jueves, 31 de marzo de 2011

de fiesta interna

Después de varios días de agotamientos varios, por fin hoy he resurgido al ritmo de esto, entre otras cosas. Además, me parece que tengo algo en el estómago y cuando escribo algo no me refiero a algo indefinido, sino a unas mariposas de colores que mueven las alas. Podría ser la primavera, pero me extraña porque la prima me deprime mogollón.

Claro, que a lo mejor lo de la renovación de la sangre va y tiene que ver. O, O, O… lo mismo es otracosamásemocionante.

Ahí lo dejo.

Por lo demás, con la cabeza llena de mil planes a corto plazo que empiezan a cobrar forma. Me encanta que mis ideas crucen la línea que las separa del plano físico. Pensar, idear, visualizar y voilà ahí lo tienes, ha sido niña.

Y poco más. Últimamente no recuerdo lo que leo. Tampoco recuerdo lo que quería escribir. Se ve que sólo quiero dormir y soñar y –si eso- bailar un poco.

Y es que ahora estoy más musical. Llego a casa y me enchufo las canciones de mi vida. Incluso me estoy planteando retomar el piano. Vamos (que nadie piense lo que NO es), que he decidido darme el gustazo de aprenderme las gnossiennes-y-ya, y así –cuando llegue el otoño ocre y gris- podré organizar una tarde perfecta de música, mocos y té.

A propósito de esto de las canciones de mi vida, el otro día me pasó una cosa curiosa. En una tiendecita de chuches descomunales escuché esto y -no preguntéis por qué- me la sabía enterita. Ni idea de qué canción era, de quién la cantaba o de cómo había llegado a ese lado más oscuro de mi cerebro.

Le pedí a R. que me ayudara con su aplicación mágica, pero justo en ese momento nos sobrevoló la maldición del faraón, así que no fue hasta ayer que encontré en vivainternet título e intérprete. Lamentablemente, aún no sé cómo llegó a mi cabeza (ay la edad), pero me sigue gustando, oyes.

Y como en este preciso instante se me están yendo los pies con los clash… aquí lo dejo.

Mañana más y documentado.

miércoles, 23 de marzo de 2011

la llamada de la selva

Pasado mañana yiiiiiiiiiiiijaaaaaaaaa me pirovampiro a Londres, así que ahora estoy en la fase de superar esos asuntillos previos de mala conciencia maternal, pánico a las alturas, fobia a los lugares cerrados, la noche en blanco noseaquepierdaelmalditoavión y mil otras bobadas que se os puedan pasar por la cabeza.

Me reanima saber que son eso, bobadas, y que en cuanto pise –no sé- Gordon Sq (si es que si es que) me brillarán los ojitos.

De momento, entre la lluvia de fuera y esto (que ya no me puedo quitar de la cabeza) me voy haciendo a la idea.

Por cierto que qué grandes los clash!

domingo, 20 de marzo de 2011

entre fogones

Estaba preparando medio entusiasmada la comida de hoy y de repente me he descrito imaginariamente así, entre fogones, sólo que la imagen no es real. En mi casa no hay fogones, ni siquiera hoy huele a -no sé- pan recién horneado.

El arroz con verduras se debe exclusivamente a que ayer había guisantes en la frutería y se me ocurrió que C&M disfrutarían desenvainándolos, y yo viéndoles. Así ha ocurrido. Después, ellos se han ido a jugar (el sol y el jardín les esperaban brillantes) y yo me he quedado mirando los guisantes con un poco de cansancio.

Intuyo que se avecina la desesperación anímica de la primavera. Lo intuyo por la coca cola extraña que me estoy bebiendo (nunca, pero nunca, me apetece una coca cola, que guardo abajo, en el garaje, por si alguien viene y no quiere té) y por el libro olvidadísimo que gritaba anoche mi nombre desde un lugar inaccesible de la estantería.

Una, que está hecha de todo, no reniega de su pasado cursi (por llamarlo de algún modo) y sí, reconozco que a los veinte me atacó el romanticismo literario más inglés y más normalucho. O sea, no el de ShelleyByronKeats (ése llegó después), sino el de la incombustible rosamunde pilcher y sus novelas de amor irreal y finales rosas rosísimas.

Pues bien, ayer no encontraba nada que leer. Nada de nada. Todo se me antojaba cuesta arriba, pero quería leer, quería mucho mucho mucho meterme en la cama con un libro que me mantuviera en vela toda la noche. Y así fue como me encontré frente a la estantería y como volví a ver la pastelada de pilcher y como me tuve que subir a una escalera para cogerla y asombrada me metí en la cama y asombrada la leí de un tirón.

