martes, 31 de diciembre de 2013

365 palabras para 2013

C y M siempre, Jerry González, Toledo, Gandia, bodas, una estrofa de un poema, cultura, leer, arena de playa, Gloria Fuertes, yoga, club de lectura, apuntarme al gimnasio, mujer sin miedo, voluntaria, mujer bonita es la que sale a luchar, de vez en cuando qué bien viene una tarde de silencio, lectura y té, el amor no es la hostia, más, poesía, Almería, milenio, un paseo por La Acebeda, pavo real, todos los mares que he visto, una película horrible, que casi paso el verano en Senegal, las pizzas del cumple, un vestido súper, miau, poco a poco, una tarjeta de navidad bien chula, cupcakes, hiperactividad, mi trabajo, con sus cosas buenas y las malas, manoplas, sueños muy raros, leer un poema en público, lirios, ropa tendida, fotos de ventanas, una mañana chula en la nieve, ocho de marzo y veinticinco de noviembre, ideas que salen bien, Serafín Encabo Salazar, olas, devolución de hacienda que no llega, mal humor, vecinos, celebrar la nochevieja el veintiocho de diciembre, espiral, los sueños, a veces, nos hacen regalos, maquillaje, instituto, biodescodificación, mi taza de cumpleaños, una tarde con pablo guerrero, unas cuantas exposiciones, cambios, cambiar el aceite del coche, una bolsa de autoregalos que llevo en el maletero desde el verano a la espera de la nueva casa, comisiones y plenos, meternos los tres en la cama y leer memorias de idhún, país vasco, pintar piedras, la ilusión de ver avanzar la obra de la casita a la que he decidido irme a vivir, flores en la cocina, reír, ir de compras con C, fotomatón, seguir abrazando árboles, fotos panorámicas, las comidas previas a los plenos, una llamada inesperada, punto de partida, muchos libros, bailar, la hucha de monedas de dos euros, do it myself, escribir, meditación, gewürtztraminer, un concurso de poesía, de repente, quince años después... Tiziana, madrugar me sigue matando, unos cuantos días del pijama, acompañar, ochenta y cuatro entradas en el blog, pereza, celebrar mi cumple en la playa, lluvia, viajar en coche, y de regalo dublín, he pasado un gran año y tengo la certeza de que voy a disfrutar dos mil catorce, a pesar de los terribles cuarenta. Miles de sonrisas felices. Lucía.

domingo, 29 de diciembre de 2013

dosmiltrecelibros

Diciembre ha sido mes de poco leer, y como no creo que acabe antes de ya el que tengo entre manos, os cuento que Wakolda, de Lucía Puenzo y Ni tiro, ni veneno, ni navaja de Gloria Fuertes han sido mis libros de fin de 2013. 

Wakolda narra la parte de la vida de Josef Mengele (el criminal nazi que realizó atroces experimentos científicos y genéticos con cobayas humanas) que le lleva -una vez huido de Alemania- desde Buenos Aires a Bariloche y el tiempo que pasa allí. Mengele no se deja en Alemania su obsesión por la pureza y la perfección de la raza aria y sigue experimentando en Argentina, en especial con la hija extremadamente baja del matrimonio que le hospeda. Nadie conoce su identidad y el libro cuenta la relación que se establece entre ellos. Recelan de él, pero a la vez se sienten atraídos por sus conocimientos médicos y su capacidad económica.

De Wakolda me han encantado las imágenes. Es un libro extraordinariamente visual, tal vez por haber sido escrito por una directora de cine, Lucía Puenzo, que además a llevado al cine este libro en la peli "El médico alemán", que debería haber visto (lástima de llegar tarde a todos los sitios).

martes, 24 de diciembre de 2013

saca la bota, maría

Acaba un año chulo y empieza otro en el que tengo previsto viajar. 2014. El año de los cuarenta. El año de los viajes. El año del tatuaje. 

Me quedan unos seis meses para completar la lista de cuarenta-cosas-que-quiero-hacer-antes-de-cumplir-cuarenta que he preparado con C. Teniendo en cuenta que el plazo comenzó el 15 de mayo, ya voy mal de tiempo. A ver si consigo que 2014 sea el año de no dejar para mañana lo que quiero hacer hoy. 

Y en líneas generales quiero escribir y viajar. Ah, y cambiarme de casa.

Y en estas cosillas me encuentro este 24 de diciembre en el que -ya es tradicional- me he despertado enfurruñada y con pocas ganas de salir de casa. Afortunadamente este año no tengo previsión de celebrar nada y la perspectiva de noche de peli chula me llena de alborozo. 

Y como ando liada con mensajes, correos, el libro con el que me quiero meter en la cama en plan siesta y to dos para los próximos días, dejo por ahora el blog con el firme propósito de dedicarle más tiempo a partir de mañana y mis mejores deseos para esta noche, para los que la celebráis y para los que no.

martes, 10 de diciembre de 2013

detalles

Hasta ahora he pasado un día-regu. Rollos laborales, desánimo vital, sueño al cubo, los amigos pesados de miau y el proyecto abortado de pasar la tarde en una librería capitalina suman y espero que no sigan. Pero entre toda esta mole gris marengo va y me quedo con un rato rosa de sonrisa grande.

...

Estoy suscrita a una editorial, que es otra forma de apoyar la industria de los libros. Una vez al mes recibo un ejemplar, alternando poesía y relato. Había comprado antes libros de esta editorial porque es quien edita a Gloria Fuertes y yo adoro a Gloria Fuertes, no sé si lo recordáis (creo que la primera entrada de 2012 trataba de ella). El caso es que desde hace un tiempo recibo libros de Torremozas, que es como se llama esta editorial.

Hoy salía de casa y como todas las mañanas he abierto el buzón y como siempre que llega el paquete de Torremozas me he puesto contenta. Hoy además, tenía también una felicitación navideña de mi tía y jo, qué alegría recibir cartas manuscritas.

sábado, 7 de diciembre de 2013

noviembrelibros

En noviembre han caído seis. A saber:

Yo soy Malala, Nadie quiere saber, Habla Walt Whitman, Intrusa, Deportados a la tierra de Van Diemen y Sólo por instinto.

El que más me ha interesado y gustado, el de los deportados. El que menos, ahora lo adivináis.

Los dos primeros han sido libros de cama. Los leí en pleno ataque gripal, sin más pausas que las propias de la fiebre. Los leí en el ipad y

Yo soy Malala sitúa en el mundo a los que vivimos en la felicidad de nuestros sistemas sociales más o menos rancios, pero más o menos libres (si dejamos de lado las manipulaciones conspiranoicas).

Abres el libro y zas, te transportas a pleno valle del Swat, en Pakistan, justo antes de la instauración del régimen talibán. Supongo que la historia de esta niña es lo suficientemente conocida como para que nadie se pregunte por el argumento del libro. Es la historia de su vida hasta los quince años. Hasta que un tiro en la cabeza por ser mujer y por ir a la escuela la desterró, junto con su familia, a Inglaterra, desde donde se ha convertido en un símbolo de la lucha por la educación universal.