miércoles, 8 de agosto de 2018

nosoportos

No soporto a las personas chillonas, ni las esperas largas (me desesperan). No soporto el frío. No soporto el sopor. No soporto la actitud adolescente. No soporto las filas, ni las muchedumbres, ni que los pies se me queden pegados al suelo, ni los atascos. No soporto a algunas personas. No soporto los ronquidos. No soporto los libros con faltas de ortografía. No soporto perder el tiempo por las redes sociales. No soporto ir viendo menos cada día. No soporto los mejillones (puaaaajascazo) ni el chocolate blanco. Lo de los mejillones lo pongo dos veces. No los soporto. No soporto a las arañas ni a algunos otros bichos y animales. No soporto que no me salga la frase apropiada en el momento justo, ni que me tiemble la voz cuando tengo razón. No soporto la voz de la vecina del primero. En los autobuses o ascensores (o así) no soporto que me roce el brazo otro brazo. No soporto un eres tonta, ni de broma ni con cariño. No soporto que los niños sufran. No soporto las películas de terror, ni la sangre. No soporto lo que creo que son injusticias. No soporto a los ignorantes soberbios que se ponen zapatos demasiado grandes. No soporto que me intenten manipular. No soporto no ver el mar este verano. No soporto madrugar ni soporto el despertador. No soporto los malos olores ni a las personas rancias. No soporto que me miren por encima de unas gafas. No soporto el mal humor. No soporto a los pesimistas a los que les sale todo bien. No soporto a los que se quejan por todo. No soporto cocinar por obligación ni idear menús saludables para cada semana. No soporto que se muera la gente a la que quiero. No soporto los ruidos estridentes. No soporto llevar tanto tiempo sin pasear por Londres. No soporto otro invierno sin Lanzarote. No soporto los bolsos. No soporto el dolor de garganta. No soporto el miedo ni la culpa ni vivir con miedo o hacerlo sintiéndome culpable. No soporto las puñaladas por la espalda ni los adoctrinamientos. No soporto las cacas de perro en medio de una acera. No soporto que me falte Florencia. No soporto mi pereza infinita ni las manos heladas en febrero. No soporto a Nicholas Cage.   

lunes, 6 de agosto de 2018

el destino en fiestas

No sé en qué dramático giro de los acontecimientos el destino me soltó en medio de un concierto de Camela. Jamás, JAMÁS, jamás en la vida hubiera yo -ya no imaginado- es que ni pensado que pudiera acabar en algo así. 

Vaya por delante el respeto máximo al grupo, a sus canciones, al molinillo del Dioni y a sus seguidores, pero no.