sábado, 31 de julio de 2010

Y C. para acabar julio

Ya que me puse ñoña el día 6, voy a hacer lo propio hoy, en recuerdo de aquella noche de hace 9 años en la que (con todo el glam posible, dadas las circunstancias) hice nacer a mi chiquitina, esa que ¿afortunadamente? ha salido a mamita en todo: inteligencia, belleza, mala leche, desorganización y amor por las flores y los libros.

Un solecito.

Primero esto

(por compartir la canción del día).

Todas las cosas que soñé
Todas las noches sin dormir
Todos los besos que enseñé
Y cada frase que escondí
y yo jamás te olvidaré
Tu acuérdate también de mi...

domingo, 25 de julio de 2010

Mi historia a medias

No hace mucho, conduciendo sin rumbo por el interior de una isla, llegué a un pueblecito del que me costó salir. No vi gente y las calles estaban estratégicamente cortadas para obligar al visitante casual a perder un poco los nervios. De esa experiencia surgió una idea que intenté escribir y que desde entonces retomo mentalmente con la angustia de no saber cómo demonios salir del lío monumental que he organizado con ella.

Hoy, en medio de otra historia (que por cierto voy hilando con bastante soltura), me he enterado de que en la isla en cuestión han aparecido unos huesos humanos y ya no me ha hecho falta más para empezar a enloquecer con las múltiples nuevas posibilidades que se abren.

De hecho, tenía pensado sentarme a terminar el relato actual ahora, de noche, en el jardín y a la luz de unas velas, pero en vez de atacar las últimas páginas me pongo a perder el tiempo con esto que os cuento y a leer y releer el texto-laberinto.

… qué desorden de todo.

viernes, 23 de julio de 2010

¿Por qué me siento tan mal?

Al llegar a casa he visto un TERRIBLE avispero en la ventana de la escalera. Sin perder un segundo me he hecho con una jabalina de avellano que tenía en el paragüero ¿? y he despedazado el nido.

Han caído toneladas de larvas de avispa, que son blancas con patas a lo cindy crawford pero sin su glam. He gritado, he salido corriendo escaleras abajo golpeándome el cuerpo como si estuviera lleno de avispas (que no), me he tropezado con la maldita vara de avellano y cualquier ridículo más que se os ocurra.

Recuperada del momento killer he vuelto para ver mi obra. Aunque me ha sorprendido que el barro estuviera fresco me ha interesado más componer una imagen engoladísima de valentía sin límite, con el palo en la mano, en plan Palas Atenea (aunque ella habría aguantado la compostura al ver aparecer a la madre avispa y yo sólo he conseguido medio cerrar la ventana con un pie).

Ya a salvo, me he asomado para ver el peor espectáculo del mundo: una pobre madre que no encuentra a sus bebés.

Mi avispita venía cargada con una gotita de barro y no sabía qué hacer con ella. Volaba y volaba, iba y venía, paseaba sobre la aldea arrasada. Llamaba con las antenitas a sus chiquitinas. Estaba desolada.

Al cabo de un rato se ha ido y yo he abandonado la ventana, después de soplar hacia fuera y con pena unos cuantos cadáveres de avispitas blancas.

martes, 20 de julio de 2010

Noches de verano

Mi vecina (46) se ha echado un noviete (19) y ya se ha convertido en la conversación de verano de la calle infantas.

- Qué vergüenza, con los dos niños en casa.
- ¿Les oíste anoche?
- Sí, como todos, folleteando en el césped
- ¿en el césped también? Me quedé dormida cuando estaban en la piscina

Las maris tienen envidia, of course, y me temo que a la chelito le caerá encima el vacío social permanente que, aunque ahora a ella plín, forzará un cambio de domicilio seguro cuando al chavalín se le meta en el ojo otra teta.

- Lo que dura el verano, y si no al tiempo
- Qué bochorno, por dios
- Y le deja el bmw por las mañanas
- Ha perdido los papeles. Alguien tendría que decirle algo. Por el amor de dios, que es una vieja
- ¿Ahora les llaman viejas? ¿pues no eran putas?

Y así pasan estos calurosos días, entre escarceos amorosos a la luz de la luna en cuarto creciente y cuchilladas rencorosas antes de cenas mediocres a la luz de la tele

- ¿No puedes poner otra cosa?
- No
- ¿Hablamos?
- ¿Eh?
- Que si hablamos de algo
- … si estoy reventao. Anda, cari, mueve ese culazo y tráeme otra cerveza.

miércoles, 14 de julio de 2010

No he podido resistirme

Se ha puesto de moda una práctica de marketing librero que consiste en colgar en internet el primer capítulo de novelas de reciente publicación. Leí de pasada el de la presentadora de la que hablábamos ayer y más tarde, con la madrugada, me dio por diseccionarlo en un arrebato irónico del que también aprendo.

