martes, 22 de noviembre de 2016

y sin embargo...

... oye, si hay que hacer el payaso para animar a un amigo en horas bajas, se hace. Que hay que hacerlo con unas empanadillas por medio... tan bien.

Llegué anoche a casa retorcida y derrotada. Cero glam. ¿Ganas de hacerme una cenita rica? No. Arrastrada de pies hasta la nevera mmm qué tenemos por aquí mmm empanadillas y croquetas vegetarianas mmm esto me vale mmm enciendo el horno y adentro mmm arrastrada de pies hacia la ducha, limpiaditas, pijama, batakurt (me he hecho con una superauténtica, un día pongo una foto), calcetines gordos que hace frío y vuelta de pies arrastrados a la cocina. Pffff mirada interna al horno y pffff qué pereza todo, de verdad.

Mensajito de móvil de amigo con día amargo y espera que te voy a contar lo de mis empanadillas tristes y hacemos una competición de días malos. Una cosa llevó a la otra y ostras ¿eso que veo es una sacada de lengua? Tú mucho blablablá y lo que quieras, pero mi cena me está sacando la lengua. Y así empezamos la escalada del humor. Absurda, como todas estas cosas, que terminó con un lunes menos malo con la tontería de la cena.

Y no sé si será por la tontería de ponerle cara a la cena o por otra cosamariposa, el caso es que hoy he pasado un día de un humor más aceptable, con sus áreas de mar gruesa y tal, pero más pichi. Así que por este flanco, bien.

Y por el resto en realidad también, qué demonios. La mala leche se irá discreta, como ha venido, y en cuanto pueda, el mar.

lunes, 21 de noviembre de 2016

llamadme sophie

Es muy poco yogui o de un yogui fatal encauzado -lo sé y no me hace sentir mejor- pero no puedo evitar el mal humor sideral de los últimos días. Ni idea de por qué me siento así, con estas ansias aniquiladorísimas y tan destroyers.

No me ha pasado nada que justifique estas ganas de insultar y de gritar. Al menos, nada de lo que sea consciente. Puede que barrunte inestabilidades venideras o que me esté angustiando este diciembre diferente que ya llega.

Puede que no me dedique tiempo suficiente (la verdad es que hace meses que vivo en una carrera de cien metros lisos que no acaba nunca, jajaja llamadme Carl, que Usain es más de la edad de mis hijos o así) o que me lo dedique mal. Puede que el frío no me haga sentir ideal o que los madrugonesfaltadesueño estén haciendo de las suyas. Puede que no tenga en alta consideración a buena parte del mundo que me rodea (esto es fatal escribirlo, pero es que ando en modo todosmecaéisremal) o puede -puede ser- que me esté convirtiendo en una bruja gruñona y malhumorada. Eso me resuena más, ¿veis? Estoy metamorfoseando de hada acaramelada a bruja malhumorada. Me estoy convirtiendo en una viejecilla gruñona de esas que van exigiendo con muuuuuuy malos modos su asiento en el autobús.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

things to think about

He visto que este fin de semana se inaugura en Madrid una exposición sobre el Lanzarote de Saramago y ahora tengo dos necesidades que cubrir: visitar la expo y volver a Lanzarote.

Lo de la expo es facilito, el sábado me la pido. Teníamos ya el plan de pasar el día en la capi, así que solo hay que incluir la plaza de Santa Ana en el recorrido. En cuanto a lo de Lanzarote, puede que me lo regale en febrero o en marzo, que ahora tengo por delante la superexcursión americana y eso es un plan que no permite -físicamente- alternativas canarionas.

Ando con la ilusión infinita de Nueva Orleans, con ganas de Dallas y con la certeza de San Antonio y El Álamo. Cosas y experiencias que iré contando, of course, pero mientras llegan y no llegan me quedo con estos paseínes de otoño en Madrid, con Saramago y con la posibilidad futura de un fin de semana en Lanzarote.

Este amanecer pensaba que el cielo en Madrid es único. Los atardeceres de otoño espectaculares. Los colores. Las ganas de pasear.

A pesar de tooooodos los pesares (que los hay) Madrid es una ciudad maravillosa y el otoño la estación más bonita (y agradable... el verano es el horror) para pasearla.



sábado, 12 de noviembre de 2016

vaya

Tenía el plan de una entrada 500 special edition, pero las ideas, como la vida, van dando vueltas y más vueltas y la actualidad de un planeta sin Leonard Cohen va y hace que la 500 (se dice pronto: 500) se la dedique a él. Y eso que con lo del nobel a Dylan había pensado hacerlo hace unos días, en plan para nobel musical el candidato bueno es Cohen, peeeero no lo hice. Así, entre nosotros, no he seguido nunca a Dylan (y no creo que empiece a hacerlo ahora, la verdad) y ahí se abre un conocimiento-cero que me impide opinar con base y tal, pero a priori pfffff Dylan no le llegaba a Cohen como escritor ni a la altura del dedo gordo del pie. Ni como intérprete. Pero vamos, esto es puro fenómeno fan: irracional.

He leído estos días una anécdota de los dos hablando sobre sus composiciones. Parece ser que Dylan le preguntó sobre el tiempo que había tardado en componer "Hallelujah" y Cohen contestó que dos años (aunque, según podéis ver, en realidad le llevó cinco). Luego Leonard le preguntó a Bob cuánto había tardado en escribir un tema que a él le gustaba - "I and I" (ni idea)- y Dylan le contestó que unos 15 minutos. Ahí lo dejo, con un suspiro ñoño y un frustrante así nos va.

