martes, 14 de diciembre de 2010

Cansada de contar mis caseras idas y venidas, he decidido empezar el año renovando mis escribiditas públicas y lo voy a hacer dando un giro insospechado a mis propósitos, que hasta ayer pasaban por cualquier cosa, pero que de ahora en adelante se centrarán en los libros.

Voy a regalarme un año de escribir sobre lo que leo. A mi me sirve de mucho y puede que resulte de interés para algún ciudadano del mundo.

Antes de cerrar esta puerta, eso sí, tengo que contar que he estado en Marrakech (bárbaro), que he discutido con una pkojasfbljvhasdboyhgb hasta perder los papeles y parte del sistema nervioso, que todo sigue más o menos igual y que -en qué demonios estaba pensando ayer- el próximo día 26 me disfrazo de duende para recorrer danzarina las calles del pueblecito éste en el que vivo. Ahora, más serena, me pregunto si es digno y me contesto con una risita nerviosa diossssss, haz que nieve!

En fin, que en 2011 (la navité sólo me inspira malos pensamientos) más, diferente y -lo mismo- mejor.

jueves, 2 de diciembre de 2010

deslumbrada

Mañana será otro día, probablemente gris y maleducado, pero esta noche, esta noche es asombrosamente blanca. He subido y he bajado por las calles nevadas. Yo sola, las luces apagadas. El brillo de la nieve, el sonido. Los ojos cerrados y la cara que se cubre con cuidado de copos mágicos. He pintado corazones en las ventanas de los coches blancos. He extendido los brazos y he girado y he estado pero a punto de tumbarme sobre el suelo. Gracias al cielo no he llegado a perder del todo el temple y he alcanzado feliz la chimenea con la alegría de pensar en C&M, dentro de sólo un rato, cuando miren con sus ojitos de sueño por la ventana y en las risas de las bolas de después.

sábado, 16 de octubre de 2010

Otro día que es hoy

Me he despertado de madrugada y a escribir, y como el ordenador se quedó sin batería -qué pereza moverme de aquí- he alargado la mano hasta la pluma y el cuaderno que siempre llevo porsi y he continuado la tarea a la manera tradicional.

Es un cuaderno (o mil) de imágenes que utilizo en noches como ésta o para apuntar una ráfaga que no quiero olvidar o una frase que despierta un sentimiento.

Hoy, con todo el amanecer por delante y después de haber dado buena cuenta de la tinta violeta con la que escribo, me ha dado por leer estos retazos del pasado y me ha llamado la atención una frase que se repite como un mantra: "cada palabra cuenta", que ya no recuerdo de dónde salió (lo mismo hasta es mía).

Si alguna vez consiguiera acabar lo que empiezo os dejaría ver el resultado al que ahora creo que me llevarán estas tres palabras, que es la otra cosa a la que me he dedicado hasta que ha llegado el día.

Por cierto, francamente hermoso.

jueves, 14 de octubre de 2010

La expo

Vengo de montar una exposición de pintura muy feliz. Feliz la exposición y feliz yo, porque he pasado un rato de verdad de verdad formidable. Estaba la artistaza, muy minuciosa en su papel. También estaba su novio, colaborador y fenomenal, una amiga que ha venido a echarme una manita y yo misma de cuadro a cuadro y dejándome llevar por la corriente.

Las pinturas son muy alegres, de animales, bufones, duendes y zapatos y coronas. O sea, muy en mi línea naif de cuando me pongo pesada. En cualquier caso, estoy entusiasmada. Seguramente contagiada por la emoción de S., a la que le parecía increible la dimensión que tomaban sus cuadros desperdigados por aquí por allí.

Se inaugura el domingo y creo que ya veremos pero si puedo lo mismo si eso me compro uno y entonces colgaré aquí la foto orgullosa de mi bonita adquisición para que podáis opinar (si es posible públicamente, que parece mentira) y morir de envidia.

martes, 12 de octubre de 2010

Hoy me han regalado un anillo

Soy tan chuli que nunca llevo achiperres, zarcillos, colgantes o fruslerías de esas, PERO reconozco con entusiasmo que me chiflan los anillos. Grandes, enredados, pintados, de metal, de cerámica, de azulejo, de tela, de lo que sea. Tengo cienes, pero hasta hoy no me ha dado por pensar que algunos son verdaderas obras de arte. En miniatura, pero creación en estado puro. Y de este proceso tan minucioso, salto al domingo pasado, en el que un señor muy muy mayor me invitó a su casa a ver sus esculturas.

Que al señor le diera por cambiar el ganado por la escultura a los 65 años es de aplauso. Las obras que tiene son toscas -ahora mismo está tallando en piedra una especie de busto de mujer muy asirio en su técnica- y no del estilo que a mi más me puede gustar, pero el mérito que tiene todo su trabajo es innegable y que me diera la oportunidad de ver y tocar algunas de las esculturas es una suerte, como él mismo se encargó de repetirme una y otra y otra vez.

Una escultura en roca, una figura modelada en barro, un anillo, un relato... creo que no apreciamos el valor de la creación, de la manufactura, de los procesos que llevan de la idea al objeto. Estamos acostumbrados a ver y comprar y acumular y a no pensar en el cariño que los artesanos depositan en sus creaciones, en esas cosas que nos ponemos a diario o de las que simplemente pasamos de largo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

si bueno no

Tres jornadas de mentalización
una de documentación
una de acopio
y
tres horas a fuego lento

para autoproclamarme Reina de las Lentejas. Esto es increible, un sueño. Estoy en una nube. Ahora mismo no puedo hacer declaraciones, tenéis que entenderlo. No sabría ni qué decir. Bueno sí, gracias. Gracias a mi maestro arkak por la inspiración, a mi familia por su paciencia. ¿Cómo? Sí, claro, se las dedico a ellos, que me han aguantado en las horas malas, y a todos los españoles, a mi país. Sin nuestras tradiciones nunca habría echado esa punta de jamón. Os las dedico a todos. Ten cuidado, no te tropieces con los cables. De verdad, gracias por venir, pero no tengo nada más que decir. Estoy muy emocionada. Gracias.

Gracias a todos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Un día de estos

debe ser que llovía. Desde entonces un año y unas cuantas lindeces o no. A veces me cuesta escribir aquí (muchas no le encuentro sentido), pero al final vuelvo, quién sabe, será que me ayuda a sentarme y -cuando eso- a lo que viene después.

En este año tan largo y tan corto he debido tender bastantes desconexiones (si es que... no lo puedo evitar) y también alguna cosilla interesante que luego he desarrollado en algún cuaderno en algún avión.

Jo. Estoy tan cansada que creo que corto y cierro y ya cuento mis planes lodejosigo, si eso, en otra ocasión.

Dos libros últimos, de relatos los dos. Los completos de Virginia Woolf (no me quedan palabras) y Tanta gente sola. Éste último empezó quépereza y no me lo quiten ahora de las manos, oiga.

Octubre, el árbol...







miércoles, 29 de septiembre de 2010

night

Cada día adelanto el momento inigualable de meterme en la cama. Hoy, sin ir más lejos, llevo ya un rato disfrutando de la paz ésta de desmoronarme y nada. Estos días ando con tantas cosas en la cabeza que ni siquiera me sale leer, y esa es la razón por la que me sorprendo abriendo mi cajita de escribir, a pesar de no tener nada nuevo que contar. No tener o no sentir, no sé o sí.

Lo dejo por ahora, con la cabeza demasiado llena de ideas y planes y debos y quieros y paramañanas que van y vienen. Lo intentaré de nuevo con el libro de antes y con un poco de suerte en cinco minutos estaré cruzando la noche del brazo de algún amable sueño y buenas noches.

martes, 21 de septiembre de 2010

Bichos

Me estoy inventando la historia boba del sapo que no entendió el arco iris (no deberían dejarme salir a la calle, lo sé) y llevo un par de días abrumada por la terrible fauna local. Resulta que las ranas -sobre todo las cinco que lo vieron todo- se pasan el día cuchicheando y -lo que es peor- intentando convencerme de que omita cualquier mención sobre las “inadaptadas” , que son otras ranas más bien sosas, entre las que se encuentra florinda, enamorada oficial del gran sapo.

Los peces, que al principio parecieron tan sensatos (con las primeras gotas nadaron a resguardarse hacia las rocas) han empezado a enloquecer y me plantean sin rubor que les saque del agua. Al parecer están hartos de pasarse el día haciendo esfuerzos colosales para que la corriente no los aleje de la charca. Quieren pasar allí el otoño, tan encantados como están con las ranas (estos no hacen distinciones). Os contaré que las ranas han tomado tanto cariño a los pececitos que han superdesarrollado una especie de instinto maternal que si alguno levantara la cabeza...

También decidí -en buena hora- colocar un par de ardillas. Al principio apenas salían de sus casitas, si no era para otear y olisquear y remeterse de nuevo a revisar las provisiones para el frío, pero ahora no me dejan ya vivir. Que si el sapo ha perdido los papeles, que si la rana florinda debería lucir algún lacito que la distinguiera del resto, que si los peces no dejan de molestarlas con sus interminable llantos nocturnos, no sé qué de las libélulas, que mate a los mosquitos, ¿tienes más nueces?... un desastre.

¿Qué más? Hay un par de culebras, que gracias a dios son bastante discretas y me permiten ignorarlas sin dramas ni mocos.

Por lo demás, como la vida sigue más allá de estas cosas, ayer decidí hacer una obra de arte (pictórica) y me fui a comprar unas acuarelitas. No tengo muy claro qué me vendieron, pero no se parece a eso de los circulitos de colores y el pincel de mis recuerdos. Ahora no sé si he hecho bien en comprar esta cajita tan mona y tan llena de colores en francés. ¿Se adecuará el vert franc a mis propósitos iniciales? Lo del outremer y el terre de sienne brulee aún me lo estoy pensando.

