sábado, 16 de enero de 2016

hoy

Hoy me he levantado de sábado. Que parece obvio pero no lo es. Hay sábados en los que me despierto de lunes. Imaginad el horror. Pero hoy no tocaba sábado malo. Hoy tocaba despertarme con calma y quedarme un rato en la cama dando vueltas de sábado. Habitualmente me estiro durante un buen rato. Hoy no me apetecía, así que de la cama he pasado a la cocina para el té y de ahí al salón a liarme con el ordenador y el sol que entraba por la ventana.

He leído las noticias, he dado vueltas por algunos blogs de mi interés y me ha apetecido millones colocar una silla delante de la terraza y sentarme a leer. Me sentía tan bien que he abierto la puerta y he disfrutado durante un buen rato del maravilloso sol de invierno de hoy. Menuda mañana espectacular.

Luego he recibido una invitación de un amigo para ir a comer a un restaurante nuevo que han abierto cerca del pueblo en el que vivo. Me ha venido fenomenal para salir del letargo y además el sitio es genial y la comida rica, rica. La foto que veis a la derecha es del restaurante. Se llama Shoopo. ¿No os resulta ideal?

He llegado a casa y he hablado con hermanapequeña ¡He escuchado por primera vez la vocecita de mi sobrinito bonito! Vive muy lejos, tan lejos como en Houston, y me temo que hasta el verano no le voy a poder coger (mucho tendrían que cambiar las cosas para que me pudiera ir yo para allá un par de semanitas). Ay, cuántas ganas tengo de conocerle.

Ahora me espera una tarde espléndida de mucho leer y mucho escribir. Daré un par de vueltas por la casa y dedicaré un rato a hacer yoga (me vendrá genial estirar los músculos agarrotados de la silla).

Nota mental: tengo que encender la calefacción. Ya no hay sol, y aunque la tarde es preciosa empieza a notarse el frío que desciende de las montañas, ya con nieve, que hay a las espaldas de mi casa.

La calefacción y algo caliente en forma de taza que llevarme a las manos.

Y esto es lo que fue, está siendo y será mi hoy.

So long.

L.

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