miércoles, 27 de abril de 2011

para los que se cabrean porque no sigo la corriente

No soy políticamente correcta, lo que no me convierte necesariamente en maleducada.

No me importa lo que penséis de mí.

Soy absolutamente consecuente con mis pensamientos y con mis sentimientos.

Nunca esperéis de mí lo que esperáis del resto del mundo.

Soy leal y jamás ignoraré la llamada de alguien a quien quiero, aunque eso no signifique que me pase el día pegada a las personas a las que quiero o incluso que me preocupen sus quehaceres diarios.

Me gusta que la gente que me rodea sonría. Tanto, que mis penas son privadas.

Escucho más que hablo y tengo la capacidad de ver más allá de lo que ven otras personas. A veces, entre lo que escucho, lo que veo y lo que siento no me hace falta preguntar.

No sé qué es la autoestima, pero tengo un amor propio envidiable, que es el que me va colocando poco a poco en los lugares a los que quiero llegar.

Lloro de rabia y de impotencia y de tristeza infinita y cuando basta abro la puerta y busco soluciones.

No me gustan los enfrentamientos, aunque soy capaz de provocarlos con una mirada.

Soy como soy y si no os vale, el problema ya no es mío.

martes, 26 de abril de 2011

la bata

Tengo una bata tremenda.

Sé que reconocerme en bata ya mata cualquier imagen sofisticada que os hayáis elaborado de mí, así que para pasar este trago de la mejor manera posible, a partir de ahora escribiré sobre mi dressing gown, un término mucho más cosmopolita y sugerente.

Aunque en estos momentos me espanto, a mi favor tengo que el dressing gown no es de ruloempanadillas, sino una compleja prenda de forro polar, a caballo entre el albornoz y el kimono. Aunque es morado es bastante poco femenino. O me queda bastante mal, que también puede ser.

Como cada mañana hasta que no alcancemos los 40º, me he enrrollado dentro de este montón de tela calentita. Normalmente la abandono rápido por otras ropas más monas y sobre todo más apropiadas para salir de casa, pero hoy no ha sido así y de ahí el horror.

He bajado las escaleritas del porche con un aspecto muy poco seductor... y me he acordado de un actor que en una peli americana salía igual de destrozado a coger el periódico.

Aunque he intentado pasar desapercibida, mi vecina se ha esforzado en entablar conversación. Maldición. Mi vecina es lo más, claro. De té en embassy y veladas nocturnas perfectas a la luz de las velas, con el jardín decorado con miles de bombones de esos tan finos.

¿Qué te ha pasado Lucía, te has caído de la cama?
Mmmññññrgggrrrakhjbas
Deberías mirarte al espejo. Es que estás súper graciosa
Nññrrgahsdgljahdbovuds
Qué va, yo he dormido fenomenal y eso que me retiré tarde. Estuve hablando con Pitita, ya sabes, la ex de James

A la salida del garaje ella seguía a lo suyo y yo lo he empeorado todo con un repollo en la mano izquierda.

Dime que NO vas a cocinar ESO
kjfhbaouivhdpvundjb

Después del portazo y de poner el repollo en la cazuela tenía que desahogarme.

Así que os aguantáis.

lunes, 25 de abril de 2011

much ado about nothing

Llevo un par de días con este mucho ruido y pocas nueces en la cabeza, preparados listos ya y nada, no arranca, así que lo pongo aquí de título para darle algo de vidilla y me dedico a contar mi día veintinosécuantos de abril, que sin ser especialmente festivo, no ha estado mal.

Como hasta mañana no hay cole, he disfrutado del último despertar mágico. Habitualmente mis mañanas son de espanto. Dicen que tener pins es preciosísimo, pero hay momentos -y las mañanas son uno de ellos (hay más)- en los que yo cambiaría a los míos -no sé- por unos platos hondos (1).