Corto y tengo que cerrar. Mis bichos me esperan.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Soy de agua

Esta tarde he visto un sapo gigante y un maravilloso arco iris que cruzaba el cielo de norte a sur. Primero el arco iris, que me ha robado la respiración. Hacía años que no veía uno tan grande, tan intenso, tan espectacular. La gente a mi alrededor también aminoraba la marcha. Se daban codazos. Hacían fotos. He subido a casa de una amiga y “asómate al balcón, no te puedes perder el arco iris. I have already seen it. Isn`t it gorgeous?”

Un poco de hablar y hemos decidido salir a pasear bajo la lluvia, que por lo menos a mí es algo que me da cuerda. Hemos seguido el curso del río y ya a la vuelta he visto al sapoperro. Gigante.

Entiendo que saldrá una historia de este binomio fantástico. De hecho, ya estoy dando vueltas a un par de ideas.

Ya en el pueblo, me he quedado a cenar con Sh. y hablando de unas cosas y otras me ha dicho que yo soy watery, o sea, de agua. Me ha gustado la imagen del estanque (me dice de agua y ya estoy yo imaginándome un noble estanque austriaco surcado por elegantes cisnes Grimm). Me ha gustado la imagen, decía, relajante en apariencia, pero con esa bulliciosa vida interior permanente y desorganizada que a diario me despeina.

Total, que he vuelto a casa pensando en el sapo, el arco iris, el legado, los mil olores de la lluvia y la nueva definición de mi carácter. Y todo, oyes, todo, está pasado por agua. ¿Será una señal? Podría ser, pero ¿de qué?

Estoy agotada. Me voy a acostar. No me tengáis mucho en cuenta hasta que de una vuelta y media a todo esto.

martes, 14 de septiembre de 2010

Será el otoño que llega

la belleza de antes de ayer, el tiempo y su camino, las cosas que dejamos para siempre colgando del corazón...

Lo mismo luego sigo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

El golpe

Los días se suceden con tanta celeridad que olvido detenerme, mirar alrededor y disfrutar de los colores y del sol de repente sobre la piel.

Estos días en blanco, de una ausencia absoluta de creatividad, son ideales para forrar libros y asentar el recuerdo de mil paseos matutinos por Bloomsbury, que han calado hasta los huesos una delicadeza espléndida para el ánimo éste raro que asumo con tanto desparpajo.

Llevaba unos días absorta en la belleza. En la idea de belleza y en las cosas bellas porque sí, que al final es todo si nos dejamos llevar por el asombro y la inocencia de las miradas nuevas. Me angustiaba no poder escribir todas estas ideas que parecen tornados cerebrales y hace un rato, en un café con una amiga, me he dado cuenta de que algo se está preparando ahí dentro. Sólo es cuestión de tiempo que salga a raudales y desborde los muros de contención de estos días que parecen estériles. Parecen, pero no.

Aparte de estas cosas tan sutiles, hoy me he dado un porrazo colosal. Un socavoncito que no he visto y ¡zas! las dos rodillas de jardín de infancia. Ahora bajo las escaleras con la cabeza llena de ideas -la vida es lo que vemos en los ojos de la gente, frase de V. Woolf que es punto de partida de algo, me temo. Seguramente del rio ese que piensa desbordarme- de ideas, decía, y punzadas de dolor. Ay, ay, ay, ay... a lágrima por escalón.

viernes, 20 de agosto de 2010

Ya no sé cómo va esto

Que un (estupendo y monísimo fotógrafo) holandés me haya guiñado el ojo dos veces... ¿quiere decir algo?

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Contenta?

Hoy he terminado el primer borrador de un relato y ya lo he revisado unas cuantas veces, con las correspondientes modificaciones. Leer, cambiar, leer, cambiar, leer cambiar... total, que he tenido que empezar otra historia para salir del bucle.

martes, 17 de agosto de 2010

Un pequeño horror doméstico

He decidido llevar a C y M a la puerta de Garden Lodge, que es como llamarles excusa ¿no? Para quien no lo sepa se trata de la casa de Freddie Mercury y para quien no lo sepa me entusiama Queen. Hay un tercer “para quien blabla...”, C&M corean encantados las canciones cuando me da el ataque nosinqueen y puedo decir, sin miedo a equivocarme, que tengo dos pequeños queenadictos (aún recuerdo hace unos años a M calificando a FM de machote, pero esa es otra historia).

O sea, que lo tenemos todo para la peregrinación, hasta billetes a Londres. La gracia de todo esto es que hasta hace un rato ni se me había pasado por la cabeza esta aventura fan. El plan pasaba por torre de londres (si eso) y museo de ciencias naturales, además del simple pasear por la ciudad de mis mejores sueños, que ya es todo.

El destino del viaje es York y en Londres paramos porque es Londres y me apetece.

No sé si contarlo, pero ya que estoy voy. Al llegar a casa me ha entrado el síndrome de a limpiar y me he puesto a ello con más gracia que gloria, lo que quiere decir con más intención que efectividad (ay). Recogiditas por aquí, limpiaditas por allá y ¡ostras! si yo tenía una -cómo se llama- ¡aspiradora!

A por ella que me he ido. Todo esto con música casi en vivo (me he vengado de mi vecina y sus rumbas siesteras, que qué fenomenal que sea feliz, oyes, pero qué molesta).

... y por fin el bochorno, que ha sido cuando me he descubierto más o menos con el mismo frenesí que FM en el 20'' de i want to break free, hasta hoy mi canción favoritísima.

Pero qué mal, carajo, PERO QUÉ MAL.

Lo bueno de esta experiencia astral es la idea que se me ha ocurrido de hacernos una foto en la casita, ahora habitada por Mary Austin, que -seguro que esto no lo sabéis- fue novia de nuestro freddie durante unos cuantos años.

Así que de Freddie a Drácula y tiro porque me lleva la corriente (este viaje lo voy a tener que contar).

Sólo un poco... (se me cae la baba)

Anoche me paseaba de habitación en habitación a lo alma en pena. Ahora me acuesto un ratito a tu lado, ahora otro al de tu hermano. Una despedida llorona en toda regla ante esos días de playita que no compartiremos. Generalmente estas sensiblerías se zanjan con oportunos jo-mamá-que-me-aplastas y/o ¿te-vas-ya?, pero ayer va mi chiquitín y me dice (es textual, después de llorarle la almohada me levanté a apuntarlo) “hoy casi me he muerto porque te quería tanto. Me he muerto de amor”.

Definitivamente M es un fenómeno de la naturaleza.

viernes, 13 de agosto de 2010

Cuando todos los perros aúllan

No hace ni quince minutos estaba tumbada bajo un buen montón de mantas sin nada más importante que hacer que mirar al cielo. Ojala todo fuera tan facil como esperar en silencio el viaje breve de un meteorito por encima del mundo, mientras sonrío, recuerdo, pienso o medio me quedo dormida.

De todas formas hoy no me puedo quejar. Despertar tranquilo y tardío, día de piscina y poco más. Con decir que he vuelto a Agatha Christie os hacéis una idea. Verano, verano, de los que ya pensé que no volverían, a pesar del horror del hospi, que me sienta remal.

Por lo demás, preparando el desembarco en Whitby. Espero que el tiempo acompañe y nos reciba el día más gris, la peor de las tormentas y alguna sombra escurridiza en el cementerio del acantilado.

Perros vecinos ladran a las estrellas. Inevitablemente me acuerdo del de Stoker. Qué nervios.

miércoles, 11 de agosto de 2010

como las nubes

Aunque intento mantener el corazón frio se me va de las manos: el relato de este agosto tiene vida propia y es algo extraordinario. Había leido en varias ocasiones experiencias parecidas pero hasta ahora no me había ocurrido con tanta determinación (y no mía, precisamente). Es un enfrentamiento personal. La idea primera y los acontecimientos que la desvirtúan y la dirigen a no sé dónde. La incertidumbre es absoluta. Intento reordenarlo y es peor, la historia pierde todo. Escribo cosas que no quiero escribir. Así no era mi historia, aunque también esto que cuento es mío. Definitivamente, una locura. Pero me gusta esta locura.

A ratos pensaba hoy en otras dos fruslerías. En que lo mismo lo de mi melancolía portuguesa es tan simple que se debe al hierro que no tengo y en algo que me ha parecido apropiado denominar romanticismo político. Dejo las dos para más adelante, que un texto zombie me quiere desmoronar el sueño.

sábado, 7 de agosto de 2010

Una caca de protesta

Esta tarde he estado en los toros, quien dice toros dice novillos. Es de suponer que no he ido como aficionada a ésta, mi segunda vez. No soy taurina ni abolicionista, más bien del tipo ojos que no ven (lo sé, lo sé, debería ser más concreta).

El caso es que hoy un novillo de apenas dos años me ha hecho ojitos desde su cajón. Luego ha mugido hasta la muerte, mientras una panda de cuatro más o menos borrachos jaleaba a los de la peña de al lado, que han pedido (también a gritos) a la guardia civil que los fulminara. La guardia civil ha ido a amonestar y la panda borrega se ha inventado una canción protesta. El toro, ya digo, agonizaba. Una falta de respeto.

Quiero creer que estas novilladas sirven para que los potenciales toreros hagan sus prácticas y pinitos, y que tienen una utilidad más allá del cachondeo general “que bote el pica, que bote el pica” (“el pica” riega la arena entre toro y toro y de paso le da una oreja al novillero).

Yo a lo mío, que ha sido hacer fotos de pies, monteras y pezuñas, ignorando el facilón corte de orejas (por culpa de un presidente muy blandengue o con muchas ganas de lucirse, no sé (sí sé) y dirigiendo la cámara al “pica”, tan gracioso con su manguerita.

He aguantado tres toros y ya no diré más. Bueno, que cuando me iba se me ha subido la sangre a la cabeza y he hecho una foto a una caca de vaca.

