viernes, 22 de diciembre de 2017

miércoles, 13 de diciembre de 2017

loads of thanks

Ayer me encontré con alguien a quien no veía desde hace años. Podría decir que es alguien de quien no sabía nada, si no fuera porque hace un par de semanas le escribí para pedirle un favor. No tuvimos ocasión de extendernos mucho más allá del favorín. Por lo que me dijo ayer, me confundió con mi hermana y con ella se llevó menos.

Qué cosas tiene la vida. 

El caso es que ayer, llegando a mi clase, nos cruzamos. Él iba caminando y yo en coche. Aparqué y tuvimos unos quince minutos para ponernos al día. Me acompañó y se quedó un ratito conmigo mientras colocaba las esterillas, los bloques y -of course- encendía la calefacción. 

martes, 5 de diciembre de 2017

diciembre promete

No sé si tendrá que ver con la Navidad del año pasado, que resultó maravillosamente molona y feliz, o si es cosa mía que con la edad voy evolucionando a bien, el caso es que me he transformado en espíritu navideño.

Y oye, qué felicidad, para variar, que yo siempre he sido la cascarrabias de la Navidad.

He decidido, aún intento averiguar cómo o por qué, que desde ayer solo voy a escuchar canciones navideñas. No villancicos, esos los dejo para Nochebuena, sino canciones que tengan que ver con este diciembre que estamos empezando. La lista es básicamente inglesa y esto me hace pensar que la primera navidad que disfruté de verdad de la buena la viví en las Midlands. Va a ser que lo que a mí me gusta es el estilo anglosajón.

Mañana decoraré mi casa y hornearé galletas (jajaja, diría que de jengibre, pero no sé si me atrevo a tanto). También tengo pensado organizarme para navideñear en mis clases de yoga y patinar sobre hielo y ir mucho al cine (el sábado vi Perfectos desconocidos y buenovalebien, me entretuvo), ver un par de expos (o tres, si contamos con la de Harry Potter), ir a la Warner que es algo que me encantísima hacer en Navidad (esto, ¿veis?, es algo que sí que disfruto cada diciembre), quedar con amigos, escribir felicitaciones y recibirlas. Recibir recibo pocas, la verdad. Cosa de los malditos móviles. A ver si este año tengo suerte y se me llena el buzón.

En fin, que me enfrento a los días que vienen con más felicidad que nunca y muchos planes pichis. 

Como dice hermanapequeña... Make it a December to remember!

viernes, 1 de diciembre de 2017

frío

El frío es ideal desde el calor.

Preciosísimo si es pensado. Sentido, un desastre.

Imaginarse un bosque nevado, una casita de piedra, el humo saliendo de la chimenea, el calorcito del fuego, el olor a madera quemada, unos buenos calcetines de lana, estar delgadísima y que el jersey largo de punto gris clarito te quede divino mientras te calientas las manos con un té es maravilloso.

Llegar a trabajar, que no funcione la calefacción, que el frío se te instale en las venas y lo sientas recorriendo tu cuerpo rechoncho mientras miras por la ventana y ves la nieve caer y sabes que para llegar a casa tienes que salir al frío y pffffff qué perecísima la vida es bastante regular.

Chicos, no puedo con el frío. 

lunes, 30 de octubre de 2017

algunos días de otoño

Lo mío con el otoño es sabido por cualquiera que me lea o me conozca. Adorísimo esta estación y si se le une viajar y pasear con mis pins, el mar, la lluvia y los atardeceres bonitos... la maravilla se extiende hasta el infinito.

Acabo de volver de unos días de otoño feliz. Aún ando adaptándome a la vida de siempre. A la de sin mar y sin paseos molones por Francia.

Menos mal que nos quedan las fotos y cerrar los ojos y recordar...


Paramos en Burgos por dar un paseo y ver -de nuevo y con otros ojos- la catedral. C anda estudiando fundamentos del arte y me pareció buena idea regalarnos una catedral gótica (LA catedral gótica) para empezar nuestras minivacaciones de otoño.

A partir de ahí, pasear y pasear y pasear y disfrutar de cada rincón, de cada descubrimiento, de algunas librerías, del mar, del tiempo, del viaje en coche, de un poco de lluvia, de la comida, de estar juntos, de las pastelerías (mmm...), de las discusioncillas, de los momentos divertidos.

Visitamos Burdeos, que resultó ser una ciudad espectacular y altamente recomendable. De cuento. Me encanta Francia y Burdeos pasa a formar parte (sin dudarlo) de esa Francia que me encanta. Tengo que volver con más tiempo y ya os digo, si tenéis ocasión, visitadla.

También disfrutamos de San Sebastián, una ciudad a la que vuelvo SIEMPRE que puedo.

La previsión del tiempo no era la mejor y nos faltaron los trajes de baño. Si hubiera sabido yo el tiempo real que nos esperaba hubiera ido preparada para meterme en el agua sin dudarlo.