La historia de este primer capítulo es simple. Una mujer superior a la media Schwarzenegger busca casa. Queda con una agente a la que le encantaría alternar con las infantas, aunque intuimos que quedará en sueño, y se dirigen en coche al casoplón. Llegan. La agente no encuentra las llaves en su bolso loewe. La chica súper se sienta en un escalón a esperar, desde donde descubre unas” curiosas figuras de inspiración grecorromana” (una con “cabellos flotantes como los tentáculos de una medusa”, otra con “moño severo como el casco de un luchador”) y se acuerda de Fernando. En la puerta la agente nos detiene con lo del vecino futbolista-brasileño-forrado que descubrió los huesos de unos niños asesinados por un “chevaller servant” para dar de beber su sangre a una chica que era “una flor tuberculosa”. Entran por fin en la casa. La chica súper se pone tensa cuando la otra le pregunta si tiene hijos (aquí habrá tema). Pasean por la planta baja, salen a la terraza. Nuestra prota aprovecha un descuido de la agente y en su vagabundeo solitario descubre una biblioteca “suspendida en el espacio y en el tiempo”. Vuelve a acordarse de Fernando. Fin.

Es un texto de 300 líneas aproximadamente (6 folios) que contiene más de 300 adjetivos y más de 20 inspiradas comparaciones (aún intento descifrar el par “como la melena de una mujer airada y resistente a la invasión” y “como una condesa sangrienta de pelo a lo garçon y seny catalán” – admito sugerencias).

También doy vueltas a otras frases grandilocuentes sin contenido, creo (“un logo potente con el que conjurar la sombra de la estrechez”, hablando de la hebilla de un cinturón o “una de esas razas tan de moda, pero que no supe identificar”, aquí se refiere a unos perros innecesarios en la narración). Frases que no cuentan y que tampoco aportan información de interés.

Invierte gran parte de las 300 líneas en contarnos que la agente no encuentra las llaves de la casa. Esta situación tan interesante comienza en la línea 98 con una imagen sublime: “allí mismo perdió una mano en las profundidades de su bolso. Con la otra fue sacando agendas, dos móviles, manojos con más llaves, supuestamente de otras casas”, “facturas arrugadas y papeles de caramelos”, “una caja de trankimazines y otra de Lexatín”… En la línea 118 sigue “buceando en su bolso”, en la 122 “seguía buscando”, en la 131 está “al borde de desmontar el bolso”, en la 136 ya ha vaciado “en el suelo el contenido de su bolso” (por Dios!!!). Pensaba que ya estaba solucionado el tema, pero no: en la línea 149 “arrancó de un tirón el forro del sufrido bolso” (aquí acepto la obligatoriedad del adjetivo), en la 160 lanza “el maltrecho bolso sobre un banco”, y ya por fin en la 194 , aunque ha encontrado la llave, aún saca “del bolso despanzurrado uno de los móviles”.

En el texto también hay despistes -“Me saludó risueña y atropellada con un apretón que quiso ser profesional a la vez que desenvuelto”, el lector (indulgente) entiende que el apretón es de manos- alguna simpleza del tipo “Can Julieta –me gustó el nombre, ¿sería por la de Romeo?” y alguna construcción poco clara: “el estruendo del viento, que levantaba la arena y se clavaba en la cara con la fuerza de cien pequeños alfileres” (me temo que lo que se clavaba era la arena, no el estruendo del viento).

¡Cuánto más seguiría si no tuviera que irme a comer!

Ya sabéis que no soy dada a ferocidades de este tipo pero, no sé por qué, en este caso me lo ha pedido el cuerpo.

martes, 13 de julio de 2010

¡Me ha dado un ataque!

A ver. Una conocida presentadora de televisión acaba de publicar una novela, primerísima y estupenda (dicen en planeta) “de sentimientos, pérdidas y reencuentros”. Muy arriesgada y con una calidad bárbara (“a la sombra de una gigantesca torre de comunicaciones, un ingenio como anclado por un gigante en lo más alto de una montaña...”) y atrevida, muy atrevida, empieza la segunda frase con un arriesgado “O en el culo del mundo”. Uf.

La entrada va de otra cosa, ya sabéis que abandero la diplomacia del que no hila dos frases, pero la modelopresentadoraescritora simboliza la esencia de lo que quería contar. Pensaba esta mañana en el devenir político de gestión honesta a fuente de poder y me preguntaba cómo la voluntad de una sola y soberbia persona puede ningunear a un pueblo porque sí, porque “no son de los míos” y en la hipocresía y vacío de sus mil y un discursos.