Y cuando cerré el libro me resbalaban lágrimas por las mejillas.

Y cuando cerré los ojos la luna y el frío se colaron por la ventana abierta y me sentí muy bien.

Y el arroz ya está hecho y tengo que llamar a los pins que por supuesto no querrán venir y los entiendo y probablemente comamos en el jardín.

Melancolía y coca cola, ventanas abiertas y comidas alegres en el jardín... definitivamente ya está aquí.

jueves, 17 de marzo de 2011

así me va

Tengo tantas novedades tontas agolpadas entre la frente y la nuca que me parece que un día de estos me voy a convertir en un géiser. De momento he pensado aprovechar esta entrada en blanco para desprenderme de un par:

Al final C tuvo su fiesta y aunque a mí me costó dos días en el planeta del estrés todo resultó tan fenomenal que sus amiguitos quieren –aymadre- repetir.

Estoy contenta porque ha servido para que C se integre definitivamente en su nueva clase, a pesar de ese inolvidable momento en el que hice la croqueta en el salón. Y es que si no hago de las mías reviento, para bochorno de una niñita a la que ya le empiezan a hacer poca gracia según qué cosas.

Luego están las novedades discográficas del lucimóvil, ambientadas en el más palpitante estilo neotecno. He accedido a cambiar satie por lady gaga y presiento que éste ha sido el punto de inflexión hacia la nueva era. Mis pins comienzan a desarrollar un criterio musical completamente opuesto al inculcado durante años de dulce imposición y llegan al cole al ritmo histérico del i know that we are young and i know you may love me but i just can’t be with you anymore, Alejandro.

Por ahora me permiten ir ridiculizando las canciones y nos reímos juntos de los estribillos simplones y los vestidos de filetes (aún conservo restos de supermadre se ve), pero me temo que este horror es ya imparable.

Lo bueno… el siglo en el que vuelva a una discoteca podré hacer como que nunca conocí a camilo sesto.

Y lo último por ahora es que estoy encantada porque acabo de hacerme el carné de la biblioteca, algo francamente importante para mis finanzas que están a doscientos metros bajo el nivel del mar.

domingo, 13 de marzo de 2011

algo va mal

Estamos deshumanizados. Vemos las imágenes desoladoras de un terremoto, las de sus consecuencias, sabemos que hay miles de muertos... y cambiamos de canal. No nos afecta más allá del triste y banal comentario qué fuerte lo de Japón, tú. ¿10.000 muertos? ¿25? ¿123.000? Sólo son cifras. No queremos entender. No podemos entender. Ya no. Estamos tan acostumbrados a procesar imágenes de destrucción masiva que lo de la fusión nuclear resulta hasta electrizante.

Me recuerda a la tarde de las torres gemelas. Tan irreal. Sabíamos que estaba sucediendo, pero aún había esperanza de que apareciera matt damon y diera un giro inesperado a la situación.

Personalmente fue la de Madrid la que más entendí. Tal vez porque me enteré en la estación de cercanías, cuando me disponía -como todas las mañanas- a coger un tren. Tal vez por los minutos de tensión al no localizar al padre de mis pins, que había cogido un tren previo. Tal vez por el silencio universal, atascada en plena castellana, tan roto por las sirenas de las miles de ambulancias que recorrían aquél pasillo improvisado de coches de atocha a la paz.

Ahora sigo la desgracia japonesa con la curiosidad de la distancia y la retina llena de otros terremotos. Sentí más tristeza paseando por Pompeya que hoy en mi sillón, viendo las imágenes de los pueblos devastados, y me parece que algo nos va muy mal.

jueves, 10 de marzo de 2011

a la salida del cole

Mami, puedo ir con O a fútbol ¿puedo puedo puedo puedo porfi puedo puedo puedo puedo?

Sí, mujer, que se venga, yo le llevo.

Pero si va con uniforme.

Uf, pues hoy sólo tengo la ropa de O, si no se la dejaba yo ¿Por qué no vas a casa y la coges? Ya le digo a P que llegas enseguida.

Porfa porfa porfa porfa mami porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa

Bueeeeeeeno, vaaaaaal...

¡VIVA! ¡puedo puedo puedo puedo puedo! ¡A por ellos oe, a por ellos oeeeeee! Vamos O!

¡M! Ni se te ocurra moverte de aquí hasta que salga C. ¿No me has oído? MMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!

Hola mami ¿sabes que blablablablablabla...?

MMMMMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!!!!

Que me vas a dejar sorda.

Eh? Ah, ya estás aquí. ¿Qué tal te ha ido?

Bie...