Eso sí, me di el gustazo de pasear descalza por la arena y por el agua y ahora tengo que volver a cualquier mar para quitarme esta morriña de baño que se me ha quedado dentro. 

lunes, 23 de octubre de 2017

el reto (facilito)

Hace una semana tomé la determinación de pasar una semana sin comer nada procedente del cereal, de ningún cereal. He casiconseguido el objetivo (tuve que hacer una miniconcesión el sábado, durante el cumpleaños feliz y redondo de mi madre) y ahora me he propuesto ampliar el reto a una semana más. 

Os cuento mis reflexiones al respecto, que son varias.

La experiencia es, a priori, un auténtico horror. Fijaos que yo no como carne y nunca he sentido ansiedad por ello. Puedo vivir feliz sin un filete, pero he descubierto (i) que hacerlo sin cereales me cuesta millones y (ii) que no hay nada que pueda comer que los sustituya. Me intento autoengañar con verduritas y tecitos, pero el león que ruge en el estómago es más listo que -leedme bien- el hambre.

Es inimaginable la cantidad de alimentos que tomo diariamente que proceden del cereal (panes, galletas, dulces, snacks, pastas...). Dejar de comerlos me ha supuesto un cambio de intendencia considerable. No se puede acometer esta tarea con la nevera a medias.

lunes, 9 de octubre de 2017

desasosiego

He tomado una decisión vértigo y ahora me tiemblan las piernas.

Por una parte estoy contenta, creo que estoy haciendo lo correcto. Por otra, os-tras, por otra la incertidumbre del futuro desconocido se me ha enganchado en el estómago como si fuera un koala. 

Y así no.

2018 va a ser un comienzo de verdad, de los buenos, de año en blanco y vida nueva.

Y como tiene que ser, el tiempo fluye despacio, con calma, como si enero no fuera a llegar nunca. Lo veo en el horizonte y me da miedo, así que intento mirar menos y distraerme con los libros (qué morralla se escribe, así, en líneas generales, ¿verdad?), con mis clasecitas de yoga, con las cosas de mis adolescentes, con el plan de viajar a Francia en unos días, con este otoño tan bonito.

Todo llega.

Y todo pasa.




martes, 26 de septiembre de 2017

:-)

Una semana en Italia, la siguiente en Irlanda, en unos días Francia...Viajar es maravilloso.






lunes, 14 de agosto de 2017

mis pequeñas revanchas


No me conoces y habrás pensado ‘de qué se ríe esta imbécil’. Y es solo que tu coche se ha quedado sin batería y a mí me ha hecho feliz.
Ayer pasé a las siete por delante de él, pequeño, rojo, aparcado en una plaza reservada para personas con movilidad reducida. Los warning en todo su esplendor.
Pasé de vuelta a las once y allí seguía tu coche igual de pequeño, igual de rojo y con las mismas luces iluminando intermitentes la noche.
Me debí acostar sobre la una. A través de las cortinas seguían llegando los destellos de las luces de tu coche.
Sé que debería darme igual, pero a mí estas cosas me enfurruñan. Un pueblo, sitio libre para aparcar infinito y tienes que hacerlo en el único hueco reservado. Pones las luces, eso sí, porque sabes que lo has hecho mal, pero eres la más lista.
Por supuesto te había olvidado cuando he salido de casa esta mañana, pero la vida me ha dado la pequeña satisfacción de pasar a tu lado, de que me miraras, de mirarte y no evitar reírme de ti y de tu coche sin batería.
Habrás pensado ‘de qué se ríe esta imbécil’. Pues me reía de ti, del capó levantado, del mecánico con las pinzas y de tu cara de fastidio. Me ha salido una sonrisa grande de deleite infinito por haber sido testigo de esta maravillosa justicia que te ha dado la vida.

sábado, 5 de agosto de 2017

something's coming

No encajo
Tú encajas
Él encaja

Mejor me quedo en casa esperando al próximo viento del Este.

Winds in the East, there is a mist coming in. Like something is brewing about to begin. Can't put me finger on what lies in store, but I feel what's to happen all happened before.

miércoles, 2 de agosto de 2017

mirad

No me acostumbro. No me interesa.

Aborrezco la tecnología.

Tengo la edad divina para ser master del universo en ofimática y navegaciones virtuales varias, reconozco la eficacia y la utilidad de todos estos aparatos del demonio y los utilizo, pero no me pidáis que los disfrute.

Esto es un horror que además incluye un plus de adicción.

viernes, 2 de junio de 2017

Esta semana

Esta semana la empecé en Italia, aunque el aterrizaje forzoso en Manza y eso de la relatividad del tiempo fuercen la sensación de haberlo hecho hace dos vidas.

Esta semana no dejo de hablar en inglés, que es una cosa que hago poquísimo para lo que me encantísima.

Esta semana tengo una tortuga en casa que Claudia salvó la pasada de una calle muy transitada de coches.

Esta semana he escrito un poema espectacular. Está mal que lo diga, pero lo es.