Abro paréntesis
: la parte buena es cuando llegan las vacaciones y vivo mañanas de una felicidad imposible. ¿Qué puedo decir de esos tres días en los que me desperté sola, deambulé de aquí a alla, desayuné sin voces, no repetí el vamosvamosvamosquellegamostarde ¿es que no me oíssss? ¿se puede saber a dónde vas ahoraaaaa? ¿quieres meterte en el coche de una maldiiiita vez?Cierro paréntesis.

Total, que después del último desayuno unipersonal... a trabajar, feliz con las emociones éstas de las últimas horas. Nada nuevo hasta las tres, hora en la que el cielo pasó del azul al plomo en cosa de segundos y del plomo al granizo brutal en menos. Vuelta a casa, comidita, recogiditas, compritas de yogurines y vuelta a la ofi, que en mi caso es ayunta. Más de trabajar, intercambio de noticias (2), vuelta a casa y C. con fiebre.

De ahí hasta hace un rato, nada original. De hace un rato en adelante sentadita me tenéis, con mis historias y con mis planificaciones caca (en lo de comer bien + ejercicio no me entretengo, que luego todo se sabe).

(1) En realidad es preciosísimo y, entre nosotros, no los cambiaría nunca por nada.

(2) Yo le cuento a S mis novedades ocupacionales y él me cuenta que se casa (una pena, chicas. Una pena).

sábado, 23 de abril de 2011

mi día del libro

- Hoy es el día del libro porque nació Cervantes, ¿no?
- No, porque murió
- Y Shakespeare
- El mismo día
- El mismo año
- En 1616

No dejo de sorprenderme. Se ve que acumulo datos que desparramar en la conversación menos esperada. ¿Cómo puede ser que sepa tan de sopetón eso de 1616? ¿yo? un desastre tan mono.

Éste ha sido el último pensamiento que he dedicado al día del libro 2011, un día que he empezado pronto, tanteando con mi aún lentísima mano izquierda cualquiera de los libros de antes de dormir. Un ratito de leer antes del nuevo día para celebrar que es sábado, que no tengo prisa, que es el día d y no sé cuántas cosas más.

Entre el desayuno y la comida me he dejado caer por una de mis libres preferidas. Me encantaría contar que me he comprado esto y aquello, pero no ha sido así. No he encontrado nada que me haya llamado la atención, así que me he mercado una novelita de intriga y un librito de Susanna Tamaro que ha elegido C especialmente para mí.

Comilona santera y a pasear con el perro por el campo. Con la excusa de terminar unos trabajitos nada emocionantes, me he calzado las botas de siete leguas para perderme un rato entre la jara. He hecho cosas de princesa con un sapo que había en medio del camino y he dejado al perrito medio ahogarse en el río mientras la lluvia caía y yo a lo mío con las posibilidades de un encuentro casual con un mozo interesante.

Vuelta a casa, merienda de chocolate (eso no son buenas noticias) y a ponerme mona para la ilusión del día: J ha publicado su primer libro, y no he querido perdérmelo. Como no podía ser de otra manera, lo he comprado y ahora debería meterme en la cama y empezar a leerlo, pero me temo que aún tardaré un poquito, porque ando con la cabeza llena de cosas, de personas, de ideas y de sentimientos.

Y aunque no pega ni con cola... con esta canción a presión desde las dos de la tarde.

jueves, 21 de abril de 2011

las propiedades de la lluvia

Inflarme a chocolate no es en absoluto la mejor manera de solucionar los problemas, pero de momento ayuda. Escribo el de momento con toda la intención. La experiencia me dice que además de mantener el problema, el chocolatracón amplía la molesta sensación que me produce el ser una mujer sin voluntad.

Con esto no quedan dudas: hoy ha sido un día chocolateado.

Afortunadamente ha sido y ahora estoy por fin en la cama, fuera llueve y he previsto una noche de ordenar y libros, aunque me temo que el ritmo de la lluvia y la noche oscura me van a ir cerrando los ojos pero que ya.