Llamadme Popeye

La intensísima y oscura semana interior en honor a la hipocondría finalizó ayer en el hospital al grito liberador de toooommmaaaaa. Vale que tengo que volver tres veces por semana hasta ¿? para chutarme dos horas de hierro, pero toooommmaaaaa no tengo la enfermedad incurable de mis pesadillas.

Cuántas ganas de bailar, jeje.

martes, 3 de agosto de 2010

Más verano

Esta mañana leía bajo un árbol (el que en otoño empelirrojea) un ensayo sobre el canon del cuento. El sol me llegaba de vez en cuando, según las ramas se mecían, y las golondrinas querían distraer mi lectura haciéndome mirar con frecuencia hacía arriba.

Un plan muy tranquilo y veraniego.

No llevaba ni diez páginas cuando ha llegado C. y en silencio se ha tumbado sobre el suelo. Ha apoyado la cabeza sobre las manos, el tobillo izquierdo encima del derecho, y ha perdido la mirada entre las ramas y el cielo.

He sustituido las palabras por la imagen y he pensado que es bonito el verano de los niños. He dejado el libro sobre la silla y me he tumbado a su lado a ver el cielo y las ramas y las golondrinas.

domingo, 1 de agosto de 2010

¡Discos!... vosotros me entendéis

Esta mañana pensaba en la música que me apetece escuchar estos días tan lentos y amodorrados de verano y se me vienen a la cabeza dos discos que me parecen como los días.

Lazy sunday afternoon, de Jazzamor, con su toque minimalista y tan de estar recostado en alguna hamaca con una lectura light (catálogo de muebles de exterior o así), ahora parece que me duermo ahora que no. Es música de siesta perezosa y de noches de internet en el jardín a la luz de las velas recomendadas en el catálogo de antes. También está bien como música para amigos que vienen a cenar. Suavecita, que salga por la ventana como si no.

Chavez Ravine.

A ver.

Chavez Ravine es uno de mis discos preferidos. Una recopilación fantástica de Ry Cooder, exótico y terriblemente cálido. Comienza con un tema fenomenal “poor man's shangri-la” y el resto no tiene desperdicio (contiene esta versión estupenda de “three cool cats”).

¿Y qué me decís de kind of blue?... aunque éste es siempre. Es un disco nocturno. No especialmente de verano, pero lo cierto es que ahora es verano y justo ahora vuela a mi alrededor.

sábado, 31 de julio de 2010

Y C. para acabar julio

Ya que me puse ñoña el día 6, voy a hacer lo propio hoy, en recuerdo de aquella noche de hace 9 años en la que (con todo el glam posible, dadas las circunstancias) hice nacer a mi chiquitina, esa que ¿afortunadamente? ha salido a mamita en todo: inteligencia, belleza, mala leche, desorganización y amor por las flores y los libros.

Un solecito.

Primero esto

(por compartir la canción del día).

Todas las cosas que soñé
Todas las noches sin dormir
Todos los besos que enseñé
Y cada frase que escondí
y yo jamás te olvidaré
Tu acuérdate también de mi...

domingo, 25 de julio de 2010

Mi historia a medias

No hace mucho, conduciendo sin rumbo por el interior de una isla, llegué a un pueblecito del que me costó salir. No vi gente y las calles estaban estratégicamente cortadas para obligar al visitante casual a perder un poco los nervios. De esa experiencia surgió una idea que intenté escribir y que desde entonces retomo mentalmente con la angustia de no saber cómo demonios salir del lío monumental que he organizado con ella.

Hoy, en medio de otra historia (que por cierto voy hilando con bastante soltura), me he enterado de que en la isla en cuestión han aparecido unos huesos humanos y ya no me ha hecho falta más para empezar a enloquecer con las múltiples nuevas posibilidades que se abren.

De hecho, tenía pensado sentarme a terminar el relato actual ahora, de noche, en el jardín y a la luz de unas velas, pero en vez de atacar las últimas páginas me pongo a perder el tiempo con esto que os cuento y a leer y releer el texto-laberinto.

… qué desorden de todo.

viernes, 23 de julio de 2010

¿Por qué me siento tan mal?

Al llegar a casa he visto un TERRIBLE avispero en la ventana de la escalera. Sin perder un segundo me he hecho con una jabalina de avellano que tenía en el paragüero ¿? y he despedazado el nido.

Han caído toneladas de larvas de avispa, que son blancas con patas a lo cindy crawford pero sin su glam. He gritado, he salido corriendo escaleras abajo golpeándome el cuerpo como si estuviera lleno de avispas (que no), me he tropezado con la maldita vara de avellano y cualquier ridículo más que se os ocurra.

Recuperada del momento killer he vuelto para ver mi obra. Aunque me ha sorprendido que el barro estuviera fresco me ha interesado más componer una imagen engoladísima de valentía sin límite, con el palo en la mano, en plan Palas Atenea (aunque ella habría aguantado la compostura al ver aparecer a la madre avispa y yo sólo he conseguido medio cerrar la ventana con un pie).

Ya a salvo, me he asomado para ver el peor espectáculo del mundo: una pobre madre que no encuentra a sus bebés.

Mi avispita venía cargada con una gotita de barro y no sabía qué hacer con ella. Volaba y volaba, iba y venía, paseaba sobre la aldea arrasada. Llamaba con las antenitas a sus chiquitinas. Estaba desolada.

Al cabo de un rato se ha ido y yo he abandonado la ventana, después de soplar hacia fuera y con pena unos cuantos cadáveres de avispitas blancas.

martes, 20 de julio de 2010

Noches de verano

Mi vecina (46) se ha echado un noviete (19) y ya se ha convertido en la conversación de verano de la calle infantas.

- Qué vergüenza, con los dos niños en casa.
- ¿Les oíste anoche?
- Sí, como todos, folleteando en el césped
- ¿en el césped también? Me quedé dormida cuando estaban en la piscina

Las maris tienen envidia, of course, y me temo que a la chelito le caerá encima el vacío social permanente que, aunque ahora a ella plín, forzará un cambio de domicilio seguro cuando al chavalín se le meta en el ojo otra teta.

- Lo que dura el verano, y si no al tiempo
- Qué bochorno, por dios
- Y le deja el bmw por las mañanas
- Ha perdido los papeles. Alguien tendría que decirle algo. Por el amor de dios, que es una vieja
- ¿Ahora les llaman viejas? ¿pues no eran putas?

Y así pasan estos calurosos días, entre escarceos amorosos a la luz de la luna en cuarto creciente y cuchilladas rencorosas antes de cenas mediocres a la luz de la tele

- ¿No puedes poner otra cosa?
- No
- ¿Hablamos?
- ¿Eh?
- Que si hablamos de algo
- … si estoy reventao. Anda, cari, mueve ese culazo y tráeme otra cerveza.

miércoles, 14 de julio de 2010

No he podido resistirme

Se ha puesto de moda una práctica de marketing librero que consiste en colgar en internet el primer capítulo de novelas de reciente publicación. Leí de pasada el de la presentadora de la que hablábamos ayer y más tarde, con la madrugada, me dio por diseccionarlo en un arrebato irónico del que también aprendo.

La historia de este primer capítulo es simple. Una mujer superior a la media Schwarzenegger busca casa. Queda con una agente a la que le encantaría alternar con las infantas, aunque intuimos que quedará en sueño, y se dirigen en coche al casoplón. Llegan. La agente no encuentra las llaves en su bolso loewe. La chica súper se sienta en un escalón a esperar, desde donde descubre unas” curiosas figuras de inspiración grecorromana” (una con “cabellos flotantes como los tentáculos de una medusa”, otra con “moño severo como el casco de un luchador”) y se acuerda de Fernando. En la puerta la agente nos detiene con lo del vecino futbolista-brasileño-forrado que descubrió los huesos de unos niños asesinados por un “chevaller servant” para dar de beber su sangre a una chica que era “una flor tuberculosa”. Entran por fin en la casa. La chica súper se pone tensa cuando la otra le pregunta si tiene hijos (aquí habrá tema). Pasean por la planta baja, salen a la terraza. Nuestra prota aprovecha un descuido de la agente y en su vagabundeo solitario descubre una biblioteca “suspendida en el espacio y en el tiempo”. Vuelve a acordarse de Fernando. Fin.

Es un texto de 300 líneas aproximadamente (6 folios) que contiene más de 300 adjetivos y más de 20 inspiradas comparaciones (aún intento descifrar el par “como la melena de una mujer airada y resistente a la invasión” y “como una condesa sangrienta de pelo a lo garçon y seny catalán” – admito sugerencias).

También doy vueltas a otras frases grandilocuentes sin contenido, creo (“un logo potente con el que conjurar la sombra de la estrechez”, hablando de la hebilla de un cinturón o “una de esas razas tan de moda, pero que no supe identificar”, aquí se refiere a unos perros innecesarios en la narración). Frases que no cuentan y que tampoco aportan información de interés.

Invierte gran parte de las 300 líneas en contarnos que la agente no encuentra las llaves de la casa. Esta situación tan interesante comienza en la línea 98 con una imagen sublime: “allí mismo perdió una mano en las profundidades de su bolso. Con la otra fue sacando agendas, dos móviles, manojos con más llaves, supuestamente de otras casas”, “facturas arrugadas y papeles de caramelos”, “una caja de trankimazines y otra de Lexatín”… En la línea 118 sigue “buceando en su bolso”, en la 122 “seguía buscando”, en la 131 está “al borde de desmontar el bolso”, en la 136 ya ha vaciado “en el suelo el contenido de su bolso” (por Dios!!!). Pensaba que ya estaba solucionado el tema, pero no: en la línea 149 “arrancó de un tirón el forro del sufrido bolso” (aquí acepto la obligatoriedad del adjetivo), en la 160 lanza “el maltrecho bolso sobre un banco”, y ya por fin en la 194 , aunque ha encontrado la llave, aún saca “del bolso despanzurrado uno de los móviles”.