Esta semana he vuelto a dejar ko a mis alumnos de yoga. Sobre todo a los de la clase del miércoles. Tengo el superpoder de dormir a la gente, y no me refiero a cuando sufren mis ataques de loquísima verborrea, que también.

Esta semana he terminado un libro que me ha gustado y he encontrado que un autor que me gusta millones ha editado un nuevo libro. Con las ansias lo compré en el ebook y ahora me arrepiento. Es el primero de él que no tengo en papel, y me da pena.

Esta semana he ido al campito, que es la casa de mi infancia. Me llamó mi tía el miércoles con su eh, que aquí estoy y me faltó tiempo para salir pitando y pasar con ella una tarde fenomenal. Es difícil explicarlo. El campito es casa. Esta tarde más.

Esta semana, hace 100 años, nació Kennedy. Y en este año de devoción kennediana que me gasto lo celebré por todo lo alto con libros, podcasts y la pulsera que llevo en la que pone aquello de "History, after all, is the memory of a nation".

Esta semana he reflexionado mucho sobre la adolescencia. Con hijos teen es un tema que me inquieta bastante. Y no por lo obvio, sino por esa rarísima sensación que me produce el que empiecen a andar su propio camino.

Esta semana también celebré el cumple de Walt Whitman. Adoradísimo Walt. Sus hojas de hierba son oxígeno del bueno para el cerebro.

Esta semana aún no ha acabado.

...

Todavía pueden pasar un buen millón de cosas buenas.

L.

miércoles, 24 de mayo de 2017

minestrone

En Austin me dolía la garganta. Yo soy muy de dolor de garganta y me resultó altamente fastidioso llegar a Austin con el horror de ver las estrellas cada tres segundos. Sobre todo porque Austin en diciembre es como Madrid ahora. Ni frío, ni nieve ni ná.

Doloridísima como iba, unos metros antes del capitolio me hice una infusión de limón y miel en un seven eleven porque allí son tan molones que tienen autohazteinfusiones en cualquier tiendita. También me compré unos caramelos de esos que ayudan a pasar los malos tragos.

Proseguí la tarde con eso calentito que tomar y conseguí llegar medio tirando a la noche y a mi primera minestrone.

Cenamos al lado del hotel y entre lo de ser meatoff y tener la garganta al gusto del faquir más exigente opté por una sopa. Minestrone, os lo imagináis. Increíble opción.

miércoles, 17 de mayo de 2017

últimamente

Últimamente he cumplido 43 años.
Últimamente he dedicado tiempo a hacer un collage con fotos del año 42 con idea de celebrar mi última vuelta al sol con imágenes pichis.
Últimamente no he encontrado la forma de pasar el collage a jpg.
Últimamente como queso y bebo sidra.
Últimamente viva Gloria Fuertes.
Últimamente he adquirido varios libros y los he empezado a leer y -oye- me gustan.
Últimamente me tengo que desenganchar del teléfono. Me hace perder el tiempo y me catapulta al planeta del mal humor.
Últimamente estoy empezando a odiar a mucha gente. Mucha gente mala.
Últimamente pienso que la ignorancia y la soberbia hacen una malísima combinación.
Últimamente me estoy encontrando con mucho ignorante soberbio, claro.
Últimamente intento estar tranquila.
Últimamente me gusta mi casa.
Últimamente he viajado y próximamente lo vuelvo a hacer.
Últimamente me gustaría tener mucho dinero.
Últimamente odio que mis hijos tengan que ir al colegio.
Últimamente quiero el mar.
Últimamente siento algún que otro desasosiego vital.
Últimamente quiero cambios.
Últimamente qué pereza casi todo.
Últimamente me iría a vivir a otro país.
Últimamente parece que va a llover.
Últimamente no creo que tengamos esa suerte.
Últimamente me apetece que llegue la feria del libro, aunque luego no iré porque qué rollo las aglomeraciones, por dios.
Últimamente me sigue gustando la combinación de noche y jazz.
Últimamente le he cortado el pelo a M y me ha dicho "no eres buena peluquera, pero eres la mejor mamá".
Últimamente no me puede hacer más feliz haber tenido a mis teenagers.
Últimamente me he enganchado a Riverdale (cosas de C).
Últimamente paro, que no tengo fin.

miércoles, 10 de mayo de 2017

ojalá viajar y viajar

Esta tarde me preguntaba una amiga por el viaje y yo le respondía cansado, pero de ese cansancio que merece la pena. Muy  cansado, ahora entre nosotros, pero muy especial también.

He viajado a Ohrid. Es una ciudad del sur de Macedonia, casi en la frontera con Albania. Lo peor de todo, la mala comunicación con Madrid. El viaje de ida nos llevó 18 horas. Salimos de Madrid a las 4 de la mañana y no me metí en la cama hasta las once de la noche después de dos aviones y la nada despreciable cantidad de 5 horas en un autobús. Ya os adelanto que me acosté TAN agotada que no me podía ni dormir.

miércoles, 3 de mayo de 2017

yesterday

Después de un fin de semana sin hijos y ante la perspectiva de una semana también sin hijos ayer decidí hacer algo poco habitual: ir a cenar con ellos a un macdonalds. Yo no soy una veggie hooligan, pero en mi dieta (y por extensión en la de ellos) no abundan las salidas a hamburgueserías, la verdad.

