domingo, 21 de enero de 2018

Todo llega...

... y todo pasa.

Y esta semana que empieza no va a ser, afortunadamente, una excepción. Solo quiero que llegue el domingo y, después, la primavera.

Pero hablando de otras cosas (mucho mejor) el viernes me pasó algo preciosísimo. Estaba en casa de mis padres, con una gran algarabía de sobris alrededor y de repente  se me acercó el más pequeño (un año), me tiró de los pantalones, le cogí, me abrazó, apoyó su cabecita en mi cuello y me inundó de la ternura más infinita del mundo.

Ojalá cada día nos pasaran cosas tan maravillosas, dulces y amorosas como esta.

lunes, 8 de enero de 2018

así nos va

La tarde del 5 de enero me dejó dos situaciones laborales lamentables que me han dado que pensar.

Tampoco mucho, no creáis, porque mis conclusiones sobre la idiotez humana siguen siendo las mismas que antes: no solo existe, sino que abunda.

Perla 1 

La previsión meteorológica obliga a suspender la cabalgata en mi pueblo y a modificar el programa de la tarde, de forma que SS.MM los Reyes Magos visitan la iglesia, donde hay un acto de adoración al niño Jesús, y desde allí se dirigen a un recinto cerrado en el que pueden ver a todos los niños y, además, les dan un pequeño obsequio. Lo de todos los años, vamos, pero al mal tiempo buena cara y en vez de pasear nos refugiamos en el polideportivo.