En el texto también hay despistes -“Me saludó risueña y atropellada con un apretón que quiso ser profesional a la vez que desenvuelto”, el lector (indulgente) entiende que el apretón es de manos- alguna simpleza del tipo “Can Julieta –me gustó el nombre, ¿sería por la de Romeo?” y alguna construcción poco clara: “el estruendo del viento, que levantaba la arena y se clavaba en la cara con la fuerza de cien pequeños alfileres” (me temo que lo que se clavaba era la arena, no el estruendo del viento).

¡Cuánto más seguiría si no tuviera que irme a comer!

Ya sabéis que no soy dada a ferocidades de este tipo pero, no sé por qué, en este caso me lo ha pedido el cuerpo.

martes, 13 de julio de 2010

¡Me ha dado un ataque!

A ver. Una conocida presentadora de televisión acaba de publicar una novela, primerísima y estupenda (dicen en planeta) “de sentimientos, pérdidas y reencuentros”. Muy arriesgada y con una calidad bárbara (“a la sombra de una gigantesca torre de comunicaciones, un ingenio como anclado por un gigante en lo más alto de una montaña...”) y atrevida, muy atrevida, empieza la segunda frase con un arriesgado “O en el culo del mundo”. Uf.

La entrada va de otra cosa, ya sabéis que abandero la diplomacia del que no hila dos frases, pero la modelopresentadoraescritora simboliza la esencia de lo que quería contar. Pensaba esta mañana en el devenir político de gestión honesta a fuente de poder y me preguntaba cómo la voluntad de una sola y soberbia persona puede ningunear a un pueblo porque sí, porque “no son de los míos” y en la hipocresía y vacío de sus mil y un discursos.

Leyendo después sobre la publicación de esta novela (que seguro reseñan en babelia y qué leer) he pensado en la hipocresía vital de esta chica que la escribe, progresista, forrada y colaboradora fotogénica de alguna ong fenomenal, que tiene dos años para escribir una historia entre cena con pichiflú y brunch con mariló y que ya está pensando en “refrescarse con un proyecto de literatura infantil”. Refrescarse, dice.

Ella o la parejita zampo y yo, que me vengan ahora a la cabeza. Me gustaría verlos aquí, en este pueblo en el que he tenido la suerte de convertirme en testigo directo de las filigranas que hay que hacer para que la vida cuadre, de continuas jornadas de infarto, de un trabajo brutal por ayudar e intentar que el lugar en el que vivimos sea cada día mejor.

Pensaba esta mañana en nuestro particular puñal en la espalda, pero cómo duele el que clava la indiferencia de los que se "refrescan" a la sombra del árbol que no riegan.

lunes, 12 de julio de 2010

La lala lala lalala

Anoche salté y grité y lloré y participé de esta nueva fiesta nacional que nos han impuesto unos hombrecillos en pantalón corto. Reconozco mi cobardía de casi no poder ver el final y me sonrojo si recuerdo los gritos de furia primero y alegría en la plaza. No había promesa previa de desnudo en la fuente (uf), así que terminé la noche con la dignidad intacta y la cabeza llena de rojo y amarillo.

Hoy, restos de España en los brazos y un poquito de intención de ir a Madrid a aclamar a nuestros caupolicanes.

Y el enlace que no podía faltar (jijiji)

lunes, 5 de julio de 2010

retiro lo anterior

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrggggggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

NIÑOOOOOOOOSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El puercoespín

Una noche como la que está llegando ví un puercoespín gigante. Unas horas después, ya hace seis años de esto, tenía entre mis brazos al bebéniño más precioso de la historia de la humanidad (que me perdonen otras madres). Aquí estamos hoy, discutiendo por no sé qué que quiere. Feliz yo. Él un poco triste, es puro capricho, pero siempre igual de mimoso y de tierno y de imaginativo y de fenomenal. Entre grito y grito juraría que no se me cae la baba, pero es sencillamente mentira. Se me cae y me temo que lo seguirá haciendo de aquí a la eternidad.

Siempre que llega hoy le cuento la historia del puercoespín gigante que se cruzó en el camino de la mujer más gooooooooooooorda del mundo.

viernes, 2 de julio de 2010

Cosas que pasan

Esta tarde un señor muy amable me ha preguntado si yo era artista. Después de hacerle el baile de linamorganagradecidayemocionadaetc le he dicho que no y él me ha contestado pues vaya, yo diría lo contrario y yo le he dicho bueno, escribo un poquito y él me ha dicho otro montón de cosas que contaría si no hubiera interrumpido mis pensamientos para lanzarme corriendo al jardín, porque llovía muchísimo y he pensado carajo, toda la vida esperando este momento de ducha natural, no lo puedo dejar pasar, y a la vuelta ya había perdido el hilo de lo anterior.

jueves, 1 de julio de 2010

Eloísa Zulueta

Ya son dos las veces que un espejo involuntario me devuelve la remilgada imagen de Eloísa Zulueta. No sé si os he hablado ya de ella. Era bastante mojigata, le gustaba decirse pía, y siempre me sorprendió su insistencia por cubrirse los tobillos con unas faldas feas de corte monjil que le cosía una abuela desalmada.

Las demás habíamos alcanzado la edad de enseñar las piernas, una edad a la que según descubrí más tarde ella no llegó nunca. Tampoco pareció importarle. No en vano, llegó a emparentar con los Soto de la Muela a través de un católico matrimonio con Luis Gonzaga, el más recto de los hermanos y eso, me temo, echó por tierra cualquier sentimiento extraño de faldas y no piernas.

Tras muchos años sin vernos, coincidimos una tarde en el ascensor de un hospital. Ella mayor, madre numerosa de un montón de fotos rubias, con oros colgando de aquí y allá, el pelo tipo de la clase media que quiere ser alta y voz de muchos sueños olvidados por el camino. Yo estaba mona, la verdad, como siempre, madre de mis gitanillos, vital, ya sabéis que no aparento ni de coña la edad que tengo (aaiiinnnssss). Ella con su traje de chaqueta y piedras y yo en chanclas (totalmente a la moda, pero en chanclas). Imposible pensar que un día tuvimos la misma edad.

No he vuelto a verla desde entonces, salvo en esos dos reflejos casuales que me han contado (sssshhhhhh) que tampoco para mí el tiempo pasa en balde.

miércoles, 30 de junio de 2010

When you don't need an answer

When no one steps on my dreams
there'll be days like this
When people understand what I mean
there'll be days like this

Acabo junio como quise empezarlo, con Van cantando algo sensiblón.

lunes, 28 de junio de 2010

el patio de mi casa

Hace unos años me dio por destripar canciones populares infantiles en un intelectualísimo esfuerzo por hacer algo por este país. Hoy retomo la tensión al ver una foto -la semana pasada me compré una inmortalizadora y no hago otra cosa, madre- del patio de mi casa, que es particular y cuando llueve se moja, como los demás.

Tranquilos que no hay arrebato destructivo, es sólo que al ver la foto me he acordado de la canción y al repasarla mentalmente me he dado cuenta de que al diablo con la tontería. Que dice estupideces, pues sí, y las que digo yo a lo largo del día ¿qué? Me gusta cantarla con mis chiquitines, así que supongo que estaré envejeciendo y pronto seré la abuelita esa del cuento (o la mía misma, tan pequeñina ya) que tenía un xilofón. Diosssssss, estaba buscando una foto de la portada del libro de la abuelita y sus canciones para colgarla aquí y de segunda mano se vende por 300 pavos. En algún lugar tengo una joya, pero ¿dónde?

sábado, 26 de junio de 2010

Contra todo pronóstico...

... me subí al escenario y hablé delante de toooooooooooda esa gente.

(y ya confirmo que ha nacido una estrella)

o así

jueves, 24 de junio de 2010

"Zumbaba el gran silencio de las dos de la tarde"

Sé que mis palabras no llegarán a los ojos de las personas que ayer pasaron a formar parte de mi historia. Aún así, las escribo pensando en ellos con toda mi admiración y una gratitud que abarca el mundo entero.

Llegué pasadas las nueve de la mañana y salí cerca de las diez de la noche con la sangre renovada, gracias a una persona que un día se levantó y dio un poquito de sí para que otra mejorara su condición.

Afortunadamente yo estoy bien, y la transfusión de ayer fue una especie de inyección de vitaminas que no supone diferencia entre vivir o morir, pero a miles de personas el gesto solidario y tan valioso del que regala sus órganos les ofrece una oportunidad única de sonreir.

En mi caso, espero poder hacerlo pronto con la fuerza que hasta ahora me ha faltado. Me impresiona pensar (y desde ayer lo hago con frecuencia) en la sangre que da vueltas ahí dentro, que ya no es sólo mía y que ahora debe ser fenomenal, no sólo porque me haya disparado la hemoglobina sino por lo reconfortante que es compartir plaquetas con alguien (que tiene que ser) tan especial como el que las ha donado.

También forman parte de la historia las médicas y l@s enfermer@s que me atendieron y que me cuidaron cuando la cosa se puso fea, que se puso (soy tan impresionable... estuve malísima, me bajó la tensión hasta desaparecer, hiperventilé, el pulso ¿qué es el pulso?, se me paralizó la mano derecha y un sinfín de penalidades a las que daré salida en otra ocasión. No llegué a oir las palabras clave “el desfibrilador”, pero me sentí en tan buenas manos que tampoco me hubiera importado (además, hubiera quedado súper súper glamouroso, ¿no?).

También debería agradecer a Francisco Umbral que se dedicara a escribir. No olvidaré las dos lecturas que me dediqué ayer de Balada de gamberros, llena de frases e ideas tan brillantes que bien querría para mí.