Esto tiene de bueno que se disfrutan mucho más, digo yo.

El caso es que ayer por la tarde celebramos el único día de estar juntitos saliendo de casa sobre las ocho. Hice unas comprillas de última hora y nos plantamos en un macdonalds vacío por obra y gracia de un partido de fútbol.

Que si hamburguesa por aquí que si patatas por allá, ¿por qué no vamos al Bernabéu?, preguntó C. ¿Por qué no?, contesté yo. Y así de espontáneos nos plantamos en la castellana en un pispás. El macdonlads estaba vacío. La carretera, ni os cuento.

martes, 25 de abril de 2017

storm lover

Ayer volviendo a casa en coche, conduciendo, y esta mañana con una taza de té bien caliente entre las manos.

He tenido la suerte de que las dos últimas tormentas me hayan sorprendido en disposición de disfrutarlas con toda la intensidad del mundo.

En los dos casos el día se oscureció y la lluvia cayó como un torrente, ensordecedora y densa.

Ahora disfruto, con la ventana abierta, del olor de después y del pensamiento de que aún pueda seguir lloviendo. Con suerte, volveré a disfrutar de la lluvia en casa, a resguardo, con el libro de hoy entre las manos.


viernes, 21 de abril de 2017

boredom

Llevo una temporadita de aburrimientos infinitos. Todo me aburre, todo me cansa, todo me produce una pereza formidable. Echar culpas a la primavera me parece injustísimo, porque la primavera no tiene la culpa -por ejemplo- de que solo se editen pedorreces. Porque oye, menuda pereza lo de ir de librerías. Hace unos años quieras o no al final acababa comprando algo, ahora me conformo con hacer una foto a cualquier portada molona y al llegar a casa-si no me sepultan toneladas de aburrimiento- a lo mejor hago el esfuerzo de buscar el libro correspondiente y comprar su versión digital para empezar a leerlo y efectivamente: caca. Tengo la misión vital de terminar todo lo que empiezo y esta visión tan rígidomental es la que consigue que amontone historias y lecturas en la cada vez más tambaleante (en sentido figurado, of course, toda vez que superúso el libro digital) pila de libros que tengo ahí, a medio terminar. Con estos libros que nos rodean en esta época tan literariamente pfffff me da tanta pereza sentarme a leer que al final acabo encendiendo la tele y quedándome dormida delante de cualquier serie de asesinos eslovenos. Y vuelta a empezar. Vivo en un bucle raruno del que de vez en cuando salgo para ir -no sé- a Navarra, a disfrutar de la lluvia y del fresquete. Sí, puedo decir que padezco aburrimiento con estornudos de buenos momentos. Y en esta especie de sauna en la que vivo -todo tan lento, tan caracol- aparecen destellos de ganas. Si soy rápida, salto alto y los cojo al vuelo me ocurren cosas tan fascinantes como aprender a bailar sevillanas. Porque ¿cómo ha sido llegar a los cuarenta y tres sin sevillanear? Imposible. Si no se me hace tarde aún puedo colocarme un vestido de lunares y una flor en la cabeza. Otra cosa que he notado que me paraliza bastante es lo del teléfono. Tener cualquier información al alcance de la mano consigue que no tenga que levantarme en horas. Todo el entretenimiento del mundo en un aparatito portable divino. Otra cosa que tengo que hacer antes de los cuarenta y tres es desembarazarme de este artefacto tan también pedorrísimo. Pensando con un guiño, si me dedico a bailar sevillanas tendré que abandonar el móvil en la mochila. O sea, que el mírala cara a cara que es la primera va a ser -además de algo divertidísimo- un grandísimo punto de inflexión. Otra cosa que me salva es la escultura. ¿Habéis oído hablar de Louise Bourgeois? Pues yo de mayor quiero ser Louise Bourgeois. Y bailar sevillanas. Y leer -por Dios- algo decente.

martes, 18 de abril de 2017

silencio

Hace unos días uno de mis alumnos nos contó que había probado a beber un vaso de agua con toda la atención puesta en esa acción.

Estaba alucinado con la sensaciones que le produjo este acto tan sencillo. Sentir el vaso en los labios, el frescor del agua en la boca, percibir cómo pasaba por la garganta y bajaba por el cuello.

Hacemos todo de una forma tan automática que cuando nos tomamos unos segundos para apreciar lo que estamos viviendo nos sorprendemos bastante con lo que sentimos.

A mí me encanta lavarme los dientes con atención en lo que hago. Desde hace ya un tiempo (salvo en situaciones de prisa extrema o preocupaciones máximas) suelo aprovechar esta tontería de cepillarme los dientes para sentarme y concentrarme plenamente en lo que hago. Y lo hago porque un día lo hice y me encantó. Es un verdadero masaje y me relaja millones.

