martes, 29 de septiembre de 2015

un día de fiebre

Ser mamita es incompatible con estar malita. Esta mañana he vuelto a comprobarlo. La congestión del domingo empeoró el lunes y esta mañana mi cabeza era puro plomo. Que no es que no lo sea habitualmente, sólo que esta vez era plomomoco. He dormido ceropatatero, con medio ensoñaciones rarísimas que recuerdo perfectamente. Nada de pesadillas, cosas rarunas y agitadas.

Ayer hice lo que pude con los hijos. Fui a buscarles al cole, tarde de otoño, no me quiero duchar, por dios entra en la ducha ya, hacer la cena, cenar de aquella manera, recogiditas, mucho limón con mucha miel, cabeza que quiere explotar, lo de antes de medio dormir, levantarme a las seis porque para qué voy a seguir aquí con lo que me duele todo y su oxímoron de muuuuchas ganas de meterme en la cama y ya.

lunes, 28 de septiembre de 2015

lunes lunero

El sábado por la noche tuve una superansia, y como lo mío con la carne no es por creencias religiosas me salté la tónica general de los últimos años con una hamburguesaca que por supuesto me sentó remal.

Según la estaba pidiendo, según la traían, según la engullía pensaba madremía de esto puedo morir. Veneno puro para mi cuerpo. No había salido del restaurante y ya lucía un dolor de cabeza de escándalo. Llegando a casa el mal cuerpo iba tirando a sideral, el domingo me lo pasé entero sin comer y ahora tengo gripe. Y entre nosotros, no me compensó en absoluto. Pensaba yo que por el primer bocado merecería la pena lo de después y -se ve que he perdido facultades cárnicas- no fue así. Es más. Comer carne es rollo.

jueves, 24 de septiembre de 2015

malhumorada

Llevo unos días con ganas de escribir pero para variar ni encuentro el momento ni me decido por un tema. Lo del libro lo relegué al número cincuenta y cuatro de mi lista de prioridades, así que cuando siento esto de escribir, las posibilidades que se me abren son limitadas: cuaderno o blog.

Hoy que está de oferta, me decanto por esta vía más pública, más objetiva (lo del cuaderno... espero que llegado el caso se autodestruya en treinta segundos). Y ahora que tengo unos minutillos estoy decidiendo tema entre el rollo de la basura -eso sí que podía auto destruirse- y una reflexión sobre yo siendo valiente con la que ando de bucles.

lunes, 21 de septiembre de 2015

montaña rusa

La semana pasada me comunicaron la muerte de un compañero de mi clase del cole y -además de la consternación inicial- he pasado unos días regu no por su muerte en sí, que también, sino por todo eso que se nos junta en la cabeza (y un poco más abajo, en el estómago) cuando recibimos una noticia de este tipo.

Me he sentido triste y apesadumbrada y a la vez sorprendida por toda esta pena. No era un compañero al que yo hubiera estado especialmente unida -de hecho, no había vuelto a saber nada de él prácticamente desde los 18 años- pero sí que es una parte de mí, como el resto de compañeros, y me he dado cuenta de que pasados taaaaantos años, son personas a las que inevitablemente y a pesar de todo me unen sentimientos de cariño.

martes, 15 de septiembre de 2015

bien

Estoy avanzando pasito a pasito por un caminito nueeeevo. Si tuviera un bebé le cantaría esto que leéis, haciendo avanzar el índice y el corazón desde los piececitos hasta la tripilla gordinflona. El bebé se reiría y yo sería doblemente felicísima por la sonrisa y por el nuevo camino.

Como no tengo bebé (aunque estoy a la espera de dos (2) sobris), pues me limito a tararear la cancioncilla que me ha venido hace un rato a la cabeza, cuando me han comunicado que he quedado oficialmente inscrita en un curso de corrección oficial de textos. Que ya veis la chorrada, pero entre esto y lo del yoga y lo del seminario de violencia de género y lo de la filología (si cae) me siento entusiasmadísima. 

Empezar cosas nuevas mola mil. Después de cuatro años de recomposición emocional, empiezo a hacer planes, a organizarme, a reinventarme. Esta última palabra es de revista femenina y eso me espanta, pero ya la dejo aquí porque me ha hecho gracia que me viniera a la cabeza.


lunes, 7 de septiembre de 2015

asociaciones

Hoy me he despertado con lo de mañana, que empieza el cole y la vida retoma sus rutinas fenomenales de tardes de otoño y libros.

El runrún de hoy está siendo -por esto de la vuelta a la vida normal- volver. La canción aquella de Gardel que no tiene nada que ver con esto que me traigo entre manos, salvo que vuelvo.

Pero mi vuelta es otra. Es la vuelta a los madrugones de madre que adora dormir por las mañanas y escribir y leer de madrugada, a insomnios angustiosos no-me-voy-a-despertar-a-tiempo-no-llegan-al-cole-fijo. Es la vuelta a las tardes en casa, con sus cenas diarias. La vuelta a los días cortos y las tardes oscuras. La vuelta a los paseos al embalse de los fines de semana, justo después de comer.