jueves, 5 de junio de 2014

los días largos

Los días largos empiezan con sueño y terminan insomnes. Los días largos están llenos de gente que se ríe y no sabes por qué. Los días largos suelen llevar un pleno incorporado y una comida. Y son de mucho hablar. Los demás. Que yo me evado de rechupete. En los días largos me molesta que abran la puerta. Y que la cierren. Me molestan los ruidos y las chorradas. Estoy cansada desde que me levanto y no me apetece vestirme, pero me visto y salgo porque no puedo quedarme en casa y ya. Los días largos son pereza. Son mal. Son ganas del cabo de gata. Son muchas esperanzas de dormir. Un teléfono que echa humo. Mal humor. Zases en toda la boca. Gesto serio. Repito lo del mal humor.

En los días largos ¿qué ha pasado que me ha colocado aquí? Y mucho calor. Y echar mucho de menos el cielo gris y el olor de cuando llueve. En los días largos ando sin pins y sin poder aprovechar su ausencia. Compruebo periódicamente si alguien se ha acordado de mí y si es que no, rollo, y si es que sí, rollo también.

Afortunadamente, en los días largos no me da por hincharme a gusanitos. Y procuro esforzarme por no ceder a la angustia de sustituir la algarabía por donuts. En los días largos, la respuesta es no. Y la sonrisa, forzada.

Son grandes días para adelantar trabajo pendiente. Me encierro entre mis cuatro paredes (tres amarillas, una malva) y me convierto en una máquina de producir. Produzco letras, produzco planes, produzco programas y produzco ideas. Escribo y tomo notas. Leo y pienso y organizo. Son días productivos, los días largos. Porque son solitarios.

Los días largos me tomo todo a la tremenda, así que mejor bien lejos.

Los días largos no caben en ninguna canción. No interesan. Casi molestan. Pero es lo que hay.

No hace falta mucho pensar para deducir que hoy está siendo largo. Luzco seria, sin ganas de hablar, con frenesí productivo. Me espanta lo de luego. Se me hace bola cerebral si pienso las horas a las que volveré a casa. Tengo ganas de cambiar. Lo que sea que cambie. Cosas nuevas. Caras nuevas. Ilusiones nuevas. Los días largos son ilusión cero por nada.

Pero quién sabe. Como la vida va a trompicones, lo mismo lo que me depara el día a partir de ahora me gusta. Así que voy a poner el cerebro en mode vamosaporeldía y a ver qué pasa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los días malos, los días malos son largos y los días buenos, no sé por q pero no lo son tanto

Anónimo dijo...

Qué bien, no soy un robot!