Y pensaba en todo esto porque hace un rato me he descubierto atenta a los sonidos que entran por la ventana. Estaba escribiendo, he parado, he apoyado la barbilla sobre la mano izquierda y me he dado cuenta de las golondrinas de fuera, de las voces, de los coches, de todas las cosas que están sucediendo a mi alrededor mientras escribo en ¿silencio?

El silencio no existe, como tampoco existe el tiempo.
Huyendo del sonido
eres sonido mismo,
espectro de armonía,
humo de grito y canto.

(Lorca)  

Huyendo del sonido eres sonido mismo.

lunes, 20 de marzo de 2017

restin´

Llevo varios días leyendo a banquet of consecuences, una novela policiaca de casi setecientas páginas. 

Y estoy muy aburrida.

Tan aburrida que no paro de pensar por qué se escriben libros tan largos y con tanta morralla. Como he escrito es una novela policiaca. El primer (y único hasta el momento) crimen aparece bien pasadas las trescientas primeras páginas.

Trescientas páginas para describir a los personajes, los lugares, el tiempo. Algo que podía haberse organizado en un par de capítulos largos. He llegado a pensar que el libro se ha escrito de atrás hacia delante. Que se comenzó en la página doscientos cincuenta y al acabar la autora debió pensar que no se explicaba bien la trama sin contar esas casi trescientas páginas anteriores que -así, entre nosotros- no tienen ni pizca de interés real.

Son totalmente innecesarias.

lunes, 13 de marzo de 2017

Me he enamorado...

... y ahora tengo que ir a Pasadena.

No. En serio. ¿Habéis oído hablar de Sally Storch? Yo nunca hasta la semana pasada y ahora estoy entusiasmada con la vida.

Me vais a decir que es Hopper. Y es verdad. Y como adoro a Hopper no me queda más remedio que adorarla a ella.

De vez en cuando internet te regala estas cosas y mi segunda frase prefe -todos los días pasan cosas buenas (la primera es ser mayor es un timo)- adquiere categoría de prima donna.

viernes, 10 de marzo de 2017

mucha policía poca diverOH MY

Voy a pasar de puntillas por un tan tema delicado que estoy segura de que hiere todas las susceptibilidades del mundo: los hijos y su educación.

Parto de la base de que los padres hacemos lo que podemos. Ninguno tenemos el don de la magia parental y nos enfrentamos a cada situación sin libro. Es difícil enfrentarse a estos temas porque oye, cada uno hace lo que cree que es mejor para sus hijos, pero oye también, aquí estamos los demás para opinar.

Como sabéis, y si no lo sabéis ya os lo cuento, yo trabajo en el ayuntamiento de un pueblo pequeño. Pues bien, hace unos días un vecino se quejó porque la policía había multado a su hijo (supongo que de 18 o 19 años) por haberse saltado un stop. Que si afán recaudatorio por aquí, que si total es un stop por allá, que si estaban agazapados y el pobre chaval no los vio, que si no mola un pueblo con represión policial, que si así nos va...

Cuando me enteré del tema -el vecino por supuestísimo elevo su queja a las redes sociales para conseguir -supongo- aplauso, cariño y acompañamiento popular- pensé

domingo, 5 de marzo de 2017

Sunday morning

Yo no soy de las que adoran los días laborales. A mí lo que me gustaría es volver a sentir lo de aquellos interminables veranos azules de la infancia. Sin prisas, sin obligaciones, sin problemas, felicísimos. Lo que ahora vienen a ser mis domingos.

Que oye, por lo menos nos quedan los domingos.

Este de hoy, por ejemplo, está resultando ideal. Dormir, leer, escuchar música y bailarla a saltos, planificar cosas chulis, lluvia. Casa. ¿Os acordáis cuando jugábamos al rescate y había un sitio en el que no te podían coger porque era casa? Los domingos son casa.

Esta mañana en particular ha empezado divina. He encendido el espoti en modo aleatorio y la primera canción que ha salido ha sido mi preferidísima de todos los tiempos. Moondance. Van Morrison. Debe hacer -no sé- meses que no la escucho y con los primeros acordes he sonreído tanto que me he puesto los auriculares y he empezado una escalada de canciones preferidas, bailes y saltos que me río muy fuerte de Tom Cruise en Risky Business.

Cosas felices que solo pasan los domingos.



miércoles, 1 de marzo de 2017

peso pesado

Yo nunca me peso.

Sé que he engordado porque me veo en las fotos y no me reconozco. También lo noto cuando intento ponerme una falda de no hace tanto y mira, no. Sin embargo -salvo en las fotos, que de verdad son el horror- no me siento especialmente mal cuando me miro en el espejo. Y lo de la ropa... como habitualmente voy de trol, pues tampoco lo sufro mucho, la verdad.

Antes de los hijos estuve especialmente delgada y también lo estuve antes de separarme. El engordamiento ha sucedido en los últimos años y -no voy a echar balones fuera porque como mucho de lo que no debería comer vengavaleya- todo empezó antes de operarme. Me pusieron un tratamiento hormonal por la derecha y otro emocional por la izquierda que me hincharon lo mismito que un globo sonda.

