sábado, 29 de octubre de 2011

gato

Mi calle es el país de los gatos callejeros y yo, que soy tan chuli, he metido en casa a miau, un gatito monísimo y burgués, que dé un toque de distinción al barrio. Vale. Lo de la clase media se me ha ocurrido esta noche de no dormir -ahora lo cuento- que la verdad de la buena es que miau llegó porque yo siempre quise tener un gato y en esta nueva vida que luzco con tan poca gracia -por fin- cabía.

Miau es pequeño y de momento nos estamos amoldando todos a la nueva situación. Es guapo. Es cariñoso, suave, un auténtico trasto, un maullador muy pesado que me persigue constantemente. Cuando le cojo le gusta y entre nosotros, creo que me quiere. Gato es una gran compañía en los enoooormes momentos de estar sola, una bolita que ahí está ...mirándome cuando abro la puerta.

martes, 25 de octubre de 2011

oasis, soledad, lluvias, pasta y vaya con dios

Desde la última vez que escribí se me han ocurrido muchos posts -o sea, muchas entradas. Me resulta divertido vivir en blog. Se me ocurre una frase, se me ocurre una idea, se me olvida, me lo apunto, la intento memorizar, no funciona, se me queda en la punta de la lengua, no tengo tiempo, tengo tiempo pero lo dedico a mirar por la ventana, esas cosas.

Por ejemplo, últimamente he pensado metaforear sobre los oasis, convirtiendo en pequeñas zonas verdes esos espacios y momentos que nos separan de golpe de nuestras angustias diarias. Mi sillón a veces es oasis, como un paseo corto por la orilla del mar. Sentarme y mirar el horizonte es otro oasis o en mi caso, conducir.

martes, 11 de octubre de 2011

lady day

Hace ya varias vidas me senté en un café que no sé si aún existirá, muy cerca de la plaza de malasaña. Era mediodía, debía estar empezando la primavera y de las paredes de madera oscura salía una voz deliciosa, perfecta para aquélmomento.

En un arrebato me acerqué al camarero para preguntarle qué música era aquélla.

- Billie Holiday.

Espantoso error el mío, pensé que el camarero estaba bebido. ¿Estás seguro? ¿No es Billie (johnny) Holiday (Hallyday) un poco más rockabilly que esto?

- Billie Holiday – insistió muy serio, mientras me acercaba un cd bastante manoseado.

- Ah, ya... , vaya

Desde ese momento hasta hoy, puedo decir que bh se ha convertido en una de las referencias musicales de mi vida.

Todo esto viene a cuento de hoy.

Hoy mi casa se ha llenado de repente de su voz. He empezado con su canción más dura. Strange fruit.Un tema compuesto a finales de la década de los 30 que habla de esas frutas extrañas que cuelgan de los árboles sureños: los cuerpos de los negros linchados. La canción se convirtió en todo un símbolo del movimiento estadounidense a favor de los derechos civiles.

Desde ese strange fruit hasta ahora no he dejado de escuchar, a veces bailar, unas cuantas del buen montón de canciones que siguen flotando por el saloncito éste en el que estoy.

Os dejo otra, esta vez mucho más alegre, con el deseo de que os guste tanto como a mí.



Strange fruit


Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.
Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias,
sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.
Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.


domingo, 2 de octubre de 2011

me voy a la cama

El fin de semana empezó bien, encontrando un libro que me apetece en una librería del centro. El fin de semana ha acabado en un centro de otro tipo, que es algo que me espanta pero miraves, hoy no ha estado tan mal (ayuda haber ido a la hora de la comida).

El libro lo tengo aquí al lado, a mi izquierda, esperando paciente a que termine de contar un par de cosas para acompañarme a la cama. Y las dos cosas que tengo que contar han pasado el fin de semana.

La primera es del viernes. Con el libro aún en el bolso tuve la oportunidad de escuchar a Pedro Duque hablar sobre los viajes espaciales. Además de ser brillante, tiene un estupendo sentido del humor, lo que hace que escucharle sea una auténtica delicia.

