domingo, 27 de febrero de 2011

tengo una debilidad

Tengo varias, para qué andarme con medias tintas, pero hace unos días que doy vueltas a ésta que hoy cuento, que se llama enrique bunbury. Me vais a decir que va de tío intenso -como si los demás estuviéramos aún por alfabetizar- que tuvo muchas ganas de parecerse a jim morrison (supongo que a estas alturas ya lo habrá superado), que pone caras raras y que es un engreido pero es que me da igual.

La primera vez que le ví, que por cierto fue la última, era telonero -con héroes- de loquillo (si echáis cuentas oh oh estoy en la flor de la vida). Hasta aquél entonces, qué cosas, me emocionaba esto. A partir de aquélla noche pasé a esto otro y de ahí a todo lo demás.

No me considero frikifan, es más bien una debilidad imperecedera que de vez en cuando retomo en el coche o en la cocina con un micrófono de zanahoria. Es como esa cosa tan cursi de volver a casa... Le escucho y tachán lo que se remueve por ahí dentro reconforta. No pasa nada. La vida va bien. Ahí está el chuli para cantármelo.

Hace unos meses actuó por aquí, así que intenté convencer a meteorólogo para que me acompañara a verle. No le debí dar la pena suficiente y el intento quedó en nada, y como no es excesivamente popular entre mis alrededores, pues otra vez será.

Por lo demás puaj, de casi lunes.

miércoles, 23 de febrero de 2011

un post ñoño

El fin de semana pasado tuve dos posts en la punta de los deditos, pero entre unas cosas y un domingo vomitón me da que ya nunca serán.

En su lugar, ayer temprano (en la ducha) consideré la conveniencia de introducir aquí a mis hermanos meteorólogo y mini.

Este arrebato de amor fraternal muy pero que muy poco frecuente se debe al último correo de meteorólogo, que dice nube lenticular troncocónica espectacular que he cazado esta mañana yendo a esquiar… la calidad no es buena pero se aprecia lo brutal que es! (y la foto).

Hace mil años me preguntaron si meteorólogo y yo éramos gemelos. Por supuesto no –yo soy mucho (mucho) mayor y responsable- pero es cierto que tenemos una especie de telepatía cósmica excepcional (ejem, tenemos que hablar). Por ejemplo, sé que se estará tronchando con esto y que estará pensando algo del tipo es rara de cojones, pero sin tacos, que es muy fino. Meteorólogo ha sido mi compañero de infancia, me ha chantajeado hasta el fin, me creó un complejo descomunal de culo gordo, me ha espiado (aún le recuerdo meándose de risa en un armario mientras yo braseaba con no sé qué historias y miraditas a un espejo), nos hemos pegado hasta bien entrada la juventud… uf, ahora sólo me salen cosas malas pero debe haber habido alguna buena porque le quiero un montón y siempre me da mucha alegría verle.

Luego está Mini, que nació tarde y se perdió (i) todo lo anterior y (ii) tener una hermana en condiciones. Con Mini no he crecido y no sé si me alegro. No imagino eso tan guay de compartir ropa… ¡con ella! De vez en cuando me cuelo en su baño y me pongo todas sus cremas porque son exóticas y porque me da rabia que las tenga tan colocadas. Me encanta que Mini sea mi hermana, aunque ella y meteorólogo hacen piña contra mí (se creen que no me entero pero se les ve la pluma de lejos). Por cierto, que es una tía fenomenal. Tía de tía de sobrinos. Demasiado hiperactiva para mi estilo parsimonioso, pero definitivamente una monada (es súper chuli y tiene un perrito monísimo y repeinado).

Normalmente no hablamos mucho y de vez en cuando queremos organizarnos y hacer algo de hermanos, pero no nos sale. Y como no ejerzo de hermana coñazo mayor, pues así nos va.

A ver si ahora se animan y empiezan a hacerme la pelota para figurar más por aquí. De momento, podían ir empezando a pensar en la fiesta sorpresa que van a preparar para mi cumple.

qué mierda

A mi tía Mamen -la que me regalaba libros de Gloria Fuertes- le diagnosticaron hace cuatro meses un cáncer chungo que la ha catapultado con carácter preferente y urgente a unas cuantas pruebas, varios diagnósticos, citas con cirujanos, coordinadoras de cirujanos, radioterapeutas, quimioterapeutas y algún otro que me dejo por ahí. Todo esto y por fin la citan el día 28 para contarle el protocolo de la lucha contra su enfermedad.

