viernes, 7 de marzo de 2014

mis lecturas de febrero

Febrero ha sido un mes bastante pobre en lecturas. La obligación de no salir de la cama -que yo pensaba que me iba a servir para leer y leer- se saldó con grandes cantidades de podcasts, de radios y de series on line. Todo muy de auriculares y tablets y smartphones.

Ya en pie, tuve tiempo y ganas para Qué hacemos con la literatura, del que ya tuvisteis ocasión de leer mis impresiones (ver entrada "leer y seguir leyendo", publicada el 12 de febrero) y para dos poemarios de los que periódicamente recibo de Torremozas: Mujer sin alcuza, de Luzmaría Jiménez Faro y Rotundamente negra y otros poemas, de Shirley Campbell Barr.

A ver qué os cuento de estos libros.

Por lo que he podido investigar, Luzmaría Jiménez es la directora de Torremozas. Ha publicado libros como poeta y también como ensayista, además de participar en antologías, sobre todo de poetisas españolas. El poemario que he tenido ocasión de leer, Mujer sin alcuza, fue editado en 2005. Toma su título de un poema de Dámaso Alonso "Mujer con alcuza", perteneciente a Hijos de la ira. El poema de Alonso está dedicado -casualidad escribir esto ahora- a Leopoldo Panero, padre del otro Leopoldo, el que murió ayer.

El libro consta de 20 poemas que cierran un círculo. Se abre con "Mujer sin alcuza" y se cierra con "La mujer toma de nuevo la alcuza". En medio, 18 historias que pasan ahora mismo en cualquier ciudad.

Historias sórdidas. Nada de historias de principio feliz de primavera, más bien síndromes de Diógenes, drogadictos, prostitutas, mujeres asesinadas, inmigrantes... que componen un libro bastante hostil, pero supongo, necesario.

Hace unos días repasando mentalmente este poemario pensé en la diferencia entre escritores con don y escritores con oficio. En uno de los poemas, la poetisa incorpora 4 versos de Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández. Y ahí está. Nada de lo que pueda poner aquí representará mejor lo que quiero decir que el contraste entre las dos formas de escribir

"Cierro el periódico y cojo un libro de poemas.
Leo: A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
Le doy las gracias a Miguel... Respiro."

Mujer sin alcuza tiene muchas cosas buenas, incluso necesarias, como el poema "Ellas, las asesinadas" pero no tiene magia, ni música. Al menos no de la que a mí me emociona.

Parecido me ha ocurrido con Rotundamente negra y otros poemas. Cuando recibí el libro me encantó el título, aprecié la iniciativa, seguramente movida por el recuerdo de la emoción que me generó el estudio de la literatura norteamericana de los siglos XVIII y XIX escrita por esclavos negros.

Seguramente ese recuerdo puso el listón en un sitio ya no más alto, sino diferente al que debería haber estado mientras leía el poemario.

Consta de 4 partes: (i) declaración de principios, (ii) ...de manos abiertas..., (iii) sueños de mujer / entre cartas y de abuelas y (iv) Historia desvelada. Sí que muchos de sus versos tienen poder evocador y otros muchos reivindicativo. Lanza imágenes certeras "Y reía a carcajadas / y sin pedir permiso", nacer "con el sol en la mano" y estos versos que me han llamado especialmente la atención: "Primero se nace / y se nace mujer / y se tienen manos / y se tiene menos / se tienen ojos y se tienen hijos / se tienen besos / y se tienen sueños".

...

Para quien quiera saber algo más de la escritora, es de Costa Rica, profesora, divulgadora cultural, activista y antropóloga especializada en feminismo africano y cooperación internacional. Ha publicado poemas, artículos, ensayos que además han sido traducidos a varios idiomas.

Seguramente vuelva a leer libros de las dos. No sé qué es lo que me hace pensar que puedo llegar a tener perspectivas diferentes de ambas escritoras. Y cuando llegue el momento, os contaré. 

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