martes, 1 de marzo de 2016

las alegrías y cazale: un oxímoron

Esta mañana, cuando dejaba a C en la parada del autobús me he dado cuenta con muchísima alegría de que ¡era de día! He sido consciente del sol así de repente porque he recordado que hace unos días, no muchos, uno de los polis que controla el tráfico de padres-madrugadores-a-la-fuercísima me indicó con gestos que no me funcionaba el foco derecho del coche, cosa que por otra parte hacía tiempo que sabía.

Hoy ha sido la primera vez que he conducido después de que en la revisión estupenda que le han hecho al coche cambiaran la bombillita, y al ver a los polis he crecido dos centímetros invisibles de orgullo por la diligencia del foco en orden. Y en plena extensión ha sido cuando os-tras qué solazo tan bonito y alegre y maravilloso tenemos hoy, pero ¿desde cuándo tenemos esta luz a estas horas? La semana pasada salíamos de noche, ¿no? No puede ser que hayamos girado tan deprisa. ¿Cuánto queda para el cambio de hora? Total, que qué bonito cambiar la noche cerrada por una mañana tan bien colocada en esas salidas tan a deshora que compartimos C y yo.