Mi tía Mamen, si para entonces está para estas bagatelas, votará en mayo a súper espe fijo, a pesar del desprecio que ha demostrado hacia los miles de ciudadanos madrileños que agolpan las listas de espera y colapsan -gracias a su sonrisa franca- pruebas y especialistas.

Me parece una soberana desfachatez por su parte que haga campaña así, porque a pesar de todas las condolencias (por supuesto, por supuesto) esta señora ya ha hecho su campaña electoral. Su valentía, su fuerza, su aplomo y su elegancia la hacen flotar ya en el espacio exterior y ¿quién le menciona ahora uno de sus puntos débiles? ¿quién le dice hoy que la sanidad que propone es deshumanizada? A ella, que ha puesto su vida en manos de un sanador público.

A mí esta puesta en escena me confirma que esta mujer es un maquinón así para empezar, pero como he escrito antes me parece un desprecio, una desfachatez, una falta de respeto hacia las mujeres a las que les está quitando una mamografía anual (mujeres del mundo -parecía decir- no dejéis de haceros revisiones periódicas... pero en samitas, porque lo que es en el área 5 que sean cada dos años, por favor, que con lo que nos ahorramos me da para varias recepciones con vino español y prensa), hacia mi tía que con un diagnóstico complicado lleva 4 meses de retraso en una operación que le debe salvar la vida y hacia todas esas personas con orejeras que han aplaudido su lección magistral de demagogia.

¿No podía haber sido discreta? ¿Haberse operado hoy mismo sin un titular, sin un fotógrafo a las puertas de la clínica pública/privada y haber reaparecido en diez días? Si quería compartir con todos su congoja, ¿por qué no hacerlo después?

Porque lo de esta mañana vende. Vende su imagen y vende una sanidad lamentable pero que si bueno uf... si ella ha ido al clínico chico pues no estará tan mal (fijo que ahora hay leches por operarse allí. Somos así).

Lo dicho... qué mierda.

viernes, 18 de febrero de 2011

vértigos de esos

Ayer por la tarde compartí con C el viaje en coche más asombroso de mi vida. El trayecto era fácil, volvíamos a casa de nuestras cosas.

- ¿Puedo poner esto?
- Sí, claro. ¿Qué es?
- Perlas ensangrentadas
- ¿la de Alaska?
- Sí, ¿la podemos poner muy alto?
- ¿Bromeas? Estás hablando con la maldita reina del car scream, y

En no llegó a dos segundos C se transformó en una C desconocida. Se revolvía con espasmos dinarama ahora arriba ahora abajo miro a la izquierda miro a la derecha y con los brazos hago así. Al principio me debatía entre mirarla sin piñarme con el coche (aquí tuve que usar mucho el reojo) y luchar por mantener mi título ése del scream. Al final paré el coche en mitad de la calle (las cosas buenas de vivir en un pueblo) y me dejé llevar con la boca abierta de par en par.

Definitivamente es mi viva imagen, pero hasta ayer nunca lo hubiera dicho por su sentido del ritmo.

Me gustó mucho verla tan entregada a la música, tan cantarina y tan feliz, pero reconozco que me aterra esta faceta dancing queen (i) porque ni siquiera tiene 10 –qué va a ser de mí a sus 15- y (ii) porque –y esto es más de lo mismo- ¿dónde está mi bebé?

Ayer sorteé la angustia con soltura. Me acosté con ella que es algo muy antimadre, lo sé, pero qué carajo, no nos deben quedar muchas noches compartidas de sueños de nubes rosas... Durmiendo todavía tiene esa carita chiquitita y suave y redondita de bebé y sonríe cuando la abrazo muy fuerte y le digo muy bajito que es mi sol.

miércoles, 16 de febrero de 2011

qué pereza

Me encantaría que el primer correo de la semana fuera emocionante, amoroso, divertido, cariñoso, entretenido, sugestivo, enternecedor, desternillante, interesante, fenomenal, sorprendente, desmedido o cualquier cosa que se os ocurra, y sobre todo me gustaría que fuera de alguien cercano y amigo o lejano y profesional, cualquier cosa menos los anodinos correos de Eugenio Rielo.

Eugenio siempre quiere algo tedioso, como cambiar la hora del ensayo o informarme de que el sábado dejaron dos sillas mal colocadas por unas prisas súbitas que a mí qué más me da.