Me convertí en una bola de mí misma. Y hasta hoy.

viernes, 24 de febrero de 2017

Irelove


Ha sido un viaje relámpago.

De domingo a martes.

Dublín - Leitrim County - Dublín.

Suficiente para disfrutar de las cosas que solo se pueden disfrutar en Irlanda y -siento decirlo- en UK.


martes, 14 de febrero de 2017

dos planes pichis

El domingo viajo a Irlanda. Sola.

y

Ha llegado el libro que compré para el viaje.


Es martes y tengo dos planes pichis para el domingo. Ahora fijo que ocurre eso tan de Einstein de los días que son siglos. Puedo entretenerme ojeando el libro, pero me conozco y ya voy por la página 14. Ayer, en previsión de que pasara esto, me compré (oye, lo del e-book para estas cosas es superideal) La biblioteca de los libros rechazados, de Foenkinos. Cuando esta tarde llegue a casa -ya serán las seis- daré buena cuenta de él. Todo para mantener lo más intacto posible este Between you and me, de mi adoradísima Mary Norris.

Y es que Mary Norris es lo que yo quiero ser de mayor.

lunes, 13 de febrero de 2017

Oona y Salinger

Este fin de semana he tenido una sensación extraña leyendo un libro. 

¿Esto es un libro o no es un libro?

En serio, ¿qué es esto?

Se trata de Oona y Salinger, una especie de biografía novelada se supone que de los protagonistas, por lo menos, del título del ¿libro?

A ver, libro es si nos ceñimos a su estructura física. Lo raro es la indefinición de todo lo que contiene. ¿Es literatura o no es literatura? ¿Metaliteratura? ¿De qué género? ¿Cómo está estructurado? ¿Por qué se cuela el autor en las conversaciones?

La historia me ha gustado muchísimo. Supongo que será por los protagonistas, que son lo suficientemente atractivos por sí mismos como para hacernos caer en la red del relato. De hecho, me ha gustado tanto que anoche me metí en la cama con las gafas de ver vídeos antiguos y terminé -bien entrada la madrugada- zambullida en mil documentales sobre Chaplin, Salinger, Eugene O'Neil, Truman Capote, Orson Welles, los Vanderbilt, F. Scott Fitzgerald o los clubs de jazz del Nueva York de los cincuenta.

domingo, 5 de febrero de 2017

he ido al cine

y eso por sí mismo ya se merece un aplauso. La peli que he visto -Comanchería- a pesar de la horrible traducción del título (el original Hell or high water es algo traducible como contra viento y marea) se merece otro.

O mil.

Qué gran película.

Es una mezcla de western y peli de polis en la que dos hermanos organizan una serie de atracos a sucursales de un mismo banco para conseguir dinero que paralice la ejecución del desahucio de su casa y unos polis se lanzan a su captura.

Los "malos", el par de hermanos. Los buenos, el par de rangers. Los malos resultan adorables y los buenos, más.

Me había liado a contaros la peli y mis impresiones, pero creo que lo mejor que puedo hacer es eliminar todo y limitarme a recomendaros millones que vayáis a verla. Jeff Bridges está alucinante. La música es espectacular. La historia, los actores (la secundaria que les sirve la comida con un qué es lo que no queréis, maravillosa también). El comienzo. El final. Lo que ves y lo que te imaginas.

Ir al cine a ver esta película es una plan estupendísimo. Eso sí, yo la vi en VO, no respondo por la versión doblada. Como sea como el título que se han marcado...

martes, 31 de enero de 2017

cosas de los sueños

Hoy he tenido un sueño que sucedía en el barrio en el que crecí. Lo poco que recuerdo era como una película, con sus protas y tal. Bueno, os cuento que lo que me ha fascinado es que uno de los protagonistas era mi vecino de enfrente, que se llamaba (y supongo que se seguirá llamando) César.

En el descansillo de mi casa, mis hermanos y yo convivíamos con los vecinos de al lado, dos hermanos él rubio, ella pelirroja y los de enfrente, este César que os cuento y su hermano Raúl. Que era Raúl, pero le llamábamos Rula.

Todos éramos más o menos de la misma edad, pero nosotros teníamos más relación con los vecinos de al lado, probablemente porque nuestras madres habían sido amigas en la infancia y ellas tenían (y tienen) una buena relación.

sábado, 28 de enero de 2017

un puñado de fotos

Ayer -por fin, llevaba variooos días con las ganas- hice copias impresas de algunas de las (3 000) fotos que hice en USA. Y esto, compañeros, es algo que no hacía desde hace pfffff no sabría ni decir los años.

Y ahora que tengo las fotos en casa pienso que debería hacerlo más a menudo. Desde que tenemos la posibilidad de hacer fotos con nuestros chulísimos smart phones nos hemos dejado algo por el camino. O me lo he dejado yo, que soy un desastre y a lo más que llego es a trasladarlas al ordenar cuando me da un ataque de ordenar fotos.