Demonios. MMMMMMMMMMMM!!!! ¿Quieres venir aquí de una maldita vez? Te quedas sin ir a fútbol ¿me oyes?

Pero me has dicho que podía

¿Va a ir a fútbol? Yo quiero ir a casa y hacer tu merienda y la mía. ¿Puedo mami?

Sí digo no.

¿Entonces te llevas a M?

Sí, no te preocupes MMMMMM!!! OOOOOOOOOO!!! que llegamos tarde veniiiiiiid aquíiiiiiiii.

Les he dicho a todos que vengan disfrazados.

Eh?

A todos, que les he dicho que vengan disfrazados a mi fiesta.

¿De qué me estás hablando? Anda, entra en el coche que tenemos que coger la ropa de M.

¿No te acuerdas de mi fiesta? ¡mi fiesta! ¡es el sábado!

Diosssssssssss ¿Te has abrochado el cinturón? Abróchate el cinturón y escucha: llegamos a casa-subo como un rayo a la habita de M y cojo la ropa de fútbol-le preparo algo de merendar y...

¿puedo preparárselo yo? ¿Puedo? ¿Puedo?

No

Pero antes me has dicho...

C, hija, me estoy poniendo un poquito nerviosa. ¿Te has enterado de lo que te he dicho yo a ti?

Que sí.

A ver, repítelo

Que le prepare a M la merienda.

Aaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrggggggggghhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!

best news

Ayer estaba tan en una nube que me olvidé de mi deber cibernético de compartir con la multitud mi alegría descomunal. Sí. M lo consiguió. Se alzó pasmado con el premio al mejor disfraz. Ya es oficial. Tengo en casa a mister carnaval 2011. No miento cuando digo que no puedo con tanta felicidad. Desde ayer se me ha congelado una sonrisa de gato de chesire en la cara que -entre nosotros- ya está empezando a resultar un poco falsa.

Después de varias horas de arduas negociaciones, convinimos una caracterización clásica: mi niño quería convertirse en Arquímedes y a mí me pareció que con una sábana podía organizar algo (¿pero esto?). C optó por el negro y fue el gato más guapo de la historia de los disfraces de gato. A ella le cosí unas orejitas de nada (aún recuerdo ay los kilómetros del traje de porry hatter del año pasado) y una flor en un rabito de tul. Poca cosa para toda esta repercusión.

Tengo a mini entusiasmada. Dice no sé qué de comerse a mis niños. Lucimami también llamó para felicitarnos y pedir toda la documentación gráfica, por favor. Estoy en un sin vivir.

La pena es esa coliflor que estoy cociendo para la cena (efecto directo del subidón “soy-la-mejor-madre-qué-disfraz”) que cómo me gusta la coliflor, pero qué peste. Se me está agriando el gesto chesire.

A pesar de la soberbia y la peste, hoy el día está resultando, y lo mejor es que promete más: esta tarde tengo yoga. Una ocasión estupenda para tostar al profesor con lo de ayer y retomar esas sensaciones frentetierra que tanto (i) me relajan (ii) me hacen pensar ¿qué demonios hago aquí con el culo en pompa?

Hoy tengo ganas de escribir, ¿ves? así que lo mismo esta noche os cuento el cambio de rumbo en el que estoy, que según pasan los días me va entusiasmando más y más y más y más...

lunes, 7 de marzo de 2011

entre el barbecho y la sequía

Prefiero pensar que es en barbecho donde estoy, porque lo de la sequía se me antoja terrible. No me apetece leer, no me apetece escribir, no me apetece pensar. Más o menos estoy desconocida. Si no fuera porque me mantengo firme en lo de dormir pensaría cosas raras.

Todo sirve y este proceso de bloqueo intelectual explotará por algún lado, quiero creer, y me dará el ataque creador absoluto de lo mismo pintar que fieltrear que escribir un relato sorprendente. Pero eso si estoy barbechando, porque como haya llegado la sequía pertinaz estoy lista.

De lo ultimito que leí antes de la caída, recuerdo un libro que me viene al pelo: Diccionario de literatura para snobs. Me viene al pelo porque yo soy súper snob, claro, y me siento de lo más reconfortada leyendo las breves historias que sólo interesan a los happy few entre los que me incluyo.

El autor (Fabrice Gaignault) repasa ácido y por orden alfabético los nombres de los autores que considera imprescindibles en la biblioteca de cualquier snob literario. El texto está acompañado de ilustraciones (sólo la portada es sensacional) en blanco, rojo y negro.

También me dio por John Berger y en unos meses he leído varios de sus libros. Ahora estoy con Con la esperanza entre los dientes (que no es lo mismo que con la esperanza atragantada, que también también), un diría ensayo sobre el significado del compromiso político, a partir del análisis de la esencia del terrorismo y del drama que el desarraigo supone a millones de refugiados. Literario a pesar de lo que pueda parecer.

