miércoles, 31 de diciembre de 2014

365 palabras para 2014

Claudia, Mario y Lucía. Cumplir cuarenta. Yoga. Una mudanza, casa pequeña, ilusión, un par de días de hospital, Dublín, bien de queso, podcast, tres bodas y ningún funeral, jugar a scrabble, zapillo, nuestro primer yay day, mucha imaginación laboral, un viaje inesperado a Italia, meditar, septiembre en la playa, pereza, descubrir lo divertido que es jugar al billar juntos, crèpes, el mar, the big bang theory, un vendaval, pegar los adornos del árbol en la pared creando un triángulo porque he olvidado comprar un árbol, una batalla encarnizada contra el mar y lo bien que lo pasamos, tener que adelgazar, un par de burros, cansancio, Miaucín, incienso, muchos libros, Madrid, dormir, regalar el verano en febrero y Fuerteventura, subir al faro del cabo de Gata, Ayuntamiento, más cine de lo habitual, viajar a Francia, la catedral de Milán, hacer planes de año nuevo, cuánta paz, cocinitas y delantales, pasear, días de pijama y demasiados madrugones, un par de versos, sol, poca lluvia pero lluvia, una bola de nieve con un banco de El Retiro, ganas de cambios, Almería y Gandia, útero, tomar decisiones, un mes despacio, muy poco aguante ya con los vecinos y bastante frustración laboral, avanzar hacia el cero absoluto de carne, una mochila preciosa, dormir en una caravana morada, atascazo en Bourdeaux, un blog medio abandonado, volver a lucir pendientes ni sé cuántos años después, bañarme en los noventa, reír muchísimo, la ofensiva imparable de las canas (aún no se notan desde fuera pero -ay- cómo lo veo yo frente al espejo), unos cuantos brunchs madrileños, pues resulta que el e-book no está del todo mal, que me sigan enamorando las lilas, un trastero en el que prefiero no entrar, the proclaimers, andar descubriendo caminos, dejarme llevar por las olas. 2014 ha sido un gran año. He sido muy feliz, las risas han superado millones a las malas caras, me he divertido, he disfrutado mucho con mis pins y también sin ellos, he emprendido nuevas aventuras, he seguido aprendiendo, me he sentido querida, he bailado, me he puesto vestidos largos y botas de montaña, he paseado por la orilla de varios mares y he llegado a casa riendo y empapada de lluvia.