Desde 2012, creo, guardo anualmente las fotos que hago en dos carpetas. Una con subcarpetas por razón de la foto (viajes, cumples, cosas de casa, en fin) y otra que llamo selección (del año en cuestión) y que en un mundo de fantasía pretendo convertir en un álbum o imprimir y poner por la casa o yo qué sé.

jueves, 26 de enero de 2017

los días de invierno que no

Los días blancos de invierno me producen una pereza monumental. Tener que salir no ya de casa... de la cama, tener que salir, decía, a mañanas grises, como sucias, con ese montón de vida latente, escondida, helada, pffff, se me hace muy cuesta arriba.

Una vez fuera, en la calle, superada la prueba (obligación) de cerrar la puerta a lo que hubiera sido un día de invierno perfecto si no hubiéramos tenido que abrirla, con las manos en los bolsillos, la capucha bien puesta, el andar rápido y la nariz roja la cosa ya no tiene remedio, así que vamos a disfrutar.

Y lo intento, y lo consigo hasta que una mirada hacia la izquierda me devuelve al frío blanco de fuera, a las cigüeñas quietas. A esa nada fea en la que no me gusta estar. Y pienso que tengo que volver a tirarme de cabeza en el blanco de hoy y me enredo en otra espiral de pereza y dejo de mirar a la izquierda y me centro en el montón de cosas que ahora mismo son mi obligación y a veces me distraigo en el montón de cosas -otras- que me encantan. Menos mal.

martes, 24 de enero de 2017

RIP RESPETO - una palabra que ha muerto en el siglo XXI

No salgo de mi asombro y de verdad no sé a dónde vamos a llegar.

No entiendo la profunda inquina en la que estamos sumergidos ni de dónde sale tantísima maldad.

En días como este siento una pena tan inmensa por vivir en la "Edad de la sociedad podrida"... que, aunque sea insuficiente, necesito escribir aquí sobre todo esto.

Ni conocía (por supuesto) a Bimba Bosé ni la seguía ni me interesaba nada de ella. Creo que a parte de saber que era sobrina de Miguel -al que tampoco sigo especialmente- no tenía más datos sobre ella. Igual que no sabía que existía un torero que se llamaba Víctor Barrio. En este caso, ni había oído hablar de él.

miércoles, 18 de enero de 2017

crónicas de Pearland V - un viaje dentro del viaje


Una de las cosas que hicimos durante nuestra estancia en USA fue un viajecito para conocer mejor el estado de Texas. El camino nos llevo de Houston a Dallas. De Fort Worth  a Austin, pasando por Waco, y de Austin a San Antonio.

De todo lo que vimos para mí lo más especial fue Dallas. No solo lo obvio (ya medio contado), sino la ciudad en general. Supongo que porque fue el primer destino en el que pude disfrutar del contraste de  otras ciudades con Houston.

Dallas, como San Antonio o Austin, son ciudades paseables. Puedes caminar, pasear, descubrir cosas chulas (edificios, parques, estatuas...), entrar y salir de sitios. Son ciudades más amigables. Y no sé por qué pienso esto, pero para mí Dallas tiene magia. Volvería sin dudarlo. Es más, me encantaría hacerlo (ojo, que con American Airlines el vuelo desde Madrid es directo) y dedicarle una buena semana (mínimo). Es una ciudad con un montón de posibilidades. Me enamoró.

lunes, 16 de enero de 2017

me encanta la noche

Me encanta esta sensación que tengo cuando acaban los días. Las últimas recogidas, las luces tenues, el poquito organizar lo que sea de mañana, ducharme, la música que no falla, la promesa del libro que sé que me va a dormir, el silencio, asomarme a la ventana y las nubes y las estrellas, abrir la puerta para que entre miau y el frío de fuera.

Me encanta la noche y me quedaría a vivir aquí. En este momento. Porque el momento de luego me gusta menos. Pffff. El momento del quinto despertatroz (que es el que me levanta), de las prisas mañaneras. de las obligaciones, de toooodo lo que hay que hacer... Ese momento me gusta menos.

Ahora todo está hecho, todo tranquilo. La única perspectiva a la vista es dormir y adoro dormir. El mejor momento del día es ese meterme en la cama, suspirar y abrir el libro.

domingo, 15 de enero de 2017

pasitos

Domingo. Enero. Las diez y media de la noche. Friísimo fuera y calorcísimo en casa, que es guay hasta que llegue la facturísima de la luz. Me encuentro regu (pensaba que era alergia, pero va a ser flu) y hace una hora he tenido un lamentable acceso de mal humor, de esos que no merecen nada la pena.

Ahora estoy en penumbra. Los hijos encamados y gato haciéndome compañía. Quería un rato de descansar antes de meterme en la cama y leer. Más que descansar lo que estoy es esperando a que se enfríe esto del limón y la miel que me hago cuando me encuentro como hoy.