Por lo demás, poco. Lo único que recuerdo de mis iniciales momentos de encefalograma plano es que me entusiasmé con la serie Bevilacqua de Lorenzo Silva. Lo del encefalograma no es malo, sino el estado ideal para leer policíacas sin las secuelas eruditas de los momentos snobs.

Musicalmente estoy de revival. De paseo con la negra flor a pueblos del mundo ¡extinguíos! No he llegado a pasar por la unión porque estoy tirando por un rollo más movida, pero a estas alturas del colapso mental ya no descarto nada.

viernes, 4 de marzo de 2011

a la vuelta de una esquina

Esta mañana en mi camino lalalalala lalalalalala de casa a trabajar he sido interceptada por el brasas. No me ha funcionado el viejo truco de silbar y mirar hacia otro lado y a escasos metros del destino me han dado casi las diez y un sopor del que aún, lo juro, no me he recuperado.

El brasas lleva un paraguas colorín que no ha dudado en privatizar en plena alerta por nieve -él es así, muy a lo suyo- mientras me contaba todo a varios grados bajo cero. Todo es todo. Todo empieza el mal día en que nació. Por supuesto desde ahí hasta aquí la vida no le ha dado más que disgustos y por supuesto tenía que volver a contármelo, y de verdad que esta vez me he esforzado por evitar la caraerror qué-pero-qué interesada-estoy.

La novedad de esta vez es que tiene un colega que le ha hecho un faenón y aún no ha decidido si le va a perdonar, pero de momento ya ha colgado un video en youtube en el que le cuenta las razones de su malestar.
  • Míralo, está en youtube, tú escribes chema aún te quiero y sale
  • No hombre no, son cosas tuyas
  • Puedes mirarlo eh, que yo no me escondo
  • Ya, pero si es que me da igual
  • Sí, creo que es chema aún te quiero, tú miralo

Al parecer irene le apoya y también chechu le ha enviado un par de mensajes. Gilipolleces como ésta... hasta el infinito y más allá.

Aún seguiría ahí plantada si no hubiera cruzado mi mirada con la de un perroflauta al que

  • hombre hola, espérame que subo contigo.
  • Perdona que me vaya así tan rápido, romeral, pero es que tengo que hablar un par de cosas con ése y se me está yendo.
  • Vale tía, nos vemos.
  • Hola, qué tal. Parece que nieva eh?
  • ¿Cómo?
  • Vaya, qué cosas, te he confundido con un amigo

Tendría que hablar con el librero para que me cuente por qué utilizo la técnica de la retirada a discreción en vez de coger el toro por los cuernos mira romeral esssss que no te aguanto macho. Das unas chapas mortales. Que me dejes en pazhombreque me dejes en paz.

Estoy entre mi nefasta autoestima-asertividad y el tema de la educación del colegio de pago. En cualquiera de los dos casos, tengo que pensar algo para la próxima vez.

martes, 1 de marzo de 2011

yuujuuuu

No contentos con fomentar año tras año esa imagen de madre loca que grapa disfraces entre blasfemias en vez de confeccionarlos con amor y trinos de pájaros, en esta nueva edición del maldito carnaval tengo a mis pins entusiasmados porque el mejor disfraz se lleva premio.

Los pobres desconocen que lo llevan claro, claro, y mantienen alta la expectativa de alzarse con el galardón.

De momento -y a una semana del gran concurso- aún estamos en el proceso

- Yo quiero ir de ave fénix
- Ya hijo, pero yo no sé hacer un disfraz de ave fénix
- Pues mamá, como un pájaro
- Ya, pero entonces vas de pájaro no de ave fénix
- Y yo voy a ir de cíngara
- ¿no hace un poco de frío para que vayas de cíngara?
- Sí, pero yo voy a ir de cíngara
- El ave fénix se quema
- ¿Y qué me quieres decir con eso?

Dadme un par de días y una bolsa de caramelos y descubrirán que en realidad quieren ir de bruja y de pirata, una casualidad fenomenal para mamita, que soluciona el marrón con sólo abrir el armario. Buenovale que les tengo que maquillar, pero eso ¿ves? no me importa. Emborronarles la cara con un corcho quemado se me da de lujo.

Acaban de darme un montón de pena todas las chulerías que escribo, cuando sé que en los próximos días me acostaré de madrugada preparando unos trajes consensuados (ni de coña acepto el binomio avefénix-cíngara) que les hagan derrochar sonrisas de felicidad.