viernes, 29 de marzo de 2013

vale

La entrada anterior es una extravagancia rosa pastel, motivada seguramente por tantos días de nada y la ternura de la lluvia. 

De vuelta en el planeta de la normalidad, la semana va bien. He tenido la suerte de unos días de vacaciones no interrumpidos por las intrigas políticas -desfachateces, más bien- mil veces repetidas en un pueblecito de la sierra acostumbrado a caciques de medio pelo.

Pero mis dedos están cortados, que es como decir que mis labios están sellados en este mundo de las escribiditas digitales.

Así que a otra cosa, mariposa.

me he presentado a un concurso de poesía

El 23 de marzo sentí unas ganas casi enormes de contar mi trabajo. El duelo entre estas ganas y el cansancio sideral, aún reñido, se decidió a favor de éste último y entre días sin cole y el fluir del río que nos lleva, las ganas disminuyeron y los planes más.

El 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía. Decidí que manza debía celebrarlo por todo lo alto y organicé múltiples actividades poéticas y simultaneas, a lo largo de todo el día. Presentaciones, rondas de poetas, dos exposiciones, proyecciones, mercado de libros, entrega de premios. De todo un poco y todo especial.

Un día intenso dedicado a la poesía.

Empecé el feliz disparate al amanecer y lo terminé al amanecer del día siguiente. Terminé tan cansada, que apenas pude dormir.

He recibido felicitaciones.

martes, 19 de marzo de 2013

mis paseos

Hace unos años un paseo especial me acercó a un faro y a un superviviente del pasado, las dos cosas a la vez. Recuerdo el paseo hasta el faro y mi pasado. Recuerdo el suelo rojo, el mar, el sol, el súper calor, la ilusión, el faro que se acerca, el faro al que parece que nunca voy a llegar. Recuerdo lo que pensaba. Era consciente de que alguna vez volvería a mi cabeza todo aquello.

Y, diantres, ha vuelto hoy, mientras paseaba de Plaza de España a Moncloa a encontrarme con otro faro. Éste pura metáfora. Paseaba aparentemente en calma, pero no. Paseaba pensando que alguna vez volvería a mi cabeza todo aquello. Y creo que ha sido en ese momento que he cambiado la lluvia por el sol, el asfalto por las olas del mar. Un paseo por el otro.

en el planeta de los días sin dueño

Pensé el otro día hacer una escapadita de 700 km a Gerona, que es un lugar que no conozco y me apetece desde hace unos veinte años y así como soy he acabado reservando cabañita de madera en Úbeda.

Un rato Machado de vacaciones para compartir con los pins, que espero disfruten de la vueltita que nos vamos a dar.

De Úbeda y Baeza sé tirando a poco. Bajando al sur las he pasado con una mezcla de recuerdo de infancia

Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos.
Y la encina negra,
a medio camino
de Úbeda a Baeza.
 
e ignorancia absoluta. Y no sé cómo es que me ha entrado este rayo luminoso de decidir pasar los próximos días por allí.

jueves, 14 de marzo de 2013

mínimo

Esta mañana me han regalado un jacinto fucsia, hecho que confirma mi teoría másquenaif de que todos los días pasan cosas buenas.

Un jacinto fucsia que huele a primavera.

Que nieve lo que quiera, que en mi despacho ya hay colores y olores de principios de sol.

viernes, 8 de marzo de 2013

tiziana

In my early twenties I met Tiziana. We both lived in the Midlands. I guess we both were a bit lost. She loved Celine Dion and cooking. Once she showed us how to make pasta. She talked about italian tomatoes and olives and sun and the sea. Such a warming  dreamy thoughts for a rainy English evening. 

I remember her smiling and black dressed.

I left England for good and didn't say goodbye to her. Sometimes, remembering those days, I used to wonder about Tiziana (once she confessed That was not her true name, but she liked to be called Tiziana so she will always be Tiziana for me).

jueves, 7 de marzo de 2013

elemental

Elementary es la serie que me apetece ver estos días. Cansada de las sagas csisbonesyyoquésé y una vez superado tremè, encender la tele y ver a sherlock me mola. Me gusta el paralelismo, me gustan los actores (muy fan de lucy liu), las historias, el rollo enfermito-cuidadoracirujanapichi, las extravagancias, las deducciones.

¿Qué os puedo decir? Me entretiene y me apetece.

Yo no soy muy de tele, salvo momentos fatales y altamente ocasionales en los que hago un batamanta y me enchufo un programa detrás de otro y si pueden ser de novias americanas mejor. A lo que íba, que no soy muy de llegar a casa y encender la tele. Enciendo antes la radio o me enchufo algún podcast o música.

martes, 5 de marzo de 2013

tristinilla

Ayer resultó agotador.

C se me fue a Bath y aunque aparentemente todo estaba en pre-organizado y súper-planificado, según se acercaba la hora del avión se fueron acumulando contratiempos tan inmensos que acabaron con las dos corriendo a toda mecha por el aeropuerto.

Resultó prueba superada, eso sí, a costa de un imprevisto cambio de rítmo cardiaco que me ha regalado una noche pesadilla de sueño superfluo e intensto dolor de cabeza.

Esta mañana, mesa de contratación a primera hora. No se pueden vivir más vidas en menos tiempo.

domingo, 3 de marzo de 2013

febrerolibros

Ésta es la segunda cosita que tenía para hoy, por no dejarlo para mañana que nunca se sabe el tiempo que me va a dejar el montón de cosas que seguro me tira por encima el lunes.

Febrero ha sido un mes raro de leer. Raro porque he empezado mucho y he acabado muy poco y lo poco que he acabado han sido comics y poemarios.

En particular, La niña de sus ojos, de Mary M. Talbot, Dublinés, de Alfonso Zapico, la Antología de Spoon River de la que ya escribí por aquí mis impresiones, Stoner (vaya, había olvidado éste, que es novela), de John Williams y El viento comenzó a mecer la lluvia, una antología ilustrada de poemas de Emily Dickinson.

ahora que vamos despacio

Ahora que tengo un rato de nada pienso escribir un par de cositas que barrunto desde el viernes. La primera, en esta entrada acaramelada, se ha ido ampliando según se ampliaba el fin de semana. Lo que empezó como una historia de princesa (yo, claro) ha devenido en otra de costurera y de cocinera después y sin darme cuenta me he convertido en cenicienta pero al revés.

El caso es que el viernes me compré el vestido para la boda de mini. La reina de la alpargata (otra vez yo) descubrió que existe una vida deliciosa más allá de la lagartera, llena de organzas, tules, volantes y dependientes que te dicen que estás estupenda (ojo que sé lo que hay y lo listos que son estos dependientes-pelota). Lo que iba para un rato éste-mismo-me-parece-bien-terminemos-pronto-con-esto, se convirtió en pordiosssss quiero probármelos todos: el rosa, el diosa griega, el charleston, el fucsia, el de las plumas por favor, necesito tacones, ¿y si le ponemos un tocado plata?, escote palabra de honor, con tirantes, sin tirantes, con un tirante, el de las flores, el liso, ¿me gusta el raso?, ¡me gusta todo! Y es que amig@s, me dio un ataque princesísimo que me lo hubiera llevado todo aunque sea para el pregón.