Y mientras se enfría y me lo tomo, pues me siento aquí a escribir.

crónicas de Pearland IV - bordeando Houston

Ya he contado Houston, pero hermanapequeña no vive en Houston. Conté lo de los distritos y la distancia entre ellos. Lo que no he escrito aún es que los jiustonianos viven en las zonas residenciales (a un mínimo de media hora en coche del centro ¿qué centro?) que se extienden,  más allá de lo que alcanza la vista, desde cualquiera de los distritos de Houston hacia el infinito y más allá.

Mi familia vive en una de estas zonas -Pearland- que no os creáis que son cualquier cosa. Tienen ayuntamiento propio, zonas comerciales y centros que no son lo que nosotros entendemos como centro del pueblo porque la organización urbana, social, administrativa y tal es muy diferente a la nuestra.

En el centro de Pearland (un cruce de dos calles repletitas de tiendas pichi) estuve tres veces y las tres con un objetivo tan determinado que ni flash. La primera ni siquiera supe que estaba en el centro de Pearland. Las otras dos, que sí, como si no. Visto y no visto. El objetivo era una librería rechula que en el último caso aderezamos con otras tiendas muy para compritas de fin de viaje.

viernes, 13 de enero de 2017

crónicas de pearland III - the flood

Como no todo iba a ser de rechupete, un día por la mañana se me inundó la casa de mi hermana-cuñado. Del momento recuerdo básicamente dos cosas:

- el agua que no dejaba de salir del wáter
- a mí haciendo la croqueta en el suelo mientras lloraba de desesperación

Bueno, tres:

- a mí, descalza y llorando a moco tendido, por las calles de la urbanización, con mi sobrino en la cadera, buscando a mi padre o a alguien o directamente una abducción extraterrestre. Lo que fuera, pero ya.

Todo muy loco.

Y como si no lo cuento aquí seguro que lo encierro en el cajón del olvido... veréis.

crónicas de Pearland II - bufanda o bikini

El tiempo en esta zona del mundo -por lo menos en diciembre- es caos. Como cosa fija tenemos una humedad insuperable. Me contaron que el golfo de México es el mayor productor de nubes del mundo (no en vano es un golfo de tamaño considerable... más grande que España, así por comparar) y debe ser por eso (o vete tú a saber) que independientemente del frío o del calor, lo que se vive-a tope- es el modo sauna. No sé si son las nubes que aún no han cogido altura o si es la geografía pantanosa o los calores extremos del verano, con sus tormentas (¿ves? me ha faltado alguna fuerza de la naturaleza) o todo junto, pero a algo debe deberse esa sensación de humedad absoluta a la que, por otra parte, no me costó nada acostumbrarme.

El caos invernal al que me refería antes de liarme con esto de las nubes es que, aunque en términos generales las temperaturas (ojo, que me limito a diciembrenero) son agradables, primaverales y me encantísiman, de repente te despiertas una mañana con 4 gradines de nada. Te acuestas con 26, te despiertas con 4, pasas el día con una máxima de 9 y cuando te vuelves a levantar a la mañana siguiente ya estás sudando a chorros de 29.

jueves, 12 de enero de 2017

crónicas de Pearland I - Houston

Definitivamente no recomendaría Houston como destino turístico americano. Ahora bien, si tenéis la ocasión de pasar una buena temporada en Estados Unidos, es una nada desdeñable opción.

Para turisteo es una ciudad complicada. De hecho, no es una ciudad como tal sino varios centros o distritos separados entre sí con la distancia suficiente como para tardar en llegar de uno a otro media horilla más o menos (en coche, of course).

O sea, que nada de salir de un hotel con las manos en los bolsillos y pasear y descubrir y seguir paseando y paradita para comer. Sin coche, en Houston, estás abocado al estancamiento más absoluto.

Sin embargo es una ciudad que ofrece un montón de alternativas rechulas si estás un tiempo y tienes medio de transporte. Además de visitar el centro financiero (que sorprende por su ciudad subterránea) y el parque de las casas de época -todo muy solitario en la superficie y dinámico bajo tierra- estuvimos en el distrito de los museos, en el universitario y en la zona deportiva. Así que me acuerde, visitamos el museo de historia natural, el del niño, el acuario, el memorial park y el zoo. También fuimos a un partido de los Houston Rockets que -así, entre nosotros- menudo espectáculo la NBA.

martes, 3 de enero de 2017

una de propósitos

Ayer me preguntaba mi hermana por mis propósitos de año nuevo y después de valorar profundamente la alternativa de adelgazar veinte kilos decidí que no, que mi propósito principal para 2017 va a ser viajar y viajar.

Este mes que hemos pasado en Estados Unidos ha resultado ES-PEC-TA-CU-LAR y ha avivado por mil las ganas que habitualmente tengo de descubrir nuevos sitios. 

Mmm... 2016 no ha estado mal de viajes. Además de los USA, creo que he estado en Francia, en Italia (un par de veces) y en varios lugares y mares de España. Ahora no recuerdo bien, pero diría que no ha estado nada mal.