sábado, 8 de agosto de 2015

julio

Julio es el mes súper en el que nacieron mis pins. Sólo por eso es una fiesta desde que empieza hasta el ultimísimo día. Una fiesta y un cansancio monumental. Si a la fiesta y al cansancio le añadimos el calorazo y la asfixia podría considerarlo un mes infierno, pero no. Es un mes pichi, siempre lleno de cosas chulas.

El calor éste horrible que estamos pasando en la meseta me catapulta a la cama según entro por la puerta. No me sale hacer nada más que tumbarme y dejar pasar los días, esperando el otoño que no llega (y que no llegue en agosto, por otra parte). Tengo millonazos de planes que se quedan en una lista mental que no me sirve para nada, porque mis listas mentales son un fiasco de memoria fatal.

Además de trabajar, de no leer, de no escribir, de no cocinar, de no comprar, de intentar un par de tardes piscineras y de soñar con el mar de dentro de unos días, he pasado con bastante gracia y de puntillas por las fiestas del pueblo en el que vivo. ¿De puntillas digo? Pues miento mucho. Más que pasarlas, las he bailado. Lo sé por las agujetas. Y porque llevo una semana intentando recuperar el horario estándar de cuarentañera responsable y a quién quiero engañar.

Me quedan ahora unos días almerienses que me recarguen para empezar septiembre con ganas. Y antes, una semana feliz de planificaciones varias y variadas. 

Además, pienso recuperar esta misma noche el placer de la lectura en cama. Con estos estreses de vida nocturna, me tiro en la cama a dormir. Nada de rutinas yoguis, ni de libros y gafas. Lo mío ha sido caída en plancha y perder el conocimiento hasta que los gritos de los vecinos ponían punto y final a sueños bastante molones.

Y oye, siendo abstemia. Que una noche lo hablaba con una amiga. La música nos basta. No necesito más estimulantes que un escenario y música bailable. Y del escenario puedo prescindir.

Me alegra muchísimo que sea viernes, porque significa que mañana -maravilha- no tengo nadísima que hacer. 

Una frase tan buena como cualquier otra para cerrar este monólogo rollo que me acabo de marcar.

Otro día más, y seguro que mejor.

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