Pues veréis, una vez terminada su interesantísima intervención salió pitando (volando resulta escaso) hacia el coche, flanqueado por mmm.... debíamos ser cinco personas. De las cinco a cuatro nos hubiera encantado continuar la conversación de antes -no siempre tiene uno la oportunidad de pasear al ladito de un astronauta- peeeeero a la número cinco -ya adelanto que con una sensibilidad de ñu- sólo le interesaba convencerle de que grabara unas palabras para canalcam.

Un despropósito.

Una imbécil.

Se nos fue espantado, el astronauta.

Aún así, me declaro fan incondicional de Pedro Duque.

Escribí antes que tenía que contar dos cosas, pero no logro recordar la segunda. Puede que fuera una crítica super trendy a unas gilipolleces que leí ayer, pero si es eso... paso, recordad que tengo un libro interesantísimo deseando que me meta en la cama.

Así que os dejo por hoy. Mañana más, el fin de semana que viene también (iremos a la feria del libro viejo y antiguo y lo mismo al teatro, aunque eso no lo podría jurar) y todo con una sonrisa porque estoy contenta, pero muy contenta.

el tonto

He llegado a casa hace un rato con ganas de contar un par de cosas sobre el musical que se estrena en breve con las canciones de Sabina como excusa(he estado en una “función previa”).

A ver, la escenografía es buena, los actores no lo hacen mal (aunque hay uno que pone unas caras muy raras y da un pelín de miedo... enseguida percibes que hace de muerto, y los muertos ya sabemos las caras raras que ponen). Total, que formalmente todo es súper chulo, ahora bien, como obra es un bodrio.

Primero porque rescata el millón de tópicos que nos sabemos de Sabina sin ser una obra que trate sobre él... El hilo argumental que se han inventado para encajar las canciones está lleno de putas, chulos, canallas, timos, boxeadores, el atleti, suburbios, bares. Todo muy sabiniano, hasta el bombín.

Segundo porque el argumento es una patata: unos chicos que le hacen el tocomocho a un mafioso. Así. Ya. Sin anestesia. Lo que se dice el tocomocho, el de tony leblanc de toda la vida.

Tercero por el tonto.

En la obra los personajes están definidos de una manera muy grotesca, muy burda. Y como no puede ser de otra manera... tenemos un tonto.

El tonto es boxeador. Intuimos que se ha quedado así de idiota por los golpes, aunque yo mantengo ciertas reservas. El tonto es tonto de capirote y la gente se ríe mucho con sus simplezas. Chic@s, no evolucionamos. Nos gusta reírnos del tonto. Nos encanta reírnos del tonto. Tenemos unas vidas tan miserables que nos ponen un tonto y nos hacen felices. Cómo será que es el tonto el que se ha llevado la gran ovación del público en los aplausos del por fin nos vamos (ésa soy yo).

... Seguido del pringao. Otro personaje que nos encanta, el pringao. Ése que hace de interesante pero al que se la pegan. Que se ve venir, que se ve venir, no te fíes de la chica, que te la va a meter doblada, que te está haciendo la cama... pues nada, el pringao no ve venir nada, pero mira por dónde transmite ternura, un rollo muy de madre y también se lleva aplausos. Pobre, si es que le han liao.

O sea, que nos gustan los tontos y los pringaos. Y claro, los guionistas nos ponen tontos y pringaos. Y todos tan contentos. Salimos comentando la jugada, ¿y cuando decía “por dios bendito”? Jajajajaja ¿y cuando le dice al pringao que es del atleti? Jajajajaja y así hasta el infinito y más allá.

Tampoco me ha gustado porque es muy estridente y porque -por favor- dura más de tres horas. Estoy segura de que el tocomocho se puede resumir bastante más. Habría que prescindir de algunas canciones, pero yo lo hubiera agradecido.

Y que conste que esta es mi opinión personal personalísima. Que entiendo que el resto del mundo pueda salir encantado del tocomocho sabiniano.

Yo iré a verle cantar a él, que seguro que disfruto mucho más.