sábado, 16 de octubre de 2010

Otro día que es hoy

Me he despertado de madrugada y a escribir, y como el ordenador se quedó sin batería -qué pereza moverme de aquí- he alargado la mano hasta la pluma y el cuaderno que siempre llevo porsi y he continuado la tarea a la manera tradicional.

Es un cuaderno (o mil) de imágenes que utilizo en noches como ésta o para apuntar una ráfaga que no quiero olvidar o una frase que despierta un sentimiento.

Hoy, con todo el amanecer por delante y después de haber dado buena cuenta de la tinta violeta con la que escribo, me ha dado por leer estos retazos del pasado y me ha llamado la atención una frase que se repite como un mantra: "cada palabra cuenta", que ya no recuerdo de dónde salió (lo mismo hasta es mía).

Si alguna vez consiguiera acabar lo que empiezo os dejaría ver el resultado al que ahora creo que me llevarán estas tres palabras, que es la otra cosa a la que me he dedicado hasta que ha llegado el día.

Por cierto, francamente hermoso.

jueves, 14 de octubre de 2010

La expo

Vengo de montar una exposición de pintura muy feliz. Feliz la exposición y feliz yo, porque he pasado un rato de verdad de verdad formidable. Estaba la artistaza, muy minuciosa en su papel. También estaba su novio, colaborador y fenomenal, una amiga que ha venido a echarme una manita y yo misma de cuadro a cuadro y dejándome llevar por la corriente.

Las pinturas son muy alegres, de animales, bufones, duendes y zapatos y coronas. O sea, muy en mi línea naif de cuando me pongo pesada. En cualquier caso, estoy entusiasmada. Seguramente contagiada por la emoción de S., a la que le parecía increible la dimensión que tomaban sus cuadros desperdigados por aquí por allí.

Se inaugura el domingo y creo que ya veremos pero si puedo lo mismo si eso me compro uno y entonces colgaré aquí la foto orgullosa de mi bonita adquisición para que podáis opinar (si es posible públicamente, que parece mentira) y morir de envidia.

martes, 12 de octubre de 2010

Hoy me han regalado un anillo

Soy tan chuli que nunca llevo achiperres, zarcillos, colgantes o fruslerías de esas, PERO reconozco con entusiasmo que me chiflan los anillos. Grandes, enredados, pintados, de metal, de cerámica, de azulejo, de tela, de lo que sea. Tengo cienes, pero hasta hoy no me ha dado por pensar que algunos son verdaderas obras de arte. En miniatura, pero creación en estado puro. Y de este proceso tan minucioso, salto al domingo pasado, en el que un señor muy muy mayor me invitó a su casa a ver sus esculturas.

Que al señor le diera por cambiar el ganado por la escultura a los 65 años es de aplauso. Las obras que tiene son toscas -ahora mismo está tallando en piedra una especie de busto de mujer muy asirio en su técnica- y no del estilo que a mi más me puede gustar, pero el mérito que tiene todo su trabajo es innegable y que me diera la oportunidad de ver y tocar algunas de las esculturas es una suerte, como él mismo se encargó de repetirme una y otra y otra vez.

Una escultura en roca, una figura modelada en barro, un anillo, un relato... creo que no apreciamos el valor de la creación, de la manufactura, de los procesos que llevan de la idea al objeto. Estamos acostumbrados a ver y comprar y acumular y a no pensar en el cariño que los artesanos depositan en sus creaciones, en esas cosas que nos ponemos a diario o de las que simplemente pasamos de largo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

si bueno no

Tres jornadas de mentalización
una de documentación
una de acopio
y
tres horas a fuego lento

para autoproclamarme Reina de las Lentejas. Esto es increible, un sueño. Estoy en una nube. Ahora mismo no puedo hacer declaraciones, tenéis que entenderlo. No sabría ni qué decir. Bueno sí, gracias. Gracias a mi maestro arkak por la inspiración, a mi familia por su paciencia. ¿Cómo? Sí, claro, se las dedico a ellos, que me han aguantado en las horas malas, y a todos los españoles, a mi país. Sin nuestras tradiciones nunca habría echado esa punta de jamón. Os las dedico a todos. Ten cuidado, no te tropieces con los cables. De verdad, gracias por venir, pero no tengo nada más que decir. Estoy muy emocionada. Gracias.

Gracias a todos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Un día de estos

debe ser que llovía. Desde entonces un año y unas cuantas lindeces o no. A veces me cuesta escribir aquí (muchas no le encuentro sentido), pero al final vuelvo, quién sabe, será que me ayuda a sentarme y -cuando eso- a lo que viene después.

En este año tan largo y tan corto he debido tender bastantes desconexiones (si es que... no lo puedo evitar) y también alguna cosilla interesante que luego he desarrollado en algún cuaderno en algún avión.

Jo. Estoy tan cansada que creo que corto y cierro y ya cuento mis planes lodejosigo, si eso, en otra ocasión.

Dos libros últimos, de relatos los dos. Los completos de Virginia Woolf (no me quedan palabras) y Tanta gente sola. Éste último empezó quépereza y no me lo quiten ahora de las manos, oiga.

Octubre, el árbol...