Cada amargolunes enciendo el ordenador y -aunque una ya es consciente de que al otro lado no va a estar indiana jones- la decepción es brutal. No falla. Eugenio pelma Rielo en negrita tiene que comunicarme algo con mucha educación.

Ni siquiera puedo considerar la opción evidente se-ha-enamorado, Eugenio Rielo no tiene intereses más allá de los estrictamente organizativos. Le gusta organizar. Le gusta dar el coñazo. Quiere las cosas a su manera y lo consigue a golpe de correo plomo, contando con la ventaja que le da la edad: no me sale el relámpago killer cuando trato con esos que ya no cumplen los 70 y lo sabe y se aprovecha de mi mal enfocada educación.

domingo, 13 de febrero de 2011

de pitufo gruñón

Hoy toca gris y lluvia y el alma se me contagia de pesadumbre y humor del malo. De momento no me he deshecho del pijama, que no es algo que me espante, aunque sí me da un poquito de pena porque qué pereza vestirme para salir a dar un paseín que huela a mojado.

Como hoy estoy de no pues no me apetece nada de nada, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de contar el espanto del último superventas del hiperlibro: 1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer. ¿Es en serio necesario editar gilipolleces como ésta? ¿Ya no vale decidir? ¿Hasta en esto nos tienen que regalar el derecho a no pensar? No tengo en casa el bodrio de la cerillera ¿y qué? en serio ¿y qué?

Con el reclamo de Blake Quentin en la portada (memorable ilustrador de “famosas” narraciones infantiles) nos intentan hacer pasar por el aro. Ya no tenemos de qué preocuparnos. En serio que no. ¿Que quieres que el chiquitín lea? Nada como un vistazo al gran gurú de los libros infantiles de ayer y hoy. Te lo venden como “emprender un viaje inolvidable a través de las historias que han maravillado a miles de niños y los han transportado a reinos de desbordante fantasía” (el que escribió esto o no fue niño nunca o nunca leyó).

Es fantástico. Está ostras organizado qué guay por estructuradísimos o sea tramos de edad (o-3, +3, +5, +8...). Esto es fenomenal para ya no darle ni dos vueltas. Total, digo yo que el que se deja guiar por esta clase de libros va a muerte y si el bebé con cuatro años devora a stevenson que le den. Le toca el gusano marrano y la hormiguita rita. Lo pinta Quentin.

He leído por ahí que hay quien lo considera un volumen imprescindible para los amantes de la literatura infantil y juvenil. Así, con dos cojones (ya he dicho que hoy estoy chunga).

¿Y los libros seleccionados? (siendo 1001 hay hasta de nuestra gran elvira lindo -qué harán mis pins sin ella, que ni de coña entra ya en casa manolito pedorro gafotas). Me preguntaba por este montoncín de libros... ¿quién decide cuálsicuálno? Parece que lo han dejado en manos de críticos escritores libreros académicos profesores y libros premiados. Y todo este montón de pacotilleros han puesto pinocho, los tres cerditos, pippi, las tres mellizas (bueno, menos mal que no se han olvidado de las tres mellizas), unos cuentos superchulos y chinos de hace más de 200 años (el que eligió estos por lo menos se lo ha currado un poco), el principito y sinceramente ¿por qué no se fomenta más la cultura del esfuerzo y del amor a la literatura? Hace unos años me costó MESES encontrar una edición (normal) de Pippi Calzaslargas. Ahora supongo que estará tirado, como la recomienda una tal eccleshare en grijalbo...

En fin, que me voy a tomar algo, a pasear, a volver a casa a entrar en calor, a leer, a darme un baño relajante y a dormir, que mañana es lunes y no me gustan los lunes.

viernes, 11 de febrero de 2011

sensitive

Hace unos cuantísimos años diseñé en un arrebato las cortinas de mis pins sin imaginarme la sonrisa de ayer, cuando al entrar en la habitación de M me sorprendió una sombra en la pared.

Cuántas veces no apreciamos estas cosas tan simples, capaces de abrir un paréntesis en una clara tarde de febrero. Estamos tan acostumbrados a mirar sin ver que nos perdemos casi toda la magia de la vida.