Y ahora que he escrito estas gracias que guardaba desde ayer en la cabeza me voy a acostar un rato porque estoy un poquito cansada.

lunes, 21 de junio de 2010

Por supuesto

Villa no ha metido el penalti porque yo no estaba mirando. Una llamada de teléfono -¡quién llama por teléfono cuando juega la roja! (normalmente yo, que soy bastante inoportuna, ja)- me ha despistado treinta segundos de la tele, los decisivos. Justo cuando más me necesitaban voy y desvío la mirada (y la atención) de las piernas de turno. Me siento fatal y sólo espero que españa me perdone.

En el próximo silenciaré hasta el cargador.

viernes, 18 de junio de 2010

Un libro que no

No suelo ser públicamente crítica con lo que leo porque parto de un conocimiento previo aterrador: la enorme dificultad que entraña pensar y llevar al papel una historia, qué digo una historia... algo, lo que sea.

Escribo de libros que me entusiasman, que en un momento me hayan podido interesar, de frases que me hacen pensar, de ideas que llaman a gritos mi atención, pero nunca dedico un pensamiento público (por supuesto, en petit comité soy una apisonadora) a esos libros que ni blanco ni negro, sino todo lo contrario.

Todavía no tengo claro si romper o no el silencio, si comentar abiertamente el libro que acabo de leer. Un libro que -escribir es complicado blablablabla- me parece una auténtica tomadura de pelo. Es una historia muy ligerita -eso ya lo intuí cuando lo compré (¿y por qué lo hice? Porque me sentía un mucho hundida y la portada estaba llena de colorines, ya ves)- de unos hermanos que pasan un par de días absurdos tomando el sol. Un argumento sobrecogedor (lo sé, ay), un estilo de lo más vulgar y una traducción de -como poco- lágrimas de elefante. Mantengo mi silencio. No daré más información, pero qué a gusto me he quedado.

El martes creo que fue, pasé media mañana vagando por un Retiro solitario, medio en penumbra, medio otoñal, silencioso. Dos detalles: un barrendero que escuchaba bajito ópera y unas monedas olvidadas sobre un banco, que me sugirieron una historia en la que estoy.


Un día leí

Un día leí Cuando Joana Carda hizo una raya en el suelo con la vara de negrillo, todos los perros de Cerbère empezaron a ladrar, y 412 páginas después me había convertido para siempre (según confirmé con los años) en una fanática de historias terriblemente densas en fondo y forma, de lectura difícil y planteamientos muy audaces.

Hoy, de todo lo leido me quedo con todo y me apetece enlazar un texto que rezuma ternura, sabiduría, encanto, talento y humildad, con el deseo de que despierte alguna emoción dormida.

lunes, 14 de junio de 2010

¡Ostras!

Están echando Yo, Claudio en uno de los nuevos mil canales de mi televisor.

El paseo...

...millonario.

Es el libro que acabo de terminar. Se trata de una novela localizada a caballo entre Bogotá y Madrid que gira en torno a un secuestro exprés. Se mezclan un buen montón de personajes, los protagonistas muy bien caracterizados, me ha parecido. La estructura, el tema, el lenguaje, las situaciones hacen que el libro sea muy dinámico, de los que se leen en una tarde.

Después de una larga temporada de lecturas densas, no me ha sentado nada mal remolonear por el jardín -los pies descalzos encima de una mesa, los juegos de fondo de C&M- y la novelita de intriga entre las manos ha resultado todo un acierto.

Me he aficionado a la infusión de romero. Buenísima para la anemia -qué cosas- y muy reconfortante en estos días tan raros.

miércoles, 9 de junio de 2010

Deambulando

De la cocina al salón y ya se me ha olvidado a qué venía, así que subo a recoger lo de la pisci, pero qué pereza. Mejor bajo a la cocina y me preparo un té. Me quedo mirando por la ventana el jardín tan de lluvia y cuando me despierto, bah mejor lo dejo para luego (el té) y me pongo con la cortina de fotos (por cierto, esa es otra!). Mientras reordeno todo sobre la mesa del salón veo dos libros que deberían estar arriba. Los subo y me entretengo colocando unos cuadernos de tapas rojas (ya quisiera...). Ahora sí que me tomaría un té. Vuelvo a darle a la kettle y regreso a mis fotos. Olvido que el agua ha hervido y se vuelve a enfriar. Así llevo la tarde y lo peor es que tengo que dejarlo todo a medias. Me voy. Por la noche retomaré estos domésticos paseos de no tener muy claro a qué dedicar el tiempo.

jueves, 3 de junio de 2010

Stuck in second gear

Just-ironed and plenty of time to do nothing, and I am not in the mood for... for? It seems I feel a bit no-no today. Thinking on it I have just realized I am in a perfect mood for the godfather. Gosh! Isn't it weird for such a brilliant holiday? Too late for the book fair. I mean, I haven't feel like getting dressed on time. I hope I go this weekend to talk on writing with that old mate of mine that have started appearing on tv (damn it!).

I have just left such a tense tiring week I really don't feel like doing nothing but breath. I hope this is the reason for both this listless and the feeling that my writings are D.O.A.

The very thought of chocolate and Vito relives me a bit, so here I go!

miércoles, 2 de junio de 2010

...and the night holds the secrets of the sleepy lagoon

Hay una cancioncilla que aunque busco no encuentro, con la que me hubiera gustado empezar mi junio bloguero (el ordinario está organizado). Evening in June. Deliciosa y muy apropiada para un estado de ánimo como el que luzco sin ir más lejos hoy.

Otra cosa es el cansancio. He empezado el mes por los suelos, a ver si el jueves remonto, qué digo remonto, camino para atrás para -si eso, ya el lunes- empezar la carrerita de la carrerilla.

Por lo demás bien, todo más o menos en orden. Un poco nublada, como el amanecer (qué calor ayer, ¿no?), pensativa por Retahílas, de Carmen Martín Gaite y por unas fotos de las que he sido depositaria que me quieren robar la sonrisa, oyes.

domingo, 23 de mayo de 2010

Por la vuelta a la normalidad

Después de un fin de semana misero, que no mísero, necesito tiempo para recuperar mis creencias no religiosas. La primera misa fue curiosa, no en vano, era mi reentré en ¿15? ¿20? años. Me llamó la atención que cantaran lo de siempre, y -ssshhhhhh- casi me animo con las palmas.

Ni seis horas habían pasado y ¡zas! la segunda. Con la promesa del “nada, mujer, si sólo son unas palabras” entré en la iglesia con la cabeza llena de una historia que empieza “De repente, Sarah.” Advierto que el previo a la misa fue antropológico, quizá por eso mediada la liturgia me centré en lo que había a mi alrededor y en su significado. Entre unas cosas y otras, ésta segunda casi me convierte. No sé si por fragilidad personal o porque después de una hora y media uno pierde el sentido de la vida.

Llegué a casa agarrotada y a dormir, y esta mañana -sin posibilidad de recuperación- la tercera. No sé si le estoy cogiendo el tranquillo, pero ésta se me ha hecho hasta corta.

Es curioso que estas cosas cambien tan poco. No me refiero ya a las oraciones y las cancioncillas o al mes de las flores. Son esas señoras que cantan entusiasmadas y las que te miran mal cuando pasan con el cestito, por no echar unas monedillas que financien a la iglesia, o los que murmuran, o los que critican, o los bebés llorones que por qué no lo saca usted, señora. No he tenido ocasión de ver si había adolescentes ligando, pero me lo creo.

viernes, 21 de mayo de 2010

Un viernes laaaaargo

Ayer tuve una tarde de una intensidad intelectual/cultural bárbara y -no podía ser de otra forma- cuando llegó la noche dí vueltas y vueltas en busca de un sueño que llegó ya de madrugada. Tanto trasnochar me ha hecho despertar al glorioso estilo caming, que es el puenting que hago desde la cama cuando “diossssssssssss, que no llegamos”.

Al final todo se ha arreglado con un desayuno birrioso y un retraso de apenas dos minutos, pero el día no había hecho más que empezar.

Ahora que está en las últimas me acuerdo del terrible dolor de cabeza que he empezado a sentir sobre las tres. He llegado a casa en un estado tan lamentable que me he metido en la cama mientras C&M campaban a sus anchas por la cocina. Las persianas bajadas dejaban entrar la luz de la tarde a rayas y he cerrado los ojos hasta que me ha parecido que ¡a las seis llegan!.

Y a las seis han llegado. Mi familia ha venido a verme en una apresurada jornada postcumpleaños. Hubiera querido celebrarlo por todo lo alto pero, entre el tiempo que no tengo y la migrañaquearaña, la celebración ha sido por toda la mitad (con rotura de riedel incluida, ohhh).

¿Lo mejor? El supervestido que me han regalado. ¿Lo mejor lo mejor? Este ratito de escribir en la cama con la ventana abierta, que me trae la brisa de la noche, la luz más tenue y el silencio del corazón.

El dolor de cabeza desapareció, mañana no hay despertator y no tengo nada más importante que hacer que dormir, tal vez soñar.

martes, 18 de mayo de 2010

Rosa chicle

Aún no había decidido el emplazamiento exacto del día y C & M ya estaban haciendo de las suyas: la una daba brinquitos en las rocas de los erizos y el otro se estaba ahogando. Cuánta tranquilidad, pensé, mientras extendía mi toalla, esa que tardó exactamente un vistazo en llenarse de piececitos de arena mojada y algas viscosas guárdalas-que-no-se-pierdan (ya ves).

Derrotada y aún vestida, a pesar del aplastante calor, caí sobre la toalla relimpia y revueltaaensuciar, total, ya qué más da y me puse a revolver en la bolsa hasta encontrar el último libro. Lo dejé a mi lado y me quité el vestido (con poca gracia para lo que yo soy, lo mismo atareada por la desaparición momentánea de los querubines). Extendí las regordetas piernas y con un pie distraído me quité la sandalia del otro. Horror. Me descalcé el segundo pie y metí los deditos en la arena, para disimular.