Leyendo después sobre la publicación de esta novela (que seguro reseñan en babelia y qué leer) he pensado en la hipocresía vital de esta chica que la escribe, progresista, forrada y colaboradora fotogénica de alguna ong fenomenal, que tiene dos años para escribir una historia entre cena con pichiflú y brunch con mariló y que ya está pensando en “refrescarse con un proyecto de literatura infantil”. Refrescarse, dice.

Ella o la parejita zampo y yo, que me vengan ahora a la cabeza. Me gustaría verlos aquí, en este pueblo en el que he tenido la suerte de convertirme en testigo directo de las filigranas que hay que hacer para que la vida cuadre, de continuas jornadas de infarto, de un trabajo brutal por ayudar e intentar que el lugar en el que vivimos sea cada día mejor.

Pensaba esta mañana en nuestro particular puñal en la espalda, pero cómo duele el que clava la indiferencia de los que se "refrescan" a la sombra del árbol que no riegan.

lunes, 12 de julio de 2010

La lala lala lalala

Anoche salté y grité y lloré y participé de esta nueva fiesta nacional que nos han impuesto unos hombrecillos en pantalón corto. Reconozco mi cobardía de casi no poder ver el final y me sonrojo si recuerdo los gritos de furia primero y alegría en la plaza. No había promesa previa de desnudo en la fuente (uf), así que terminé la noche con la dignidad intacta y la cabeza llena de rojo y amarillo.

Hoy, restos de España en los brazos y un poquito de intención de ir a Madrid a aclamar a nuestros caupolicanes.

Y el enlace que no podía faltar (jijiji)

lunes, 5 de julio de 2010

retiro lo anterior

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrggggggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

NIÑOOOOOOOOSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El puercoespín

Una noche como la que está llegando ví un puercoespín gigante. Unas horas después, ya hace seis años de esto, tenía entre mis brazos al bebéniño más precioso de la historia de la humanidad (que me perdonen otras madres). Aquí estamos hoy, discutiendo por no sé qué que quiere. Feliz yo. Él un poco triste, es puro capricho, pero siempre igual de mimoso y de tierno y de imaginativo y de fenomenal. Entre grito y grito juraría que no se me cae la baba, pero es sencillamente mentira. Se me cae y me temo que lo seguirá haciendo de aquí a la eternidad.

Siempre que llega hoy le cuento la historia del puercoespín gigante que se cruzó en el camino de la mujer más gooooooooooooorda del mundo.

viernes, 2 de julio de 2010

Cosas que pasan

Esta tarde un señor muy amable me ha preguntado si yo era artista. Después de hacerle el baile de linamorganagradecidayemocionadaetc le he dicho que no y él me ha contestado pues vaya, yo diría lo contrario y yo le he dicho bueno, escribo un poquito y él me ha dicho otro montón de cosas que contaría si no hubiera interrumpido mis pensamientos para lanzarme corriendo al jardín, porque llovía muchísimo y he pensado carajo, toda la vida esperando este momento de ducha natural, no lo puedo dejar pasar, y a la vuelta ya había perdido el hilo de lo anterior.

jueves, 1 de julio de 2010

Eloísa Zulueta

Ya son dos las veces que un espejo involuntario me devuelve la remilgada imagen de Eloísa Zulueta. No sé si os he hablado ya de ella. Era bastante mojigata, le gustaba decirse pía, y siempre me sorprendió su insistencia por cubrirse los tobillos con unas faldas feas de corte monjil que le cosía una abuela desalmada.

Las demás habíamos alcanzado la edad de enseñar las piernas, una edad a la que según descubrí más tarde ella no llegó nunca. Tampoco pareció importarle. No en vano, llegó a emparentar con los Soto de la Muela a través de un católico matrimonio con Luis Gonzaga, el más recto de los hermanos y eso, me temo, echó por tierra cualquier sentimiento extraño de faldas y no piernas.

Tras muchos años sin vernos, coincidimos una tarde en el ascensor de un hospital. Ella mayor, madre numerosa de un montón de fotos rubias, con oros colgando de aquí y allá, el pelo tipo de la clase media que quiere ser alta y voz de muchos sueños olvidados por el camino. Yo estaba mona, la verdad, como siempre, madre de mis gitanillos, vital, ya sabéis que no aparento ni de coña la edad que tengo (aaiiinnnssss). Ella con su traje de chaqueta y piedras y yo en chanclas (totalmente a la moda, pero en chanclas). Imposible pensar que un día tuvimos la misma edad.

No he vuelto a verla desde entonces, salvo en esos dos reflejos casuales que me han contado (sssshhhhhh) que tampoco para mí el tiempo pasa en balde.