Ahora, pensando en estas cosas, me doy cuenta de que ayer tuve unas cuantas dosis de magia. (i) Una persona a la que apenas conozco me regaló unas entradas para un parque de esos en los que C&M disfrutan mucho y yo vomito, (ii) M estuvo en el médico por la mañana, lo que me permitió desayunar con él mami-quiero-churros, (iii) hay a quien leer estas cosas que escribo le hace sonreír, (iv) estuve practicando con C una postura de yoga de relajación, (v) me reí hasta llorar hablando con unas amigas de mis problemas con las mancuernas o (vi) ese momento de paz entre cuatro y cinco menos cuarto en el que aposté la silla frente al sol, abrí el libro y saboreé el té previo al caos.

Nada emocionante, pero qué maravilloso poderlo apreciar.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Delicada como una riedel

Debe resultar dramático ser espectador de la exhibición que pongo en marcha al hacer eso tan desagradable de deshacerme de mis residuos orgánicos y plásticos. Eufemismos aparte, debo dar risa tirando la basura.

Lo he pensado esta mañana, mientras empujaba con un dedo la maldita bolsa orgánica, la otra en el suelo, el pie levantando la mugrienta tapa del contenedor (nunca lo suficiente, demonios ¿por qué?) y los pulmones al límite del colapso.

La experiencia empezó anoche -uffff, mañana que no se me olvide sacar esto de aquí- siguió cuando llegaba a trabajar -mieeerdaaa se me ha olvidado la basura en casa, bbffff vengavavuelvo- y ha terminado un rato después -con fastidio- en los contendores.

Además de este tema tan roñoso confirmo los rumores: Hoy voy al gimnasio.

Por supuesto me he comprado un fashiongymkit con varios repuestos por (i) si me pasa eso tan curioso de sudar y (ii) no pienso repetir colores por lo menos en mmmmm….. ¿un par de semanas?

Hoy voy de malva y blue navy, con unas mallas elásticas que espero que sean bien elásticas. Me haré una coletita mona y le haré ojitos a la monitora, a ver si le doy la pena necesaria para que borre de mi ficha las abominables y limite las sentadillas (hasta la palabra me duele) a mejor sin ellas.

Por si las moscas (o porque me conozco) he aparcado el coche en la puerta. Que el peso de todo el edificio caiga sobre mí cuando se me quiera olvidar mi propósito uno para este tan mordaz año del conejo.

domingo, 6 de febrero de 2011

lo que leo - sin novedad en el frente

Lo malo de proponerse tareas es obligarse a cumplirlas. La idea de escribir sobre libros con británica puntualidad (domingo de madrugada) puede ser supercali... en el mundo de las ideas. Pero llegan las semanas con sus chorradas y se acumulan obligaciones y desaparece el tiempo y la tarea, que es ya obligación, deja de ser espontánea y en qué estaría yo pensando en diciembre, que alguien me lo diga.

Todo esto para contar que hoy tampoco critico, sino escribo que empiezo otros dos libros.

La puerta de la luna, con el subtítulo cuentos completos, que es un libro obligación (ay cuando le confiese al librero que me he echado a la espalda otra). Es una recopilación de los cuentos de Ana María Matute de la que tendré que elegir un texto para el encuentro literario que organizo algunos viernes por la tarde.

Prepararlo y pensar en hacerlo me da una pereza bárbara, pero la verdad es que cuando llega el momento disfruto bastante de la experiencia. La idea es entregar un texto a las 8/9 personas que suelen venir, hago una introducción previa sobre el autor y las peculiaridades del texto o los temas/recursos que luego me interesa desarrollar, lo leemos entre todos y luego se comenta. Es curioso cómo vuela el tiempo, de pronto son las once y nos quedamos con ganas de seguir pero ay, en algún momento llega el ya.

Así que en esas estoy. El 11 de febrero Matute y el 25 Amy Hempel, sobre la que inevitablemente escribiré aquí un día de estos.

En lo que respecta al de la luna, me lo apunto para el día 13. Seguro que entonces -con tanta historia- podré contar algo que tenga interés.

El otro libro que he rescatado hoy de una estantería es un ensayo de Caro Baroja: Las brujas y su mundo.

Por saber de dónde vengo más que nada.

viernes, 4 de febrero de 2011

miedos y resacas

Hoy me he despertado con un dolor de cabeza formidable. Me encantaría decir que anoche me cogí la curda de mi vida, pero como sólo trasiego trinaranjus de limón mentiría y me sentiría mal por mentir y ¡qué demonios! ¿no es ficción esto que hago? Pues sí, MENUDO RESACÓN el de esta mañana de invierno, qué carajo.