No recordaba que había estado jugando a chicas con C y que mis pies estaban tuneados al más escalofriante estilo pinkyglam.

jueves, 13 de mayo de 2010

Un día especial

He programado (qué horror, parezco un informático) un fin de semana especial, probablemente sin cobertura y probablemente -se hará lo que se pueda- con baños en el mar. Me acordaré de todos y de todas y volveré con las pilas cargadas para un nuevo año que promete ser extraordinario.

viernes, 7 de mayo de 2010

Como el día

Había planificado una entrada a propósito de mis nuevas adquisiciones (algunas de verdad remarcables), pero hoy es 7 de mayo, cumple de mi amiga gemela Vickycan y aparte de que el cuerpo me pide un poquito de nostalgia ñoña, el cumpleaños me ha hecho pensar en todos mis amigos (no muchos, es cierto) y en lo poquísimo que me ocupo de ellos.

Uso la excusa de una vida complicada, pero lo cierto es que siempre hay un ratito para llamar o -qué vergüenza- para contestar correos y descolgar teléfonos.

Que estén al otro lado cuando me da el arrebato les honra y porque les quiero voy a intentar hacer el esfuerzo de salir con más frecuencia de la cueva.

Eso sí, a partir de junio, con el ¿buen? tiempo.

lunes, 3 de mayo de 2010

Cara y cruz

Empiezo por el ay que cruz. Rosa Montero me espanta y por defecto no leo nada mínimamente atribuible a ella, pero ayer hice una excepción, seguramente motivada por un titular que supongo pretende lanzar como nuevo icono de la más casposa intelectualidad, “Cómo convertir El Quijote en un ladrillo”.

Reay. Podría darse el caso de que esta pretendida intelectual se dirija a lectores resabiados capaces de leer entre líneas una especie de alegato contra el sistema educativo actual. Podría ser, pero ni aún en esas me convencen las mamarrachadas que nos cuenta.

Se queja de que el público en general “aborrece” la lectura (lo mismo hay que leerlo en clave rencorosa, que lo que no admite es que aborrezcamos la lectura de sus escribiditas) y tras un profundo estudio deduce (o deduce su amigo F López “a finales de año saldrá su próxima novela”, que lo sepáis) que el orígen de este aborrecimiento está en que los chavales “tengan que leerse por narices el Mío Cid, que no sé si ustedes lo recuerdan o lo han leido, pero que desde luego es considerablemente espeso”.

Luego está “la burricie de las familias” (pero qué se ha creido esta mujer que es, por dios) y el bachillerato. No os lo podéis creer, pero “a los 17 y 18 años es cuando se tienen que meter entre pecho y espalda El Quijote y La Celestina”...

¡!

En una arrebato de mala escritura, continúa con un chorreo de epítetos culturetas y es que la obligatoriedad de estas lecturas convierte estas “joyas en un muermo espantable, en un plúmbeo recuerdo que será una losa para toda la vida”.

No sigo porque no sigo porque si sigo me infarto.

La cara, para recuperar el sosiego, es un artículo sobre Erik Assadourian, en el que se trata ese tema que tanto me interesa del consumo responsable. Acaba de presentar el informe anual del WorldWatch Institute “La situación del mundo 2010: Del consumismo a la sostenibilidad” (me haré con él, me haré con él). Dejo el enlace de Transforming Cultures para los más listos de la clase.

domingo, 25 de abril de 2010

¡Qué bonita es la Gran Vía!

Este fin de semana ha sido muy variado, de esos que dan para contar. Sin embargo, me temo que sólo tengo palabras para un descubrimiento: Amy Hempel y sus cuentos completos, que recomiendo con la vehemencia del fan.

Otro día que tenga más tiempo y ganas, sobre todo ganas, comentaré este libro y los otros que han caido en memoria del binomio Cervantes/Shakespeare.


Esta mañana he paseado por una Gran Vía sin coches.
De Callao a Cibeles.
Los semáforos funcionando daban un toque inhóspito al paseo,
como de fin del mundo...

jueves, 22 de abril de 2010

¡Tomar el cielo por asalto!

Estaba leyendo esta reflexión y me ha parecido interesante darle un poquín de difusión. Aquí la dejo, con el deseo de que a alguien le remueva algo.

Coming soon

Recientes acontecimientos me impulsan a ficcionar las relaciones personales. Estoy metida de lleno en la nebulosa de pensar y buscar palabras.

Hoy tiene buena pinta, dentro de unos días (¿días?) contaré si la historia progresa o si acaba en la carpeta de siempre.

domingo, 18 de abril de 2010

Un día de lluvia

Esta mañana me he despertado tarde y hemos preparado con pereza el desayuno especial del domingo. Hemos decidido salir a dar un paseo con unos amigos. Antes, he recibido una llamada de teléfono de las que calman el alma.

El paseo por la ribera del río ha resultado fenomenal. Baja a pleno caudal, con fuerza y haciendo mucho ruido, quiere reivindicarse, supongo, aunque poca gente se asoma a verle. Menos hoy, un día tan de tormenta. Llevábamos botas de agua. Y sí, hemos saltado en los charcos. Y sí, se nos ha caido el cielo encima.

Llegamos a casa empapados y sonriendo. Después de comer, una ducha calentita, albornoz y tarde de leer. Luego, noche de escribir (espero).

El viernes colaboré en la lectura de un cuento en la biblioteca. Los niños estaban encantados y yo también. Tengo planes para editar una historia que escribí a C&M hace unos años. Una edición bilingüe y de andar por casa, pero fantástica por lo que significa.

domingo, 11 de abril de 2010

Asombroso

Me sorprende mi capacidad de adpatarme al medio. Que hay que cocinar, cocino. Que tengo que dorar un pollo, lo doro. Lo que sea con tal de garantizar la supervivencia de mis niños. Estoy tan orgullosa del aspecto de la comida que he preparado en un pispas de mañana, que he hecho unas fotos. Ea.

También me sorprende la poca felicidad que he sentido al leer el segundo libro de aquélla conocida de la uni que blabla. Yo, que esperaba (i) que no me gustara (recórcholis, cuánta maldad) y (ii) congratularme de ello, me encuentro asombrada porque (i) no me ha gustado (as foreseen), pero (ii) no he saltado de emoción hasta desmelenarme entera. Eso sí, no lo pienso recomendar.

Y me sorprende volver a Kavafis (éste sí, tan recomendable) y encontrarle tan fascinante como la primera vez.

viernes, 9 de abril de 2010

Pues eso

Soy poco consumista de natural, con una sola excepción (dos, si contamos lo del chocolate): los libros. Puedo vivir sin ropa mona, con unas botas de montaña, sin conjuntos ideales para dormir, sin televisión, sin ir al cine, sin palomitas, con lo puesto, con internet. Mira ves, lo de internet no lo dejaría... pero entrar en una librería y perder el sentido es la clásica relación causa efecto de la que no prescindo.

Y -no me sale otra cosa- apoyo el pequeño comercio. Las librerías pequeñas me fascinan. Pasear entre los libros sin la estridente música de fondo o las luces cegadoras y los maxicarteles de la gran superficie y sin esas marabuntas... ¿por qué hay tanta gente en todos los sitios?

Frecuento dos o tres librerías y me encanta entrar y ver al librero y que me diga -como hoy- hola Lucía, qué rápido has venido, si en el mensaje te decía que (…). En el mensaje te decía. El librero, mi librero, me deja mensajes. Me avisa cuando cree que un libro me puede interesar, me regala (y guarda con esmero) las revistas más curiosas, se ha leido casi toda la tienda, me cuida más que muchas personas que conozco y mucho, mucho más que la señorita del centro comercial “Umbral- con-h-¿noescierto?”

No, no es cierto y ya si eso déjelo.

He estado comprando libros (muchos, otra vez) y al salir de la librería he pensado en esa cosa tan extravagante del consumo responsable, de la que cada vez soy más fan. ¿Es la insatisfacción la que nos lanza en masa a pasar el fin de semana en el centro comercial? ¿Es que tenemos tan poca personalidad que sólo nos creemos fenomenales con la teletienda en casa? ¿de verdad necesitamos los ocho días del loro?

Ahí lo dejo, en plan sin plan. Y ahora a escribir. Tengo que sacar un relato, cuento, narración, lo que sea sobre el maltrato psicológico. Me he dado cuenta de que tengo el tema atascado en alguna parte del cerebelo y hasta que no acabe con él no voy a poder dedicarme al humor inglés, que es lo que de verdad me pide el cuerpo.

martes, 6 de abril de 2010

From lost to the river

He pasado una tarde de sensaciones dramáticas. Va a ser verdad, envejezco.

Confieso que soy de aparcar de oído, pero justo hoy lo estaba haciendo al modo internacional cuando una especie de jovencita -con el “jovencita” muy subido de tono, a mi entender- me ha “pedido” que aprenda a conducir.

A mí, conocida como fitipaldi del uno al otro confín. Por supuesto la he vapuleado dialécticamente y con la mala leche que me caracteriza -esta vez sí- he embestido su cochecito de adolescente mona. Me he quedado feliz, incluso he ignorado una especie de gesto soez que la macarrilla ha aireado por la ventana... pero después he pensado joder, fitipaldi, ¿conocer ese nombre no me convierte un poco en Ms. Marple?

De ahí al centro comercial. Estoy con el día tristón y he decidido comprarme unas cremas de esas que te cambian la cara, la vida y hacen que la fuerza te acompañe de lo mona que estás. Sección cremas. Sección cara. Sección acné, of course. Mamá, las de arrugas están aquí.

Por Dios, por Diossssssssssssssssss, ¿es que no le he enseñado nada a esta niña?

No hija, no, yo de arrugas aún no necesito (¿o sí?), anda, mete estas (las más adolescentes que he encontrado) en la cestita y vámonos de aquí.

