lunes, 28 de julio de 2014

irene

Las tardes lentas de verano son fenomenales para dar vueltas por internet. En la de hoy he llegado -no me preguntéis cómo- a la noticia de la muerte temprana de una mujer a la que no tuve el gusto de conocer en vida ni de oídas. 

La noticia me ha impactado porque la mujer murió a las cuarenta a causa de un derrame cerebral. Podéis imaginar el espanto por la cercanía de edades. He empezado a deambular por páginas y fotos y de repente, vaya, he llegado al blog que escribía, y me he quedado.

Y así he pasado la tarde, entre las reflexiones lúcidas de una mujer que debió ser especial y mis propias reflexiones sobre lo que me rodea. Sobre lo que leo, lo que siento, lo que vivo, lo que hago. Y todas las barreras que me pongo para contarlo. O toda la incapacidad de profundizar en este espacio sobre todas esas cosas. 

veranito 2 1000 14

Una cosa que me gusta mucho es un domingo-de-repente. Levantarme pronto, que no madrugar, coger el coche o que me lleven y brunch madrileño.

La oferta en Madrid de esta modalidad alimentaria tan requetecool es mucha y pichi. Pero como yo soy tirando a estanca, once me siento y me gusta, suelo repetir.

Efectivamente, ayer domingo repetí. El lugar elegido, maricastaña, en la corredera baja de san pablo. Un espacio agradable, pastel, vintage, tranquilo, musiquita suave, brunch superb (lo que viene a ser almuerzo soberbio) y horas que pasan.

Los domingos-de-repente molan mil.

viernes, 18 de julio de 2014

el mar, el mar

Acaban de terminar los -espero- primeros días de playa de este verano. Escribo espero porque en pleno encandilamiento marino ando valorando un rato de coche hasta llegar a algún montón de arena que quema y mar en el que meterme y nadar, nadar.

He estado en Gandia, que encanta a los pins y en Cabo de Gata, que me encanta a mí. En los dos lugares he sido feliz. Supongo que dejar atrás manza y todo lo que vivir y trabajar aquí conlleva suma bastante puntos a las sonrisas de cada mañana. Qué paz, oyes, alejarme de aquí. Pero sin duda, es la perspectiva diaria de la arena, el sol y el agua la que ejerce un efecto alucinante en mí. Un efecto que no quiero que desaparezca ahora que he vuelto a los días de comer en la oficina.

jueves, 17 de julio de 2014

mis lecturas de junio

Hace tanto tiempo de junio que al repasar la lista de los libros que leí no me acuerdo casi de nada. Si confío en lo que me cuenta mi lista, de junio son El asesino del ajedrez, de Mercedes Gallego; La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago (éste es el único que recuerdo bien); Un verano en el campo, de Heike Wanner y Muerte entre líneas, de Donna Leon. Y como ahora tengo un lío fenomenal de libros físicos y electrónicos hay uno que ni encuentro. Así que voy a darme una vueltecita por internet a ver si se hace la luz.

El asesino del ajedrez lo es en serie y en Barcelona. Ha distribuido la zona del ensanche a lo tablero de ajedrez y ha iniciado una partida en la que van cayendo peones, alfiles... que son obreros, policías... ciudadanos que por alguna semejanza con una figura y por estar en una cuadrícula determinada van siendo sacrificados. Sobre cada cadaver un manuscrito con un movimiento (TR6xA, mismo) y un arma blanca con empuñadura tallada con forma de figura.