Como soy una madre responsabilísima hoy los pins se han saltado el cole, imposible abrir los ojos con ese dolor de luz. Medio me he puesto un antifaz, que es una cosa absurda que me compré para cuando me creo Holly (si no os encanta desayuno con diamantes no sabréis de lo que hablo), pero el deber es algo que ya llama por teléfono y sobre las nueve estaba arrastrándome al té.

Me encantaría llevar la vida ordenada de las mujeres sanotas, deportistas y entusiasmadas con la alimentación natural y el feng shui (y juro que lo intento, lo intento lo intento y lo intento) pero soy terriblemente imperfecta.

Vale.

Ya lo he dicho.

No me sale lo de los desayunos completos con zumo de naranja natural, nunca limpio los zapatos, no sé usar un secador (ya no cuento lo de los cepillos esos redondos), se me olvida que hay que merendar, acumulo todo, mi armario nunca saldría en habitania, las flores me deforman la nariz, viviría en pijama, descontrolo todos los horarios, como ¿como? raro la mitad de los días, bailo sin control a altas horas del mediodía, a veces hago los deberes de C para que vaya más rápido, no mantengo la calma bajo ningún concepto, lloro desconsoladamente y lo peor de todo... tengo 1 miedo que me paraliza.

Como aún no estoy preparada para compartirlo lo dejo ahí, pero mi librero me ha confirmado que tiene que ver con unos problemillas de hipoautoestima que arrastro desde hace un porrón.

jueves, 3 de febrero de 2011

ternura

Ayer por la tarde me dio un arrebato de amor maternal.

Primerito aviso en cursiva: me espanta que los niños tengan deberes en casa. Soy de la opinión de que después de las horas de cole deben tener la tarde para jugar. Y fomento mucho esto, tanto, que cuando C tiene más de una hora de obligación post cole me arrebato un huevo. Ya tendrá tiempo de estudiar y reestudiar y trabajar y pasar la noche en blanco. Con 9 años debe dedicar el tiempo a jugar, a saltar, a hacer la croqueta en el jardín, a hacerse una casita con la manta, a maquillar a su hermano o a mangarme la ropa para disfrazarse.

Hablo de C porque M es aún pequeño para multiplicar y pasa laaaaaargas tardes de niño. Pero ayer trajo deberes (parece ser que se perdió una clase en una nube de sueños de piratas y espías) y quiero escribir de la ternura que me produjo ayudarle a escribir.

Se sentó muy formalito, abrió el cuaderno, cogió el lápiz al revés, le dio la vuelta, sacó la lengua, balanceó las piernecitas cruzadas y A Luis le encanta hacer trabajos manuales.
  • La l de Luis se escribe en mayúscula, como la m de tu nombre ¿te acuerdas? Toma la goma, bichín.
  • Lu-is-le-en-mmmm-can-tah
  • Eeh!, que tienes que separar las palabras. Sí que estás despistado. Mira, pongo aquí el dedo. Tú escribe detrás. Oye, lo haces fenomenal. ¿Vas a ser un súper escritor o qué?
  • Que no, mamá, que yo voy a ser espía.

Ahí sentado, tan chiquitito, esforzándose tanto y feliz por lo bien que lo hace y lo chulas que me salen las letras, mami… inevitable mi cascada de lágrimas y mocos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Celia con Z

Es una súper amiga a la que tengo más abandonada que a un perro en vacaciones. Y esto es un decir, claro, que yo no soy de esas; es más bien la vida, que no me acaba de dejar sacar la cabeza de la alcantarilla.

Toooooodos los días me despierto y pienso de hoy no pasa -bueno, lo que pienso es más bien del tipo maldiiito aparaaato de miiiieeeerdaaaaa, pero lo segundito es hoy la escribo, hoy la llamo, hoy me presento en su barrio y la busco hasta el fin, hoy lo dejo todo y le pido asilo político.

¿Qué me dejo entre el pensamiento y la acción? Pues no sé. Tengo la excusa de los pins, y la del trabajo (ésta no es concluyente), y la de los 50 kilómetros que nos separan y la de que –salvo obligación o tortura- no soy muy telefónica… y si le dedico un rato al fascinante mundo de los pretextos seguro que encadeno otros mil y pico.