Tercera parada: máquinas automáticas de pago. Paso crema 1, paso crema 2, paso paquete de donuts de chocolate (x 4), lo paso mal, lo repaso, se escucha una sirena y una voz horrible que dice sin respirar esta caja necesita asistente esta caja necesita asistente esta caja... la opción a (tocar todos los botones) ha resultado inútil, la b (huir) imposible. Mami, ¿dónde vamos? ¿Vas a dejar todas las bolsas ahí? ¿y las cremas para las arrugas? ¿me puedo comer los donuts? ¿Llevas los donuts en la mano? aaaaarrggggghhhhhhhh, si no los hemos pagado.

La asistente no ha entendido lo de los donuts pero nos ha dejado seguir jugando con la maquinita. La tarjeta no se mete así, que me dejes, la tarjeta no se mete así, de verdad C. que me estoy poniendo nerviosa, la tarjeta no se mete así, ¿se puede saber qué demonios le pasa a esta mierda de máquina? ¡asistente, por favor!

La tarjeta no se mete así.

Esto no tiene marcha atrás, ¿no?

sábado, 3 de abril de 2010

Busco príncipe azul (descendiente de tarzán, a ser posible)

O sea, una cosa de lo más normalita. Es que he dado con el hotel y no veo el momento de hacer las maletas -quien dice maletas dice petates- y largarme al norte, muy al norte, así como al canal de la mancha. Bueno, vale, no tanto.

Viendo unas fotos del hotelito de marras me dio por cagarme en los muertos del sr disney y la imposición definitiva de ese modelo familiar basado en el eres-tú-mi-príncipe-azul-que-yo-soñé. Un lavado de cerebro en toda regla que ahora nos confunde.

Tanto, que no me imagino dando saltitos por las habitaciones -colgadas de los árboles, sí, sí, col-ga-das, y llenas de ventanitas en forma de corazón- sin un apuesto príncipe al que esperar mientras pétalos de mil colores caen como nieve sobre mi cabeza.

Y sin príncipe no hay plan. Así que tengo que hacer algo pero que ya. Había echado el ojo a uno, pero es muy de mocasín ¿y si se le va el azul al intentar subir por la escalera de cuerdas? No, no. No vale un príncipe cualquiera, éste tiene que tener ciertas cualidades ¿campestres?

Qué dilema, digo qué pena.

Una de planes

Había ideado un laaaaaargo y descansado fin de semana de paseos y libros, de flores y música de fondo. La realidad, en su afán superador, hace que hoy tenga mis primeros cinco minutos de inactividad, que quiero aprovechar para gritarme algo así como "joder, Lucía, eres la reina de las planificaciones-caca".

Me iría a dormir la siesta, pero ya se me hace tarde para lo de luego

martes, 30 de marzo de 2010

Un par de tonterías

Qué tontería de librito me estoy leyendo. Qué tontería y qué asombroso cómo me está afectando. El día menos pensado lo compré y es que casi no pienso en otra cosa. Llegar a casa, llegar a casa y buscar el huequecito de leer.

La otra tontería es un flashback. He visto hoy unos vídeos en un blog amigo y me he recordado muchos (tantos, ay) años atrás escuchando este tema en la fnac con todo el dramatismo del que fui capaz (lloraba y eso).

Qué cosas.

En el cuadrilátero

A mi derecha todos los líos, los malos humores, las rabietas (sí, sí, aún las conservo, en formato crecidito, eso sí), los momentos terribles, el maldito cambio de hora que es que me tumba, la tripa, la anemia, las llamadas que me hacen esperar, todas las cosas que no puedo hacer, la falta de tiempo, no poder convertirme en hada, las mujeres que sufren, las ideas que no cuajan, este permanente dolor de espalda, el insomnio y el desánimo de vez en cuando.

A mi izquierda preparar tres bocadillos de nocilla y ponernos las botas de agua para pisar todos los charcos de aquí a la plaza.

sábado, 27 de marzo de 2010

Querida Cecile:

Últimamente ando un poco desganada. Aún así, el calor asfixiante del verano está ya dejando paso a un nuevo tiempo. Ayer estuve en Longwood con Piers y nuestras pisadas hicieron crujir las primeras hojas muertas. Te hubieras reído viéndonos regatear en Blackhills. No lo creerás, pero salimos de allí con dos bolsas tan llenas que tuve que dejar para otro día lo de las flores.

Paramos un rato en Willert Park y mientras yo daba de comer a los cisnes (¿sabías que son carnívoros?) , Piers se puso a recitar a gritos los últimos poemas de Saul B. Johnson. Los cisnes metieron la cabeza en el agua y ya no pudimos dejar de reir hasta llegar a casa de Sarah.

¿Recibiste la biografía de Arthur Rihbarb? Si es que no, dímelo y se la reclamo al viejo Leo, que ya sabes dónde tiene la cabeza.

Un abrazo a los dos,

Violeta.

P.d. Tu historia del elefante me hizo llorar de risa. No sé cómo, pero siempre lo consigues.

domingo, 21 de marzo de 2010

que sí, que no...

Estaba en mi habitación leyendo (me he pasado a Fred Vargas en pleno contrapunto al neoclasicismo de ayer), y he tenido que dejarlo un segundo para contarme la tormenta de ahora mismo y lo que me trae.

Dentro de un par de capítulos saldré a la calle a pasear y a seguir dando vueltas a mi nueva historia, a ver si se me cae el cielo encima y me saca del trance de los últimos días.

viernes, 19 de marzo de 2010

Mi más sincera reivindicación

Ayer C&M salieron del cole sin regalo para el padre, cosa que no me hubiera afectado especialmente de no haber recibido una carta del centro en la que avisan de que este año ni día del padre ni día de la madre, que mejor semana de la familia (que han hecho coincidir con mi cumpleaños, eso sí, qué detalle).

Estoy desolada, la verdad. Me obligan a renunciar al collar de macarrones. ¿Por qué? Cenas por aquí, baños por allá, enfermedades varias, enfados, pierden mis cosas, rompen las suyas, se pelean, pues no pienso ponerme esa falda, quieroungormiti quieroungormiti quieroungormiti, no-metas-el-pie-en-el-charco-por-qué-demonios-lo-has-metido, te llamamos del cole C se ha abierto la cabeza, pero está bien, la llevan a la paz.

Dos cosas por las que tener hijos: el momento en el que caen rendidos en la cama y el regalo del día de la madre.

¿Es necesario, de verdad es necesario que me lo quiten?

jueves, 18 de marzo de 2010

Maldición

No me ha dado tiempo. La tía se ha adelantado más de lo esperado. Yo echaba dos o tres años más, justo los que me faltan para escribir mi historia. Muchos lo sabéis, muchos no, pero yo lo cuento, que si no me altero.

Todo esto de tirarme a la piscina de letras comenzó una mañana de sábado en un arrebatado ataque de ira. La causa: ella. Aparecía sonriente y monísima en babelia, de la mano de su primeranovelacasualmentefenomenal. Estaba igualita. El pelo más corto. Pura coherencia. Me lancé al opencor de guardia y me hice con el ¿librín?, con la terrible necesidad de confirmar ese si-bueno-es-leible-o-sea.

Contra todo pronóstico me enganchó. Contra todo pronóstico porque de casa al opencor se puso en marcha el mecanismo de la envidia cochina, que en la tienda me nubló definitivamente la vista y -creo- el entendimiento.

Pero lo compré. Lo leí. Me gustó. Me encantó. Lo regalé. Lo recomendé. Y decidí -claro- que escribir tenía que ser parecido a coser y cantar. Así que me puse a ello y hasta aquí he llegado.

O sea.

Hasta aquí.

La cosa es que ayer, muy a lo mío con los libros y esas cosas, recibí un correo. Que ya ha escrito otro. Ay. Que sale a la venta el 7 de abril. Reay.

Se llama Mercedes Castro. Ella no lo sabe, pero leer su primera novela fue el detonante que me hizo saltar disparada de eso tan sinsal de escribir para uno mismo a la aventura de hacerlo para los demás, en lo que me gustaría decir que estoy, pero es que no.

En los próximos días iré dando más pistas... de momento quedaros con su nombre.

sábado, 13 de marzo de 2010

Más de minorías


Ver a cualquiera de los dos en directo es una pequeña maravilla...

Lo que decía

Definitivamente soy un ser de minorías.O sea, rara.

Estoy encantada porque mañana conoceré a Javier Paxariño, un músico formidable especialista -no sabría decirlo de otra manera- en instrumentos de viento. Disfrutaré la música y me dejaré llevar por la conversación posterior, que promete ser distendida y muy interesante.

Me llamó anoche M, que además de ser estupenda es amiga de JP, y me organizó (sin saber que soy fan fan) la tarde del domingo. De esas cosas buenas que no dejan de pasar.

jueves, 11 de marzo de 2010

Comer o no comer... carne

Las convicciones que derivan hacia la decisión de prescindir de la carne en la alimentación son de dos tipos.

Por una parte, están todas aquéllas personas comprometidas con el medio ambiente, que consideran antinatural comer animales muertos y que además creen que los sistemas de producción cárnica perjudican gravemente el entorno. Por supuesto, resumiendo hasta el esquema toda una filosofía de vida.

Por otra, está la convicción alimenticia, la de los que creen que es más conveniente para el organismo una alimentación vegetariana, que intuyen los efectos devastadores de los antibióticos y las hormonas con las que se engorda artificialmente al ganado, que conocen la sobrecarga a la que el consumo de carne expone al hígado, etc.

Yo me englobo (nunca mejor dicho, si nos atenemos a mis proporciones de última generación) en el segundo grupo y defiendo cambios en la alimentación consistentes en el aumento en el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales.

Vale. No suelo comer carne y si la como lo hago en formato jamón, que es más fashion, pero no pasa nada. NO PASA NADA. De verdad que estoy bien alimentada, de verdad que no sufro, de verdad que es una opción voluntaria y creo que muy inteligente, ya que estamos.

Respeto a los carnívoros, no les pido justificación a cada bocado sanguinolento de solomillo de buey y me gustaría que la cosa fuera recíproca.