Me encanta la lluvia. Me apasiona la lluvia. Adoro las tormentas. Desde siempre. Esta tarde he salido a pasear en pleno aguacero y ahora lo haría si no estuviera tan empaquetada. Los relámpagos, los truenos... los truenos hasta me emocionan. Y lo más curioso es que la lluvia me inspira. El binomio lluvia sequía se convierte en la mejor metáfora de mis desvelos creativos.

Cuando llueve como hoy, me sorprendo recreándome en La lluvia tiene un vago secreto de ternura, uno de los versos de mi vida. Es de Lorca, y encabeza un poema que -si no lo leo no lo creo- se titula Lluvia.

Lo dejo aquí, con un si el chocolate ayuda algo, escribir y la lluvia lo pueden todo.

miércoles, 20 de abril de 2011

Las locas vanidades

Desde que renombré este blog (hago saber que antes se llamaba un día de lluvia) han sido varias las veces que he pensado en aclarar de dónde salen estas vanidades, y hoy de repente, supongo que por haber oído a S recitar la frase, he buscado la cita y he decidido releer el libro.

Esta frase es la terminación irónica de un pensamiento que Virginia Woolf deja caer en Una habitación propia. La transcribo: “(...) era la afirmación del profesor sobre la inferioridad mental, moral y física de las mujeres. Mi corazón había dado un brinco. Mis mejillas habían ardido. Me había ruborizado de cólera. No había nada particularmente sorprendente en esta reacción. A una no le gusta que le digan que es inferior por naturaleza a un hombrecito -miré al estudiante que estaba a mi lado- que respira ruidosamente, usa corbata de nudo fijo y lleva quince días sin afeitarse. Una tiene sus locas vanidades.”

Leí Una habitación propia por primera vez hace no mucho, una noche en la que me quedé a dormir en casa de mi amiga celia con z. Lo leí de un tirón y al día siguiente corrí a comprarlo y lo volví a leer y es un libro al que desde entonces vuelvo con frecuencia.

Se trata de un ensayo muy inteligente sobre el feminismo, desde una perspectiva literaria. ¿Qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Una habitación propia, que traduzco en independencia económica y personal. Entiendo que la repercusión de este ensayo en 1928 (sólo hacía nueve años que se le había concedido el voto a la mujer) tuvo que dar más de un mareo y lo curioso es que por más que lo leo no encuentro que haya perdido ni un ápice de actualidad.

Y eso es algo que debería hacernos pensar.

martes, 19 de abril de 2011

sois unos sosos

Mucho mensajito privado, mucho sms, algún me gusta feisbuquil... ¿es que nadie participa en nada? ¿sabéis la alegría que me daría que saliérais a la luz? ¿sabéis lo que me cabrean vuestros miedos o vergüenzas? De verdad sois muy sos@s.

Perdonad este desliz de mal humor que de antemano sé que no va llegar a ningún sitio (volveré a recibir comentarios privadísimos), pero es que hoy me lo pedía el oído interno.

A lo que iba. Hace unos días terminé de leer un libro terrible. Lo colgué por ahí y se me olvidó quitarlo a tiempo de que alguien fuera corriendo a la librería a no quedarse sin.

Es un libro absurdo que cuenta una historia terriblemente vulgar, la de una mujer que desaparece a los seis meses de casarse porque lo hace con el hombre equivocado (dos amigos, ella quiere a uno pero se casa con el otro no sabemos bien por qué, el no elegido es monísimo y está forrado), que es muy celoso y la viola y la intenta matar, en fin. Se supone que es de intriga, pero es de bostezo.

Como la historia es un bodrio en sí misma, la autora (a la que en la cubierta ponen por las nubes ¿?) nos la cuenta cronológicamente al revés. O sea, empieza con la desaparición y la caga en el último capítulo, en el que vuelve al presente para sorprendernos con un final imposible, pero imposible del todo (una estafa, vamos). No lo cuento por si a algun@ le ha surgido la necesidad de leer esta cosa que desde mi punto de vista es una auténtica pérdida de tiempo.

O sea.

lunes, 18 de abril de 2011

una nueva ocupación

¡Mami! Me han regalado gusanos de seda. Mira.