¿Lo peor? Cuando se me adelanta y me envía un mensaje o se hace ver. Aaaayyyyyy, entonces me siento fatal y se me pasan las ganas de escribirla por vergüenza mortal 3. Pero al poco tiempo vuelvo al runruneo cerebral y así estoy de enredada.

Zelia, prometo seguir intentándolo. Me encantaría verte (incluso me vendría fenomenal) y ya puestos, hacerlo con la regularidad de las exposiciones de la milla del arte. También intentaré ser virtualmente más sociable y –uf, esto me va a costar- constante (te lo dice la reina del arrebato).

Lo prometo peeeroooo bajito, que me conozco y el mes que viene me sentiré fatal por no haber sido capaz de mover el culo. Anda, que a lo mejor es eso, que me pesa demassiel.

martes, 1 de febrero de 2011

terror en el hipermercado

De vez en cuando un catastrófico error de cálculo me catapulta a una gran superficie comercial, de esas llenas de brillos, olores y colores tan seductores que me lo envuelve todo para regalo, por favor.

Una vez, sólo una vez, me adentré en el resplandor con emoción contenida. Trabajaba en profacility (la mejor empresa de gestión de inmuebles de espaÑa) y acababa de descubrir el interesantísimo mundo de las cesiones de mall, que es una chorrada pero qué bien queda en cualquier conversación empresarial, oyes.

- Estamos negociando las cesiones de mall del LunaLlena

- ¿En serio? ¿Estáis gestionando el LunaLlena? ¿Cuándo estará operativo?

Y así hasta el infinito y más allá.

A lo que iba... que aunque los centros comerciales me espantan, hoy he sucumbido a los cantos de sirena (sirena... andy y lucas... en fin, qué más da) de uno de ellos y aaaarrrghhhhhhh en el comercio cabecera -ese que es como ir al campo pero todo junto- he descubierto dos cosas no sé si raras o tristes.

La primera es que no entiendo la estrategia de marketing de mezclar los plátanos con las bragas. Supongo que soy yo, que de tan sencilla paso por los plátanos y ni plátanos ni bragas, ya ves, y que el mundo real está lleno de maris y luisis descontrolados e insatisfechos.

- Mira qué sueter (¿?) tan atrevido

- Échalo al carro cari

- Pues esta sandía no tiene nada de mala pinta

- ¿la sandía no se come en verano?

- Estas serán de invernadero

- Coge dos, no vaya a ser que nos quedemos sin ellas

Repuesta del impacto inicial y sin perder de vista el objetivo a cumplir (una agenda, por favor) he puesto rumbo al sector librosdiscos-batidoras-jabonesíntimos-productosestrellaa1euroelpar: al parecer por ahí cerca está el papelería-pañales-juguetes-y-mermeladas, al que no he conseguido ooooooohh llegar (le pediré a mi amiga Susanne que me haga una agenda, que es lo que tenía que haber hecho desde el principio).

Total, que en medio de todo eso me he quedado paralizada reflexionando sobre la segunda cosa rara o triste: ¿Por qué ponen códigos civiles al lado de libros de viajes? O sea, primero ¿por qué venden en un sitio así códigos civiles, leyes de enjuiciamiento civil o leyes orgánicas del poder judicial? ¿Alguien estará tan desesperado como para echar al carro un par de códigos civiles y un tratado de la unión europea? ¿han cerrado todas las tiendas especializadas del país? ¿hay tantos estudiantes de derecho? ¿los estudiantes sólo se compran los códigos para el examen? (digo yo que estarán tan colocaditos porque es febrero, pero no lo entiendo... el código es más de octubre que de febrero).

¿Qué tiene el derecho para ocupar ese espacio entre las bujías y los libros de bricolaje? No he visto ni un vademecum, ni tratados de arquitectura, ni diccionarios de chino...

Es que no lo entiendo.

Vaya, si están será que se venden, pero qué pena que estén y qué raro que se vendan. Cuando yo me tenía que comprar códigos desde luego no iba al simago.

Como no podía ser de otra manera -los juguetes andaban cerca- al salir de mi ensimismamiento mis pins habían desaparecido.

Encontrados y tras las negociaciones de rigor (esas que acaban con el nada pedagógico no os compro nada porque no) he vuelto a casa sin dejar de darle vueltas al asunto.

Y en este caso escribirlo no ha servido de mucho, la verdad. Será que estoy dando vueltas a otra historia que quiero empezar a contar, y no sé cómo.