemos que educarles, tenemos que transmitirles nuestros valores (a lo mejor ahí está el problema, en que estamos vacíos de valores) y tenemos que enseñarles  (i) que sus acciones tienen consecuencias, de las que además se tienen que responsabilizar y (ii) que hay normas "internas" que tienen que acatar y que en relación con ellas su opinión es muy importante, pero nos da igual.

Yo he hablado y hablo con mis hijos de todas las cosas que como madre angustiosa me preocupan o me pueden llegar a preocupar: las redes sociales, la bebida, las adicciones... Vamos a centrarnos en lo de fumar, por ejemplo. Yo no fumo. En mi casa, por supuesto, no se fuma y yo, por supuesto, no voy a financiar tabaco a nadie. ¿Queréis fumar? Yo no lo puedo impedir. No me gustaría, por supuesto, pero la decisión no es mía. Ahora bien, si lo hacéis, en casa está prohibido y tendréis que ajustar bien vuestras cuentas para comprarlo. ¿Qué es eso de comprar tabaco a nuestros hijos de 12 años? ¿Ser guay? ¿Modernos? "Son cosas de la edad, cuando quiera dejar de fumar ya me encargaré de pagarle el mejor sistema de desintoxicación". ¿ESTAMOS LOCOS?

Oye, que parto de la base de que los padres hacemos lo que podemos. Ninguno nacemos con el don de la sabiduría p/materna, pero sí que creo que es importante enseñarles a ser personas con criterio, no a que hagan lo que quieran que ya luego soluciono yomami el entuerto.

Ninguno estamos "a salvo" de nuestros hijos. Ni los padres permisivísimos, ni los restrictivísimos, ni los del término medio. Con nuestras fórmulas y nuestros métodos hacemos lo que podemos, ni más ni menos. Lo único que intento poner de manifiesto -por mi experiencia de madre- es la importancia de que (i) responsabilicemos a nuestros hijos de sus acciones, (ii) les enseñemos que toda acción tiene su consecuencia y que no les queda otra que ser consecuentes con lo que hagan y (iii) que nos responsabilicemos de nuestros hijos y de las consecuencias de lo que hacemos con ellos.

Pura coherencia.

Yo creo que hay límites que no se pueden cruzar. Que cada padre ponga los suyos, pero que se pongan. No me parece bien permitirles todo, excusarlos con el "son cosas de adolescentes" y luego andar pidiendo responsabilidades a la administración cuando la vida de nuestros hijos se nos va de las manos, porque los únicos responsables de nuestros hijos somos nosotros, sus padres.

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