lunes, 26 de enero de 2015

una semana para colgar unas fotos y hoy ya paso

Por el viernes paso de puntillas: salir del trabajo, C que va al cine, M a casa de un amigo. Yo voyvuelvo de un lado a otro. Llegamos a casa y chicos, soy una madre no un chofer, lo de hoy no se va a volver a repetir, tenedlo claro, pizza, peli y a dormir. Todo lleno de buen humor, sonrisas y besos.


Sábado de pijama para ellos y de felicidad para mí, que salgo, voy, vengo y sobre todo compro los ingredientes de las comidas que he programado, en plan madre en los 50. De hecho, durante un rato del fin de semana sólo me salía tararear aquello de papas con arroz, bonito con tomate, cochifrito, caldereta, migas con chocolate, cebolleta en vinagreta y no sigo que me falta el delantal. Resultado: lentejazas, guiso de calabaza y caldereta (yo creo que de ahí la insistencia del estribillo de antes) de patatas y calamares. Todos los ingredientes re-frescos y todo cocinado con cienes de amor, fuegos lentos y buen humor.

lunes, 12 de enero de 2015

una noche en la ópera

Ayer estuve en el Teatro Real, escuchando el nuevo repertorio de Juan Diego Flórez (ópera francesa del siglo XIX, desconocidísima para mí, a excepción de Carmen) y la experiencia merece una reflexión.

Así para empezar, la música sinfónica mejor en el auditorio. El Teatro Real está preparado para lo que está preparado y la orquesta no emociona.

Hacía bastante tiempo que no me dejaba caer por un evento de estas características –creo que el último fue una Novena de Beethoven, a la que llevé a C- y me entusiasmé según me sentaba, no digo nada de cuando salió el primer violín y por qué he tardado tanto en volver.

El repertorio, seguramente por desconocimiento, no fue de mis preferidos y –salvo un poquito al final- no llegó a emocionarme. Aún así, me sentí muy feliz. Feliz de estar allí, de volver, feliz de escuchar música clásica en directo, feliz de compartirlo con mi familia, feliz por un regalo tan especial.