lunes, 30 de octubre de 2017

algunos días de otoño

Lo mío con el otoño es sabido por cualquiera que me lea o me conozca. Adorísimo esta estación y si se le une viajar y pasear con mis pins, el mar, la lluvia y los atardeceres bonitos... la maravilla se extiende hasta el infinito.

Acabo de volver de unos días de otoño feliz. Aún ando adaptándome a la vida de siempre. A la de sin mar y sin paseos molones por Francia.

Menos mal que nos quedan las fotos y cerrar los ojos y recordar...


Paramos en Burgos por dar un paseo y ver -de nuevo y con otros ojos- la catedral. C anda estudiando fundamentos del arte y me pareció buena idea regalarnos una catedral gótica (LA catedral gótica) para empezar nuestras minivacaciones de otoño.

A partir de ahí, pasear y pasear y pasear y disfrutar de cada rincón, de cada descubrimiento, de algunas librerías, del mar, del tiempo, del viaje en coche, de un poco de lluvia, de la comida, de estar juntos, de las pastelerías (mmm...), de las discusioncillas, de los momentos divertidos.

Visitamos Burdeos, que resultó ser una ciudad espectacular y altamente recomendable. De cuento. Me encanta Francia y Burdeos pasa a formar parte (sin dudarlo) de esa Francia que me encanta. Tengo que volver con más tiempo y ya os digo, si tenéis ocasión, visitadla.

También disfrutamos de San Sebastián, una ciudad a la que vuelvo SIEMPRE que puedo.

La previsión del tiempo no era la mejor y nos faltaron los trajes de baño. Si hubiera sabido yo el tiempo real que nos esperaba hubiera ido preparada para meterme en el agua sin dudarlo.

Eso sí, me di el gustazo de pasear descalza por la arena y por el agua y ahora tengo que volver a cualquier mar para quitarme esta morriña de baño que se me ha quedado dentro. 

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