Puaj, ¿y no te han dado morera?

¿Qué es eso?

Pues lo que comen los gusanos

No, pero tú me buscas ¿no mami?

Eeee…

¿Vamos hoy a comprarme unos zapatos?

Pues no lo tenía previsto

¿Qué hay en esa caja?

Gusanos

Yo también quiero

Que no los toques

Y así fue como empezó la nueva experiencia maternal de los gusanos de seda. Creía que ya tenía esto de ser madre bajo control, cuando me descubrí encaramada a un árbol cogiendo ramitas para que esos diminutos bichos no murieran por mi mala gestión.

Ahora los tengo en la cajita –va a ser cierto eso de que la vida da vueltas- y me gusta verles comer y crecer y seguir comiendo. C ya pasa olímpicamente de ellos y como M estuvo fuera del juego desde el principio resulta que el pinto pinto me ha señalado directamente.

No sé con cuántos empezamos. O sea, no sé cuántos se han quedado en el camino (pasaron un par de días sin comidita porque –a que no lo sabéis- las moreras no crecen maldita sea en la puerta de casa. Por eso y porque –cómo demonios es una morera... es algo que saben l@s pmadres… pero mamá, tú eres madre).

Total, que ahora tengo 11 gusanitos que comen por mil, he localizado las moreras (con ayuda) y estoy sin pins, por lo que las incursiones nocturnas -eso sí- son menos dolorosas (¿te sujeto el culo mami? No hijo, ya puedo yo).

martes, 12 de abril de 2011

de risa

No es bueno reírse de los demás, lo sé, pero es que hay gente que se merece un par de buenas carcajadas, de esas que empujan los niveles de buen humor hasta el infinito. Aquí donde vivo hay un par de ejemplares francamente interesantes, y hoy me quiero sentar a escribir porque llevo dos horas instalada en la risa floja y necesito evolucionar a cosas más serias.

Hoy las lágrimas de reír se han derramado por uno de ellos. El poeta local. Nuestro incomparable carlos de benito.

Sería digno si no se creyera Lorca. Escribir es difícil, es un trabajo duro y cualquier persona que da sentido a tres palabras tiene toda mi consideración. Pero éste no. Las junta regulín, se pone un gorrito para dejarse caer por el pueblo y nos mira por encima de un hombro sin ortografía.

Tu piel morena hace que la noche
sea vastante oscura y soleada
cuando tus ojos inusitados me miran Indescriptibles.
Tu alcova es bonita y pulcra
Jamás, es una palabra que no.

Lo que se dice con un par.

No me haría tanta gracia si fuera un tipo sencillo (de hecho, me suelo quedar prendada de cosas más lamentables), pero es toda esa soberbia que rezuma la que le convierte en el irresistible punto de mira de mis días tristes. Y es que ya se ha convertido en el remedio seguro contra esta primavera.

Y ahora que elegir la palabra exacta me ha serenado, confirmo que estoy bastante liada con la vida. Aún así, doña musa ha vuelto (lo mismo tiene que ver) y estoy retomando ratos de escribir. Lo bueno es que tengo un plan. O sea, tengo un proyecto. O sea, tengo una idea. Y es bueno porque se me hace más fácil sentarme y ponerme manos a la obra.

Lo que en ningún caso quiere decir que vaya a dar un empujón progresivo y constante aquí a mr. blog, al que –he heredado el gen de mi abuela- seguiré haciendo engordar, pero ahora más sin prisa, que estoy sin tiempo.

miércoles, 6 de abril de 2011

...

Quiero colgar una entrada todo luces y sonido de mi último Londres, pero como una cosa es la intención y otra la posibilidad real de que la vida me dé un rato… la entrada Londres se está convirtiendo en una molesta entrada tapón.

Desde que volví por supuesto que han pasado cosas (las últimas hoy sinirmáslejos) pero hasta que no me decida a descorchar mi cabeza el resto no va a salir.

Y eso me estresa.

Un montón.