sábado, 18 de julio de 2015

el faro del silencio

No sé muy bien cómo fue que dejé de escribir sobre libros. Nada premeditado. Sólo pasó. Supongo que cada una de las entradas llevaba aparejado tanto trabajo que al final pudo el "para qué" y en mi cabeza se dibujó una idea estupendísima: escribir sólo sobre libros que me hayan enganchado millones.

Desde que empezó el año -como no podía ser de otra manera- han caído unos cuantos. Novela negra, novela rosa, novela lumpen, novela autobiográfica, novela gráfica, poesía siempre, algún ensayo, alguna biografía, libro tradicional, libro electrónico. Qué os voy a contar.

Que yo recuerde ahora mismo, desde que dejé los recuentos mensuales únicamente he escrito sobre Alma salvaje, de Cheryl Strayed. Por la historia y las imágenes. Esto no quiere decir que el resto de cosas que he leído no sean pichis, pero tienen en común la característica de no haberme emocionado más allá de pasar un buen rato y disfrutar de leer.

viernes, 17 de julio de 2015

el campito

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”
(Antonio Machado)

Anoche, mientras volvíamos a casa, me martilleaba este verso en la cabeza. Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla. Volvíamos a casa, muy la entrada la noche, desde El campito. Mi infancia son recuerdos de tardes de campito.

El campito es la casa de mis veranos. La casa de mis abuelos. La casa de la familia y de los amigos. También es casa en algunos días de otoño, tan llenos de chimenea. Me acabo de acordar de que cuando éramos peques nos hacían palomitas en la chimenea, en una sartén negra con tapadera.

jueves, 9 de julio de 2015

pegapegos

Yo me muevo según el viento -como muchos, supongo- y uno racheado del norte me ha devuelto hace un rato a lo que estaba haciendo en abril. Yoga, fundamentalmente.

Dos meses sin apenísimas dedicar unos minutos a tantas cosas, que ahora se me amontonan encima de la vida. Pero la alegría es que me he levantado, me he sacudido las hojas que se me habían quedado prendidas en la falda, me he adecentado el pelo con las manos y lista para abrir el armario y vamos a ver qué tenemos por aquí.

Camiseta fucsia, pantalones ¿pantalones, con este calor?, pantalones descartados. Un incienso por aquí, una musiquita relajada y relajante por allí. Mi esterilla bonita, mi zafú adorable, tan hecho ya a mi peso y forma. Un poco de padmasana y vamos a por ello.

miércoles, 8 de julio de 2015

así, sin acritud ni nada...

- Let's speak in English. This way they won't understand us.

- Oh, what a gorgeous idea, sweetie! You are quite smart.

...

Vamos a ver Mari, cómo te lo cuento.

Que si quieres que el de al lado no se entere, lo del inglés ya no mola.

Te sugiero que -si no tienes ya edad para aprender chino o ruso o noruego o algún dialecto minoritario, viejuna (que no me engañas a pesar de esos pantalones jipis)- te trabajes un lenguaje en clave, como el que inventan mis pins cuando no quieren que me entere de sus fechorías.

Claro, que eso exige una inteligencia que no te presupongo, visto lo visto. Así que mejor utiliza el viejo truco de hablar bajito y comunicar más con las miradas que con la voz. ¿O es que nunca jugaste al mus?

Es verdad que puede que tus interlocutores no estén a la altura. Mi consejo, si sientes este pequeño contratiempo, es que utilices los viejos trucos de sentarte más lejos o cambiarte de bar.

Que es que los de al lado -a estas alturas de siglo, me temo que te has quedado muy anclada en el XX- descifran con bastante soltura el embrollo inglés y tú quedas petulante y muy comentada -nada bueno, te adelanto- cuando levantas tu culo altivo de la silla y te alejas sintiendo una superioridad intelectual que -mari, alguien tenía que decírtelo- no tienes.

Has hecho mucho el ridículo, porque nos hemos dado cuenta de lo que hacías, todos te hemos entendido perfectamente (los que no tenían que hacerlo y los que blandíamos la espada-zumo-de-piña contra el calorín) y todos nos hemos mirado con complicidad cuando has hecho eso que conté antes de la altivez y el culo. Culazo.

Qué fealdad de tontuna y qué mal os ha quedado, amores. Ver vuestros esfuerzos para sentiros superiores a la media schwarzenegger siendo media stallone, es algo que da mucha vergüenza ajena.

Como espectadora que he sido de vuestro ritual rarísimo, me pregunto qué sentiréis por dentro, qué imagen tendréis de vosotros mismos. Y me contesto aquí, en el silencio de mi casa pequeña, que en cualquier caso una imagen que no se corresponde con la que proyectáis, que al fin y al cabo es la que vemos los que nos cruzamos en vuestro camino. Y la que queda y la que da para que yo me siente aquí a escribir sobre la tontería humana en general y sobre la vuestra en particular.

sábado, 4 de julio de 2015

junio

Hace un mes que no escribo nada y desde entonces han pasado toneladas de cosas. Escribo con gafas, por ejemplo. Claro, que aún ando en la tozudez del quitaypon. Veo mejor con ellas, pero me resisto a usarlas. Un día yanopuedomás decidí ir al médico y -cosas de la edad- ahora soy una gafitas a tiempo parcial.

Junio es uno de los meses que más me gustan, junto con abril y octubrenoviembre, y puedo decir que a pesar de las muchas tensiones de este junio diferente, he descansado y he disfrutado de los días largos y las noches calurosas.

He seguido corriendo (llegando a la cima de los cinco minutos) y he dejado de hacerlo por la suerte de unos días en la playa. Retomarlo a la vuelta ha sido complicado, pero mañana lo intento.