Personalmente -perdonadme la expresión- me flipa I'm your man. Entero. De arriba a abajo. De fuera hacia dentro. Cualquiera de sus temas y cualquiera de sus versiones. Podría pasarme la vida escuchándolo y cantando y bailando el vals. Y si ya voy conduciendo en plan largo... este disco es la felicidad. No tiene ni medio desperdicio.

domingo, 6 de noviembre de 2016

padres e hijos

Leo con estupor que los padres de la niña de 12 años que ha fallecido esta semana en Madrid, como consecuencia de una intoxicación etílica, se están planteando demandar al ayuntamiento del pueblo en cuestión por su responsabilidad en lo sucedido.

Ayer, a las cinco de la tarde, en el aparcamiento del supermercado de Manza había un grupo bien nutrido de niñas más pequeñas que C (menores de 15 años) bebiendo, fumando (porros, por el olor que flotaba en el ambiente) y haciendo cosas tan lamentables como carreras beodas de carros. El aspecto de las niñas era penoso.

Inevitablemente pensé en sus padres. ¿Qué pensarán de estas conductas?, ¿se imaginarán que esa es la forma en la que sus hijas pasan la tarde del sábado?, ¿lo sabrán?, ¿lo aceptarán? Lo mismo hasta les mola. Y no lo digo por decir. Conozco situaciones por las que han pasado amigos de mis hijos y conozco las reacciones de sus padres y no las entiendo, de verdad que no las entiendo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

on Nov 4th

Aunque el tiempo pasa tan rápido que parpadeo y casi es lunes, lo cierto es que tengo por delante un fin de semana en blanco, de nada. Cero planes, previsión de lluvia, felicidad de hijos en casa... Cosas de esas simples que me disfrazan de felizienta.

Vale que hay un par de cosillas discordantes -como el rato laboral de esta tarde- pero pienso regalar a este mal tiempo mi mejor cara y transformar el rollo potencial en un rato de sonrisas y, si puedo, de lectura.

Esta mañana he deambulado por primera vez por un nuevo rincón de manza, muy lleno de posibilidades y de historias, también de historias, sobre todo de historias.

Lo había visto -imaginad- millones de veces, pero ha sido hoy que se me ha abierto la puerta y, jo, no sé si será la lluvia o qué, pero me he enamoradísimo del espacio y de los colores del otoño, que se maridan tan bien con la piedra gris y el ladrillo ocre.

Si me leyera mi hermano me reprocharía el cursilismo máximo este que me supercontamina hoy, pero como no creo que lo haga y si lo hace me da igual, me despido a lo grande con uno de los mejores (y más preciosísimo) versos de la historia de la literatura, justo el que me habría gustado descubrir a mí. Es el comienzo de un poema impresionante que se titula Lluvia y se me antoja perfecto para inaugurar este noviembre que -entre nosotros- ha empezado tan rematadamente bien. Y es que...

La lluvia tiene un vago secreto de ternura

martes, 1 de noviembre de 2016

a falta de mar...

... me sirve un buen paseo por el monte.
 
Dicho, hecho y disfrutado. Afortunadamente, lo bastante pronto como para hacer la cobra (me vais a perdonar, pero me ha salido sola la expresión, se ve que soy una system victim) a los dominguers que se multiplican como hongos por el campo durante las mañanas festivas de sol.

Y en serio que no me siento nada mal escribiendo esto -que solo describe la realidad- toda vez que las restricciones de acceso a Madrid para los pintorescos pueblerinos parecen no importar a nadie. La cosa, por ir abreviando y no meterme en camisas feas, es que qué poco tendemos a aprovechar nuestro entorno y qué bien sientan paseos fugaces, como el de hoy, de mucho mirar a lo lejos que es algo que me decía mi padre que hiciera cuando estudiaba. Sal y buscar un lugar con el horizonte bien lejos. Nos vale el mar y nos vale, sin duda, la montaña de Madrid. Y no me digáis blablablás de los dominguers, que vale que todos los somos pero es que me dan tanta rabia con sus tacones y los palitos de andar...

De todas formas, reconozco que es fobia personal y tampoco voy poniendo malas caras. De hecho, he sido bastante feliz durante el paseo. Hacía una mañana preciosa, luminosa y fresquita y solo este rato podría haber hecho que hoy merezca la pena.

Claro, que además del paseo he pasado el día con mis pins y eso -queridos lectores- sí que hace que todo merezca la pena.

Está C en el proceso literarioestudiantil de memorizar rimas de Bécquer y me han salido solas, oyes. Que yo era más de Machado y Lorca, pero las cosas que se aprenden con determinada edad vuelven y vuelven. Hoy me he acordado de GK, un compi del cole que falleció fffff va a hacer un año. De repente me ha venido  su imagen a la cabeza recitando todo serio "yo soy ardiente, yo soy morena / yo soy el símbolo de la pasión (...)" y me ha hecho sonreír. Una sonrisa nostálgica y un poco tristilla que me he sacudido intentando confirmarle a C si era de Bécquer o no, que yo creía que sí pero 30 años después... -ay, madre- 30 años después. 

(lo era).