Lo mismo va quedando menos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

De susto en susto

Acabo de volver a casa para que me dé un ataque al corazón. La angustia del lunes se ha quedado en una anecdotilla. C me acaba de confesar con orgullo que es el del “Club de Ana”, que son las que están enamoradas de M (“ella no, claro”) y que son góticas.

AY.

Que le compre ropa negra. Aunque, bueno, de momento le vale con una camiseta que tiene para ir a danza. O yo fui un poco pardilla -con su edad estaba más a la botibota que a la movida- o los tiempos han cambiado que es una barbaridad.

Y pensaba que el susto del otro día iba a ser dificil de superar...

sábado, 6 de marzo de 2010

Y engáñame un poco al menos

Hacemos como que la puse ayer...

Complicarse la vida

Últimamente pienso mucho en personas que conozco, aparentemente llenas de inquietudes, con las que sin embargo no se puede contar para nada. Se han organizado una vida pastel en la que no cabe la pena. Ni la pena ni momentos de pensar, que si piensan se estresan.

Viven en una burbuja de -¿cómo era?- resipol y se llevan pasteles de casa a casa, y tiro porque me toca. No les cuentes problemas, no les hagas partícipes de tus dudas, no les hables de la actualidad. Les da igual. Viven tan emocionados por haberse conocido que pasan por la vida como si no.

No sé si se alienan conscientemente o soy yo, que no puedo vivir fuera de tantas cosas.

viernes, 26 de febrero de 2010

Todos los días pasan cosas buenas

Llega el martes y me regala una sonrisa -así, porque sí- en forma de aplauso unánime de cigüeñas cuando salgo apresurada a por los niños, o de libro, o de compañero amable que me sonríe sólo por pasar.

O el miércoles. El miércoles me regaló una conversación entre dos amigas de toda la vida. Yo asistí como escuchante y la verdad es que no pude disfrutar más. Otro día sucedió un teatro. Un compartir momentos especiales. Más sonrisas. Más cosas buenas que pasan.

Invitaciones inesperadas, sonrisas porque sale el sol, descubrimientos emocionantes... que sí que sí, que a los peores momentos llegan rayitos de sol.

Los reyes magos me trajeron una botella con 9.750 gotas de lluvia. Buscaba una excusa apropiada para abrirla.

Creo que la he encontrado.

viernes, 19 de febrero de 2010

A la directora

Es curioso que la vida siempre me sorpenda a golpe de Cassius. Me mearía de risa con lo que voy a contar, si no hubiera ocurrido en medio de un encontronazo dialéctico que me ha dejado las piernas así de temblonas.

He tenido la desgracia de discutir con una señorita que tiene algo que ver con la educación de M. No sé exactamente qué, pero por ahí anda.

En plena refriega y después de haberle dicho algo así como que se pusiera una flor en la cabeza y se fuera a hacer el payaso, que era lo suyo, va y me dice: vas a ir a la directora.

Un KO en toda regla. A la directora. Nada menos.

Mi cara ha debido transformarse en cuadro como poco. Y de ahí me ha salido una especie de risa socarrona como queriendo decir te estás quedando conmigo. Pero no. Parece ser que iba en serio, y ahora tengo una angustia interna que me va a durar el fin de semana fijo.

Pensaba que lo del miedo a la directora era algo que desaparecía con la edad. Pues no. ¿Y si me niego? ¿Le enviarán una nota a mis padres?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Conversaciones

Leí la semana pasada la entrada de un blog que llevaba por título conversaciones y pensamientos y desde entonces no dejo de dar vueltas al primero de los temas. Organizadísima de natural, me ha dado por enumerarme conversaciones pendientes, como quien canta los 50 estados porque sí.

Y me salen unas cuantas.

Tengo la que dejé a medias el otro día, y la que nunca empecé. Me queda una con y otra con, ésta última me apetece (no me gusta, quizá debería decirselo abiertamente). Algunas ya no serán y espero un par con ansiedad.

Pensando en todo esto, y en lo que desearía que hubiera salido de mí en cada una de ellas, me he dado cuenta de que me falta un gen, justo el que permite la transmisión oral de los pensamientos con la claridad con que se presentan de frente para adentro. Menudo fastidio, con la de cosas que guardo.

Cambiando inesperadamente de tema, Leonard Cohen es sensacional, como I'm your man entero, pero hay una versión de ain't no cure... que me entusiasma. La canta Aaron Neville, y forma parte de Tower of song, un homenaje de varios cantantes al disco anterior. Recomiendo canción y disco con toneladas de devoción.

martes, 16 de febrero de 2010

Ay

Vuelvo a muchas cosas con periodicidad de reloj de arena. Una de ellas es I'm your man, un fantástico -repito, fantástico- disco (no sé evitar el arcaicismo) de Leonard Cohen. Lo cuento porque llevo unos días -será febrero- enganchada de nuevo a ain't no cure for love.

Será la mantequilla, será la mermelada...

domingo, 14 de febrero de 2010

De imagenes y palabras

Asisto con estupor a una metamorfosis sin precedentes: evoluciono sin titubeos de figurita de Giacometti a gracia de Rubens. La esbeltez que caracterizó mi alegre juventud se está transformando por arte de ¿magia? en un montón de redondeces tirando a crueles. Bueno, vale, siempre tuve culo, pero ¿esto? ¿ESTO?

Me quiero engañar y me digo que es la mala leche, que no libero toxinas y claro, se me distribuyen por aquí y por allí en forma de grasas poli(yo todo poli)insaturadas, pero va a ser lo del ejercicio, seguro.

Tengo el corazón cansado y así no se puede. Ya no voy a nadar, ya no bailo, ya no me muevo. Si hasta tengo un anticelulítico de precisión en el garaje y paso por su lado como por la carnicería... (en este caso me apunto una excusa: lo intenté una vez y se me liaron los brazos con las piernas. Me acordé de jane fonda y de su madre y decidí que otro día, si eso).

Prometo que lo voy a intentar. Puedo retomar la piscina o intentarlo con el potro de tortura del garaje, pero qué pereza.

En fin. Una pena.

On Feb, the 14th

Qué bonito es el amor.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Como decíamos ayer

Anoche disfruté de una especie de jolgorio interno, I recognize. Que qué lástima tener 35 y no 17, que él fuera Barceló y no ¿enrique bunbury? y estar en un sitio de mayores y no –no sé- en la fnac o así.

Pude contener el momento fan de lanzarme en plancha y llorarle un dibujín-de-nada-hombre dedicado, pero no me podéis pedir una noche estoica, de aquí no ha pasado nada.

Aún así, el nuevo día ha calmado el ánimo y ahora ya puedo reflexionar sin pálpitos sobre el tema tan manoseado de la mujer florero qué-mona-pero-qué-mona-voy.

Paso de puntillas y sin hacer ruido (quiero decir que lo dejo para otro día) por lo de las azafatas, que considero vestigio de otro mundo en el que los negocios eran cosa de maridos de mujeres tan fenomenales como enruladas o llenas de sopas y mocos.

Pero lo otro no lo entiendo. Y que yo sepa no es envidia cochina. Lo otro. Las mujeres artificiales, llenas de bocas que no son suyas, de mejillas de saldo, delgadas y aaaaaaltas, pero de kilométricas agujas. El mismo corte de pelo, las uñas perfectas, y ese aire o sea que las envuelve.

Son mujeres sin expresión y diría que sin vida más allá del espejo. No se ríen, no lloran, jamás las oiremos gritar. Se acercan despacio, retiran la melena de la cara con un estudiado movimiento meibelín y ¡pasan de las croquetas!

martes, 9 de febrero de 2010

¿Lo cuento o no lo cuento?

Me ha cautivado. Si no lo cuento, reviento. Me ha cautivado. Llego de la inauguración de La solitude organisative, una exposición magnífica. La exposición.


Vengo de escuchar a Miquel Barceló. Vengo de verle. Vengo de darle las gracias por su trabajo.

¡Si!, he encontrado un huequito para hablar con él (la ocasión justifica ese par de codazos, guapas). Lo sé. Lo sé. Soy afortunada. Me voy a acostar lo mismo en Mali, lo mismo en el mar. Quién sabe a dónde me llevarán esta noche los sueños, visto lo visto.

Lo malo... tanto pinpin. Volveré en junio, justo al final. Cuando ya no haya nadie.

domingo, 7 de febrero de 2010

Me pido Balenciaga

Celebro el carnaval por decir algo. Me recuerdo en febrero disfrazada, mmmm.... en dos ocasiones y por supuesto, nada de chirigotas ni comparsas. Aún así, vaya, nunca había pensado twice en el tema hasta ahora, con esta moda cada vez más consuetudinaria de hacer pasar a los padres por urgentes sastrecillos valientes.

Y es que ¡cielos!, tengo el salón lleno de patrones, telas de colorines cortadas o no, agujas por aquí, carretes por allá. Me he puesto un metro de bufanda y alfileres en la boca para componer la imagen, que no se diga. Este año parece que voy mejor. Aún recuerdo alguno anterior de coser hasta el amanecer. Bueno, quien dice coser dice grapar (sí, lo confieso, yo grapo).

Entiendo la necesidad de que todos los niños vayan cortados con el mismo patrón, pero no puedo compartirla. ¿Notan los niños las diferencias o sólo se divierten? Yo no recuerdo vivir atormentada porque el disfraz de pgr fuera mejor que el mío, y lo era, válgame dios.

Si viviera, no sé, en Delaware, organizaría una manifestación no autorizada de padres con pancartas de esas de palo de madera ¡No al chantaje emocional cuando llega carnaval!

Ya está. Semi (sólo semi) desahogada. Vuelvo a lo mío. Tengo a Harry Potter a falta de la bufanda. De Charlot no he recortado ni el patrón.

Aaaaaarggggggggggggghhhhhhhhhhh.