lunes, 19 de mayo de 2014

Esos momentos...

Esos momentos en los que POR QUÉ

¿Por qué tengo que ponerme el disfraz de orco para que M haga los deberes?

¿Por qué tengo que gritar para que mis pins me hagan caso?

¿Por qué tengo ganas de salir corriendo a la feliz lluvia de hoy y seguir corriendo y seguir y seguir hasta no saber dónde estoy?

¿Por qué convierto media sandía en monísimos trocitos comestibles?

¿Por qué -pero por qué- les dejo hacer cupcakes cuando sé cómo va a terminar la cocina?

¿Por qué la toalla se ha convertido en un gurruño húmedo y está tirada en el suelo?

¿Por qué aún no se creen que la ropa sucia no se mete sola en el cesto?

¿Por qué la cena no se hace sola?

¿Por qué no vivo en Inglaterra?

¿Por qué no puedo sentarme un rato y ya?

¿Por qué sigo leyendo un libro que no?

¿Por qué necesitan diecisiete lávate los dientes, por favor?

¿Por qué no quieren meterse en la ducha? Y cuando están dentro, ¿por qué no salen?

¿Por qué dejan para mañana lo que tienen que hacer hoy?

¿Por qué desparecen los jerseys en el cole?

¿Por qué hay un teléfono desconocido en la mochila de M?

¿Por qué C no encuentra su libro de matemáticas?

¿Por qué me siento una cacatúa?

¿Por qué un disco rallado?

¿Por qué de repente oh oh me he transformado en mis padres?

¿Por qué les dejo negociar entre ellos si sé que acaba en pelea, fijo?

¿Por qué me hace gracia el eres la peor madre del mundo y te odio con muchos cortes de manga?


Y así, hasta el infinito y más allá.


Esos momentos... en los que vale que no soy master del universo, pero chic@s, hago lo que puedo. Esos momentos que también son ser mamita, aunque estén tan llenos de aaaarrrggggghhhhhhhh y ganas de una playa desierta y tal.

1 comentario:

Vicen dijo...

¿Porqué?
Porque prefieren que tu les digas cada vez las cosas. Porque les interesa más negociártelas todas y una a una. Porque es más ventajoso reservar su disco duro para aquello que se les ocurre. Y porque saben que en una confrontación tu pierdes : bien porque se salen con la suya o porque de lo contrario, te sentirás culpable y compensarás tarde o temprano. Lo más curioso de todo es que acabas preguntándote porqué te pareces a tus padres. Yo no se los porqués, pero es difícil acometer esto si partes de una posición "deudora o culpable". No tienes porqué.